
¡Hasta el infinito y más allá!
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Blog, Ciencia, Historia, Novela Gráfica
- Fecha 2 de marzo de 2024
- Comentarios 0 Comentarios
- Etiquetas #CómicsconHistoria, Álex Nikolavitch, Félix Ruiz, Geografía e Historia 4º ESO, Historia del Mundo Contemporáneo 1º de Bachillerato, Novela gráfica
| Edición original: L’ange du prolétariat. Une vie de Yuri Gagarine (21g Éditions, 2022) |
| Edición en castellano: Desfiladero Ediciones, 2023. |
| Guion: Álex Nikolavitch |
| Dibujo: Félix Ruiz |
| Color: Félix Ruiz |
| Diseño y rotulación: Almargen Estudio |
| Formato: Rústica, 120 páginas. |
ISBN: 9788412663105 Precio: 17,95€ (ÁNGEL DEL PROLETARIADO. LA VIDA DE YURI GAGARIN – Desfiladero Ediciones) |
Sinopsis:
El ángel del proletariado. La vida de Yuri Gagarin cuenta a grandes rasgos la vida de la primera persona que viajó al espacio, convirtiéndose no solamente en un héroe nacional en la Unión Soviética, sino también en una de las figuras que definen los avances tecnológicos producidos por el ser humano durante el siglo XX.
A lo largo de la novela gráfica se abunda en la idea de los orígenes humildes de Yuri Gagarin (Klúshino, 1934-Novosyolovo, 1968), de las dificultades técnicas que se dieron para la fabricación de cohetes que pudieran llegar al espacio exterior y lo vinculado que ello estaba a la carrera armamentística que define la Guerra Fría (1945-1991).
De este modo, lo mismo que se construían cohetes espaciales se hacían grandes esfuerzos económicos e industriales para la construcción de misiles de larga distancia. Por todo ello, las actividades científicas relativas a la carrera espacial estaban bajo el más absoluto secreto tanto en la URSS como en los Estados Unidos.
Por otra parte, es muy interesante ver cómo después del hito del Vostok 1 en abril de 1961, Gagarin se convirtió de la noche a la mañana en un héroe nacional pero también en una figura a la que proteger porque era un símbolo de la URSS, de forma que tras el terrible accidente de la Soyuz 1 en abril de 1967, que supuso la muerte de Vladímir Komarov (Moscú, 1927-Óblast de Oremburgo, 1967), a Gagarin se le prohibió volver a formar parte de una expedición espacial.
La otra arista interesante de la novela gráfica es que no se queda solamente en el proceso espacial por parte de la Unión Soviética, sino que de manera sincrónica atiende también a la evolución tecnológica en los Estados Unidos de mano de la figura de Wernher von Braun (Wirsitz, 1912-Alexandria, 1977), incluso mostrando cómo las búsquedas de las dos superpotencias a nivel espacial no eran exactamente las mismas, ya que cada una se marcó sus propios objetivos de cara a enriquecer su propio relato dentro de su ámbito de influencia.
Por lo tanto, nos encontramos ante una novela gráfica muy interesante para comprender no solamente el esfuerzo humano, económico y tecnológico que supuso la carrera espacial, sino también la actividad propagandística que ella acarreó en beneficio propio para una batalla mayor, que consistía en ver qué superpotencia dominaba el espacio para dominar el mundo a través del control del relato.
Contexto histórico:
De los misiles de larga distancia a las estaciones espaciales.
No estaba tan equivocado George Méliès (París, 1861-París, 1938) cuando en su cortometraje de 1902 Le voyage dans la Lune preconizó cómo sería la salida del hombre al espacio exterior y su llegada a la superficie lunar. Estaba claro que el cohete sería necesario para lograr tal hazaña, pero faltaban todavía muchos años de avances tecnológicos para que el sueño de este visionario se hiciera realidad.
Para pasar de lo imaginario a la vida real es preciso remontarse a las aportaciones que realizó el físico alemán Hermann J. Oberth (Hermannstadt, 1894-Núremberg, 1989), que fue el primero que diseñó y lanzó un misil de combustible líquido en 1917 y quien allanó el camino espacial desde el campo teórico con obras fundamentales como El misil en el espacio interplanetario (1923) y El camino al viaje espacial (1929). En la senda de las investigaciones de Oberth encontramos a Valentín Glushkó (Odesa, 1908-Moscú, 1989), quien creó el primer cohete de propulsor líquido, llamado ORM-1.
No obstante, como ya hemos advertido, el primer uso real de los cohetes estuvo lejos de estar vinculado al descubrimiento del espacio exterior, sino que la industria armamentística se sirvió de ellos durante la II Guerra Mundial (1939-1945) para la destrucción del adversario. Así, los avances de Wernher von Braun con el modelo V-2 fueron utilizados en los bombardeos alemanes de Londres entre septiembre de 1944 y marzo de 1945.
Precisamente, al término de la guerra, von Braun fue conducido a los Estados Unidos junto con otros científicos que habían trabajado para los nazis para seguir desarrollando allí su carrera científica. Ello se llamó la Operación Paperclip, aprobada por el presidente Harry S. Truman (Lamar, 1884-Kansas City, 1972), y tuvo también su operación homóloga en la Unión Soviética, que llegó a reclutar por su parte a 2000 antiguos científicos nazis a lo largo de Europa Central
Por otra parte, otra figura fundamental para entender el desarrollo aeroespacial en la URSS es la de Serguéi Korolev (Yitomir, 1907-Moscú, 1966), dado que fue el diseñador jefe de la ingeniería espacial soviética; todo ello pese a que fue víctima de la gran purga estalinista que le llevó en 1938 a estar seis meses recluido en un gulag.
Pese a todo, bajo su dirección se lanzó el primer satélite artificial (Sputnik 1, octubre de 1957), se envió el primer ser vivo al espacio, que fue la perra Laika (Sputnik 2, noviembre de 1957), se llevó al primer hombre al espacio, que fue el propio Yuri Gagarin (Vostok 1, abril de 1961) y también a la primera mujer, que fue Valentina Tereshkova (Maslennikovo, 1937- ) (Vostok 6, junio de 1963) e incluso se realizó el primer paseo espacial con Alekséi Leónov (Listvyanka, 1934-Moscú, 2019) (Vostok 2, marzo 1965).
Fue una figura tan relevante para el organigrama espacial de la Unión Soviética que su identidad permaneció en secreto hasta su fallecimiento en 1966 por temor a que fuera víctima de un atentado por parte de los Estados Unidos.
Evidentemente, de todos los logros cosechados bajo la dirección de Korolev, el acontecimiento más importante fue el protagonizado por Yuri Gagarin porque sirvió durante años para alimentar la propaganda soviética sobre su superioridad en la carrera espacial (con todo lo que ello implicaba para el convencimiento de su propia población), y también porque espoleó la política espacial de los Estados Unidos en la figura de su presidente John F. Kennedy (Massachusetts, 1917-Dallas, 1963). A partir de entonces von Braun cobró aún más importancia dentro de la NASA.
No es casualidad en ese sentido que tan solo un mes después del logro soviético con Gagarin Kennedy anunciase en una reunión conjunta del Congreso con el Senado norteamericano la intención de potenciar la política espacial norteamericana con el objetivo de hacer llegar al primer ser humano a la Luna.
Esto finalmente se conseguiría en julio de 1969 con el Apolo 11 y las figuras de Neil Armstrong (Ohio, 1930-Ohio, 2012), Michael Collins (Roma, 1930-Florida, 2021) y Buzz Aldrin (Nueva Jersey, 1930- ), pero desgraciadamente y por razones obvias, el propio Kennedy nunca pudo ver este proyecto concluido.
Curiosamente, tras la desaparición del propio Gagarin en un accidente de avión en 1968 y el hito del alunizaje norteamericano en 1969, la siguiente etapa en el desarrollo espacial estuvo vinculada a la construcción de estaciones espaciales, las cuales en un principio fueron un esfuerzo de los bloques por separado, pero en su evolución en la década de 1980 con la Estación Mir (1986-2001) y posteriormente con la Estación Espacial Internacional (1998-2000), fomentó una colaboración entre agencias espaciales que ha ido acrecentándose con el paso de los años, de forma que encontramos a astronautas norteamericanos y rusos trabajando en equipo junto con otros astronautas europeos, japoneses e incluso canadienses.
Eran los años en los que la URSS estaba a punto de colapsar y la Guerra Fría estaba a punto de concluir. De hecho, algunos cosmonautas de aquellos años entraron en la Estación Mir como ciudadanos soviéticos y salieron de ella como ciudadanos de la Federación Rusa.
En la actualidad, quien está trabajando de manera más aislada ha sido la agencia espacial china, que ha desarrollado proyectos autónomos que han conducido hasta la actual Estación Espacial Tiangong, aunque algunos autores apuntan que podría haber por su parte una apertura hacia otros países en el futuro.
A modo de conclusión, señalaremos que el camino en el que nos encontramos ahora es complejo porque se está trabajando en utilizar la Luna como plataforma estable para poder llegar a Marte en algún momento en el que la tecnología nos lo pueda permitir. Esperemos que la emergencia climática no nos empuje a buscar en el espacio lo que no podemos arreglar en nuestro entorno más cercano y que el actual contexto de tensión geopolítica se calme para que la colaboración entre agencias espaciales vuelva a ser fluida como hasta hace no tanto tiempo.
Valoración final:
- Guion
El guion de Álex Nikolavitch (Alexis Racunica) ofrece una visión muy enriquecedora sobre lo que fue la carrera espacial porque no concentra el relato biográfico de Gagarin en sus experiencias como cosmonauta ruso, sino que nos muestra qué estaba ocurriendo al mismo tiempo en los Estados Unidos.
- Dibujo y color
Félix Ruiz apuesta por un bitono muy interesante para imbuirnos en la sociedad de la Guerra Fría. Es en esa gélida política de bloques donde la estética del cómic cobra todo el sentido y se engarza perfectamente con el guión. El dibujo, actual y dinámico, también involucra al lector.
+ LO MEJOR
- Que el enfoque sea global y no solamente desde la parte soviética.
- Se da mucha importancia a la carrera espacial, pero ni se romantiza, ni se utiliza como medio de perpetuación de la propaganda del pasado.
- El artículo de Javier Gómez-Elvira y los perfiles de Juan Scaliter son magníficos porque aportan mucho contexto a la obra.
– LO PEOR
- Que la obra haya podido pasar algo desapercibida entre la enorme cantidad de novedades editoriales en las que nos hayamos continuamente sumergidos.
Aplicación en el aula
Muy recomendable para grupos de Geografía e Historia de 4º de la ESO y sobre todo de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato. Se puede aplicar como lectura dirigida para actividades de ampliación o para generar un debate sobre la carrera espacial y la enorme propaganda que se ejerció desde los dos bloques y que todavía sigue muy presente en la actualidad.
Para aprender más...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
También te puede interesar
¿Y si cuidar fuera el corazón de la educación?
Dos holandeses tras los pasos de Caravaggio
