
Una vida desordenada
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Blog, Novela Gráfica
- Fecha 30 de abril de 2026
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- Etiquetas #CómicsconHistoria, Historia del Arte 2º Bachillerato, Norma Editorial, Rembrandt, Typex
Edición original: Rembrandt (Editions Casterman, 2013) |
Guion: Typex |
Ilustración: Typex |
Diseño y preimpresión: Norma Editorial |
Traducción: María Rosich Andreu |
Formato: Rústica con solapas, 240 páginas. |
ISBN: 978-84-679-1176-3 Precio: 32€ (REMBRANDT – Norma Editorial) |
Sinopsis:
Esta novela gráfica también es muy barroca, puesto que la narración de la vida de Rembrandt no es lineal, sino que va dando saltos temporales hacia adelante y hacia detrás, empezando por el primero de los episodios, que narra un hecho insólito como fue la llegada de un elefante al puerto de Ámsterdam y que Rembrandt llegó a presenciar y dibujar. No puede ser un comienzo más teatral.
Una vez visto esto, el resto de la novela gráfica ya tiene un sentido mucho más lineal porque desde entonces nos sumerge en la juventud y progreso de Rembrandt, desde Leiden, hasta Ámsterdam, que es la ciudad donde vivió la mayor parte de su vida.
En su etapa inicial en Leiden se nos muestra cómo compartía taller con Jan Lievens, tan joven y pobre como él, siendo dos artistas prometedores que lograron abrirse paso entre la nobleza holandesa gracias al apoyo de Constantin Huygens, que era el secretario del príncipe de Orange durante la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Aquí se ve como en sus inicios, Rembrandt realizó mucha pintura de temática religiosa.
En los distintos episodios de la novela gráfica también se explica cómo Rembrandt entroncó con la burguesía holandesa a través de la familia van Uylenburgh, a cuya cabeza estaba Hendrick van Uylenburgh, conocido marchante de arte, que fue quien contrató a Rembrandt para que viniera a producir arte en Ámsterdam para él. Ese es el contexto en el que Rembrandt conoció a Saskia, la que sería su primera y única esposa.
Contexto histórico:
Vivir en una montaña rusa que no tiene fin.
La figura de Rembrandt van Rijn (Leiden, 1606-Ámsterdam, 1669) nos es mucho más desconocida de lo que podríamos llegar a sospechar. Detrás de los reflejos dorados que rodean su nombre y su reputación como el autor más destacado de la pintura holandesa del s.XVII, esconde una vida de idas y venidas que en muchos momentos podríamos definir como un verdadero tormento.
Sobre los orígenes de Rembrandt todo nos lleva a pensar en que nació en una familia acomodada de Leiden, siendo su padre molinero y procediendo su madre de una familia de panaderos, negocios ambos muy lucrativos en la época. Ello le permitió recibir en su juventud una formación reglada en latín y asistir a la Universidad de Leiden antes de iniciar sus pasos en la pintura.
En ese sentido, es sabido que tuvo dos maestros reconocidos, que fueron Jacob Isaacsz. van Swanenburg (Leiden, 1571-Utrecht, 1638), que era un pintor de historia con el que estuvo entre 1621-1623 y la influencia mucho más relevante de Pieter Lastman (Ámsterdam, 1583-Ámsterdam, 1633) durante seis meses c. 1623-1624.
Tras ello, entre 1624-1625, Rembrandt abrió su propio taller junto con otro pintor prometedor, pocos meses más joven que él llamado Jan Lievens (Leiden, 1607-Ámsterdam, 1674), con quien compartió los años de juventud en Leiden hasta que el primero partió hacia Ámsterdam y el segundo hacia Inglaterra. Además, el hecho de que entre los dos colaborasen con las composiciones del otro hace de este periodo una ardua tarea para los historiadores porque las obras de ambos son francamente difíciles de distinguir, sobre todo porque los dos siguieron la influencia de Caravaggio (Caravaggio, 1571-Porto Ercole, 1610) a través de los Caravaggistas de Utrecht (de los que hablamos hace unos meses en este mismo blog). Ello ha llevado a que obras que hasta hace no mucho se atribuían a Rembrandt, actualmente formen parte del corpus artístico de Lievens.
Del mismo modo, se calcula que hacia 1626 Rembrandt ya habría estado experimentando con el grabado, técnica en la que destacaría como gran maestro a nivel internacional, y que en 1627 habría empezado a aceptar alumnos, ya que esta era otra vía de financiación. Uno de sus primeros pupilos fue Gerrit Dou (Leiden, 1613-Leiden, 1675), muy conocido por sus escenas nocturnas y que siempre conservó un toque muy “rembrandtiano”.
El primer triunfo lo encontró Rembrandt a través de escenas religiosas de pequeño formato donde presentaba habitualmente temas del Nuevo Testamento, como es el caso de su Judas arrepentido, devolviendo las piezas de plata (1629), que impactó al humanista Constantijn Huygens (La Haya, 1596-La Haya, 1687), que facilitaría que Rembrandt comenzase a trabajar para el príncipe de Orange-Nassau durante bastantes años.
Como decíamos, desde finales de 1631 la vida de Rembrandt dio un cambio radical puesto que se mudó a vivir a Ámsterdam, entrando a trabajar con el marchante Hendrick van Uylenburgh (Cracovia, c. 1587-Ámsterdam, 1661), que tenía un negocio artístico muy rentable en la ciudad y bajo cuya protección Rembrandt pudo progresar muy rápidamente en el mercado del arte.
En esta época cambió el formato de sus pinturas, pasando a realizar escenas religiosas y mitológicas de medio y gran formato. También comenzó a realizar muchos retratos y sus primeros retratos de grupo, como la célebre Lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp (1632), que es una de sus obras maestras sin discusión.
La primera producción de Rembrandt durante aquellos años siguió siendo principalmente religiosa y orientada hacia temas del Nuevo Testamento, como el ciclo de pinturas de la Pasión de Cristo que hizo para el príncipe de Orange-Nassau o su Cristo en la tormenta en el mar de Galilea, que fue robado en 1990 del Museum Isabella Stewart Gardner de Boston y que nunca más se volvió a saber nada sobre su paradero.
Del mismo modo, a mediados de la década de 1630, Rembrandt siguió teniendo alumnos tan distinguidos como Govert Flinck (Cléveris, 1615-Ámsterdam, 1660) y Ferdinand Bol (Dordrecht, 1616-Ámsterdam, 1680), que con los años le acabarían desbancando entre las preferencias del público.
El matrimonio ese año se mudó al refinado barrio de Nieuwe Doelenstraat, donde Saskia tuvo a su primer hijo (Rombertus), que lamentablemente falleció a los dos meses de edad.
Desde mediados de la década en adelante Rembrandt se interesó más por temas de la tradición judía, como La fiesta de Belshazzar, lo cual le acercaría a una clientela muy potente económicamente y que le llevaría en los siguientes años (desde 1639) a vivir en el lujoso barrio judío de Jodenbreestraat, que es donde hoy se encuentra el Rembrandthuis o Casa Museo de Rembrandt.
Hay que recordar que a nivel familiar fueron años complicados porque Saskia llegó a tener hasta tres partos más de los cuales solamente llegó a la edad adulta el último de ellos, que fue Titus van Rijn, quien nació en septiembre de 1641. Los otros dos anteriores fallecieron a las pocas semanas de nacer, lo cual es algo que tuvo que dañar el estado de ánimo de la pareja.
Es así como llegamos a una fecha clave en la biografía de Rembrandt, que es 1642, el año en el que pintó La compañía militar de Frans Banninck Cocq y el teninente Willem van Ruytenburgh, más conocida como La ronda de noche debido a que Joshua Reynolds (Plympton, 1723-Londres, 1792) le puso ese sobrenombre, que es con el que ha llegado hasta nuestros días.
Ciertamente el nombre que todos venimos utilizando no ha ayudado mucho a la comprensión de la obra, más bien al contrario, ya que milicia cívica de arcabuceros, cuyo papel era mantener el orden público, no está haciendo una ronda por la noche en las calles de Ámsterdam, sino que están todavía en la sede de la compañía y están preparándose para salir a la calle. De hecho, el claro de luz que ilumina al grupo en su parte central es la entrada de la luz del sol desde el exterior.
La confusión vino dada porque el barniz original se fue oxidando y oscureció mucho la obra, de forma que hasta que se produjo una restauración posterior no se pudo ver la verdadera narración de este episodio.
A nivel iconográfico tampoco es un motivo muy extraño dentro de la pintura holandesa del s.XVII, puesto que, ya que en Haarlem se conservan varias obras de esta tipología de Frans Hals (Amberes, 1580-Haarlem, 1666). Sí que es novedosa a nivel compositivo porque en otros casos el retrato de grupo absorbe la totalidad de la composición y aquí Rembrant hace un juego magistral con los espacios y la disposición de los personajes dentro del mismo.
En este punto encontramos un asunto controvertido porque pronto Rembrandt empezó una relación con la que era la cuidadora de su hijo y asistenta general en la casa, llamada Geertje Dircx (Edam, 1610-Edam, 1656). La relación duró los siguientes siete años, en los que además de realizar las labores de cuidados para las que originalmente había sido contratada, Geertje llegó incluso a ser modelo para algunas pinturas de Rembrandt, como se apunta en el caso de Mujer en la cama (1645).
En ningún momento se casaron porque Rembrandt tenía miedo de perder el favor de los van Uylenburgh, que le seguían ayudando económicamente para el mantenimiento de su hijo Titus, pero a quienes no les gustaba en absoluto el estilo de vida de Rembrandt, siempre tan derrochador.
La relación quedó interrumpida en junio de 1649 cuando Rembrandt comenzó una relación con otra mujer del servicio, llamada Hendrikje Toffels (Bredevoort, 1626-Ámsterdam, 1663), mucho más joven que Geertje, con quien cortó la relación abruptamente. De hecho, al parecer Rembrandt le habría ofrecido a esta una manutención anual de 60 florines y ella la rechazó.
El conflicto entre los dos se incrementó mucho cuando en el mes de octubre de ese mismo año, Geertje denunció a Rembrandt ante los tres comisionados de asuntos matrimoniales por haber incumplido una promesa matrimonial, utilizando como prueba los anillos que este le había regalado y que habían pertenecido a Saskia en vida… Ello evidentemente encolerizó a la familia política de Rembrandt, quienes le retiraron su apoyo inmediatamente.
Rembrandt finalmente tuvo que presentarse (a la tercera citación) ante el tribunal que estaba resolviendo el conflicto entre los dos, donde se dictaminó que Rembrandt le pagaría a Geertje una pensión alimenticia con la condición de que ella mantuviera a Titus en su testamento y que no vendiera nunca las joyas que Rembrandt le había dado.
Esta tremenda disputa continuó durante los siguientes meses porque se estima que Geertje habría presionado a Rembrandt para que le pagase más dinero de manutención, pero no sabemos hasta qué punto ello se pudo considerar un chantaje. Lo que sí es bastante más evidente es que Rembrandt consiguió (con la ayuda del hermano de ella) encerrar a Geertje en el Spinhuis de Gouda, un centro punitivo para mujeres en el que se las “reeducaba” para que dejasen de ejercer la prostitución o la mendicidad, que fueron cargos que se le imputaron a Geertje.
Allí estuvo encerrada hasta 1655, momento en el que fue liberada debido a su precario estado de salud por las pésimas condiciones higiénicas del lugar y que provocaron su muerte unos meses después.
En paralelo a todo esto no hay que perder de vista el gran reconocimiento que tuvo Rembrandt en vida y mucho después de morir gracias a su talento inigualable para el grabado en punta seca y el aguafuerte. Gracias a su manera tan experimental de componer fue consiguiendo dotar a los personajes de unas expresiones de tal calidad como nunca se habían visto en este formato. También supo trabajar compositivamente el espacio de forma excelente y los acabados de sus grabados, que no perdían ni una pizca de calidad al llevarlos a papel y al trabajo concienzudo que realizaba en el taller de grabado que tenía en su casa.
Esto produjo que la venta de su obra gráfica alcanzase precios desorbitados todavía en vida, como su famoso grabado de Jesús predicando de c. 1646-1650, por el que se pagaron en su época 100 florines, que es una suma muy elevada teniendo en cuenta lo que se solía pagar por un grabado en la época.
De la relación que Rembrandt tuvo con Hendrikje nació en 1654 Cornelia van Rijn (Ámsterdam, 1654, Batavia (actual Yakarta), 1684), la segunda hija de Rembrandt y por lo tanto, hermanastra de Titus. Evidentemente, Hendrikje también posaría para Rembrandt durante los años que duró su relación (interrumpida por la muerte de ella), siendo la modelo que aparece en obras tan importantes como Betsabé en el baño sosteniendo la carta del rey David (1654), que es una obra donde ya intuimos la recuperación de la intensidad del color por parte de Rembrandt al tiempo que se trata de una pintura mucho más matérica.
Pese a todo, la situación económica de Rembrandt no mejoró, sino que empeoró, ya que su afán coleccionista de objetos raros y caros y su dudosa capacidad empresarial le condujeron a una inevitable declaración de bancarrota en febrero de 1658, donde sus acreedores (alguno de ellos como Geertje ya había muerto) le forzaron a realizar una venta pública de bienes para saldar al máximo sus deudas. Como era de esperar, ello implicó también la venta del taller de grabado que tenía dentro de su casa del barrio judío y una mudanza a una casa mucho más humilde a Rozengracht junto con Hendrikje y sus hijos Titus y Cornelia.
Por si fuera poco, la Sociedad de Pintores de Ámsterdam cambiaron una norma de sus estatutos ad hoc para que ninguno de sus miembros pudieran vender obra legalmente si estaban en una situación económica tan extrema como la de Rembrandt, lo cual se le aplicó ya a él mismo. Para remediarlo tanto Hendrikje como Titus tuvieron que crear una sociedad en la que los beneficios se repartían al 50% entre ambos para poder contratar a Rembrandt y vender su obra en su nombre, ya que si lo hacía por él mismo, todos los beneficios irían para sufragar las deudas que todavía no había satisfecho.
Un buen ejemplo de esta decadencia reputacional que tuvo Rembrandt durante sus últimos años en Ámsterdam la vemos en la historia de un encargo fallido, el de La conspiración de Claudius Civilis para el Ayuntamiento de Ámsterdam que acababan de inaugurar.
En ese sentido, Rembrandt heredó el encargo original de Govert Flinck, quien acababa de morir sin haber empezado a pintar la obra, por lo que se la acabaron encargando a él como segunda opción. Lamentablemente cuando Rembrandt realizó el encargo y lo entregó, el consejo municipal lo rechazó de plano y se lo devolvió. La reacción de Rembrandt entonces fue visceral, porque cortó gran parte del cuadro (originalmente medía 5 x 5m y actualmente mide 2 x 3m) y conservó en su estudio el pedazo que hoy podemos ver en Estocolmo.
Lo que no se puede negar es que Rembrandt, independientemente de su situación de extrema necesidad y cada vez menos valorado (al menos en Ámsterdam), siempre mantuvo activa la curiosidad, puesto que se llegó a hacer eco de un hecho bastante morboso de la crónica de sucesos de la época, que fue el ajusticiamiento de la sirvienta danesa Elsje Christaens (Península de Jutlandia, c. 1646-Ámsterdam, 1664) por haber matado a su casera con un machete tras una acalorada disputa entre ambas por el pago de la renta. Tras reconocer los hechos, fue inmediatamente ejecutada en el garrote en la Plaza Dam y posteriormente su cuerpo (y el machete) fue trasladado y colgado de una horca en el barrio de Volewijk, adónde acudió Rembrandt con una barca para presenciar y dibujar su cadáver. No es el único vestigio artístico que nos ha llegado de este episodio, pero sí el que describe la escena con más detalle. Evidentemente el impulso de Rembrandt en este caso no obedecía a ningún encargo, sino a alimentar sus propios intereses.
Valoración final:
- Guion:
El guion de Typex es interesante porque nos trasmite la vorágine que fue la vida de Rembrandt gracias a los juegos de flashback y flashforward. En ocasiones utiliza alguna licencia temporal para darle más dramatismo a algunas de las escenas, pero entra dentro de lo normal.
- Dibujo y color:
El despliegue técnico de Typex para representar las diferentes épocas de la vida de Rembrandt es francamente apabullante, ya que no hay una etapa del autor que tenga el mismo estilo, sino que utiliza un lenguaje diverso y coherente para cada momento de la vida del artista.
+ LO MEJOR
- La capacidad estética de esta novela gráfica. Hay escenas que son una auténtica burrada técnica.
- Que afronta la vida de Rembrandt sin idolatrarle y sin omitir ninguno de los episodios más truculentos de la vida del artista.
– LO PEOR
- Es una obra que no se ha reivindicado lo suficiente en España.
Aplicación en el aula...
Resulta una lectura fundamental para estudiar el Barroco holandés en Historia del Arte de 2º de Bachillerato.
Para aprender más...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
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