
Hilma af Klint, vida y obra en una novela gráfica
- publicado por Allegra García
- Fecha 20 de junio de 2026
- Categorías Feminismo, Novela Gráfica
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- Etiquetas #CómicsconHistoria, Novela gráfica
Dentro de la recuperación de mujeres artistas que se está llevando a cabo desde museos, publicaciones y otros formatos y medios destaca la figura de la pintora sueca Hilma af Klint (1862-1944). Además de por su condición de mujer artista, af Klint es reivindicada como pionera de la abstracción, título que tradicionalmente se le había otorgado al artista ruso Vasili Kandinski. Aunque este carácter precursor de Hilma tiene muchos matices (cada uno de ellos llegó a la abstracción a partir de motivaciones muy distintas y, en el caso de Hilma, no necesariamente artísticas), este es también el punto de partida de la novela gráfica realizada por César Herce (guion) y Manuel Romero (dibujo) y publicada en 2026 por Norma Editorial.
| Edición original: Hilma af Klint. La voz en el templo (Norma Editorial, 2026) |
| Guion: César Herce |
| Dibujo: Manuel Romero |
| Coordinación editorial: Norma Editorial |
| Formato: Cartoné, 168 páginas. |
| ISBN:978-84-679-8356-2 |
La novela gráfica se divide en una introducción, diez capítulos y un epílogo. La introducción se abre con Vasili Kandinski en el año 1928, durante su etapa como profesor de la Bauhaus, poco después de publicar su segunda gran obra teórica, Punto y línea sobre el plano. No es casual que el cómic se inicie con este artista, durante tanto tiempo considerado el padre de la abstracción. El propio pintor parece temer por su paternidad y así se lo expresa a su segunda mujer, Nina. La causante de este miedo sería una mujer, Hilma af Klint, de la que habría tenido conocimiento a través de Rudolf Steiner, seguidor de la teosofía y fundador de la antroposofía. Steiner había fallecido en 1925, pero sabemos que conoció en persona tanto a af Klint como a Kandinski.
A partir de aquí, el resto del libro gira en torno a la biografía de Hilma af Klint de manera cronológica. Cada uno de los capítulos lleva por título una palabra o expresión en sueco, en gran parte de los casos tomadas de las propias pinturas y dibujos de la artista, donde es frecuente que aparezcan letras y frases: oskuld (inocencia), vestalasket (virgen vestal)… Así, en las primeras páginas conoceremos su infancia como hija de un almirante perteneciente a una familia vinculada a la nobleza y a su hermana pequeña, Hermina, que moriría aún siendo una niña en 1880, acontecimiento que marcará profundamente a Hilma. Tendremos también noticia de su temprano interés por el mundo de la ciencia y su inclinación hacia todo lo que se encuentra más allá de la percepción humana.
Durante su juventud, Hilma asistirá junto a Anna Cassel a clases de arte en la Escuela Técnica de Estocolmo y después en la Real Academia de Bellas Artes de la misma ciudad, donde desde hace años ya se admitían mujeres. En paralelo, comenzará a participar en sesiones de espiritismo, donde coincidió con la aún poca conocida Bertha Valerius, pintora, fotógrafa y médium (1824-1895). Asimismo, expondrá obras de estilo académico, viajará por Europa y realizará en colaboración con Cassel las ilustraciones de un libro de cirugía para caballos. En definitiva, los pasos habituales de cualquier mujer de la época que quería dedicarse al arte profesionalmente.
Quizá la etapa más conocida de la vida de af Klint sea la relacionada con el grupo de Las cinco, integrado por la artista y cuatro amigas con las que se reunía semanalmente para rezar y comunicarse con diferentes espíritus superiores, sesiones que se plasmaban en libretas y que incluían dibujo y escritura automáticos. Durante los años que este grupo permaneció activo, af Klint comenzó el proyecto al que dedicó una parte importante de su vida, las Pinturas para el templo. Este ciclo de pinturas fue iniciado en 1906, cuando tenía cuarenta y cuatro años, siguiendo las indicaciones de uno de los seres espirituales con los que se comunicaba en esas sesiones, Amaliel. Af Klint realizó las obras pertenecientes a Pinturas para el templo entre 1906 y 1915, con un parón entre 1908 y 1912, y las organizó en series muy diferentes entre sí. Además de desarrollar estas series de pinturas, Hilma diseñó también un templo, un edificio de planta circular de varios pisos en cuyo piso más alto se encontrarían tres de los cuadros de Pinturas para el templo, los llamados Retablos. Todo ello es narrado en la novela gráfica.
El cómic también recoge un acontecimiento de la vida de la artista del que no se sabe demasiado: la destrucción de parte de sus cuadernos de notas. Es probable que este hecho tuviera lugar en torno a 1930, si bien desconocemos si lo hizo sola o con algún tipo de ayuda y el medio por el que los destruyó. En la novela gráfica este hecho tiene lugar en compañía de Thomasine, quien había sido enfermera de la madre de Hilma af Klint. Ambas mujeres, además, vivieron juntas y llegaron a viajar a Suiza, episodio que se refleja también en el cómic con su visita al Goetheaneum de Dornach antes de que se quemase.
Ya en la recta final de la vida de af Klint, los autores plantean una genealogía de mujeres artistas de los siglos XIX y XX que plasmaron en su obra otros mundos y dimensiones alejados del nuestro, recurriendo tanto a la abstracción como a la figuración: Georgiana Houghton, Josefa Tolrá, Remedios Varo, Leonora Carrington… son algunos de los nombres de estas artistas afines que, como Hilma, merecen más (re)conocimiento.
El epílogo se dedica al sobrino de Hilma, Erik af Klint, convertido en heredero universal de toda su obra siguiendo el testamento de la propia artista, un material que abarca más de 1300 pinturas y 124 cuadernos. En estas últimas páginas se deja entrever que Erik af Klint optaría por crear una fundación para preservar y gestionar todo este patrimonio, como efectivamente ocurrió en 1972. Esta fundación, la Hilma af Klint Foundation de Estocolmo, sigue siendo la propietaria y responsable del legado de la artista.
Uno de los aspectos más interesantes del libro es que lo largo de las páginas del cómic veremos reproducidas numerosas obras de af Klint: su autorretrato, el tratado de cirugía equina, cuadros de la serie del cisne, de la serie de los diez mayores y también citas de los cuadernos relacionados con las sesiones espiritistas. Por ejemplo, serán motivo recurrente las cinco formas geométricas que representaban a los diferentes seres espirituales que contactaban con ella, Gregory, Amaliel, Clement, Ananda y Georg. También aparece reproducido el altar en torno al que organizaban sus reuniones las integrantes del grupo de las Cinco y que conocemos gracias a fotografías. Por cierto, el lugar más destacado de dicho altar estaba ocupado por una ilustración de Bertha Valerius: un Cristo en oración. Otro detalle importante que puede pasar desapercibido en el cómic es el de su maleta-museo, un maletín que llevó consigo en varios viajes y en el que guardaba sus cuadernos, en los que se encontraban reproducidos a menor escala sus cuadros y que venía a ser un muestrario de su obra.
En resumen, se trata de una novela gráfica imprescindible para acercarse a esta inclasificable pero fundamental artista. También interesará a aquellas personas a las que les gusten las biografías de literatos, artistas y personajes históricos en general en formato cómic. En este sentido, Norma Editorial lleva varios años trabajando esta línea con la publicación de obras dedicadas a artistas como Rembrandt, Monet o Degas.
Lo mejor: que la vida y obra de Hilma af Klint se difunda a través de nuevos canales y formatos, ampliando su público potencial, además de a través de las publicaciones académicas y las exposiciones en museos y centros de arte.
Mejorable: que no se haya incluido un breve apéndice en el que se desarrollen algunas cuestiones relacionadas con el contexto religioso y cultural que quedan apuntadas sólo muy someramente en el cómic y son fundamentales. Por ejemplo, las ideas principales de la teosofía y la antroposofía y el enorme influjo que tuvieron en literatos y artistas de la época, además del círculo más cercano de Hilma, y que explican muchos aspectos de su visión del arte incluso por delante de la idea de la enfermedad mental o la locura. Por otro lado, hubiese sido interesante esbozar en otro apéndice la importancia de los avances científicos que se estaban sucediendo en torno a 1900 y de los que af Klint sin duda tenía conocimiento. Tampoco se refleja el compromiso de af Klint en cuestiones de actualidad en la época como el voto femenino o su participación en la Asociación de Mujeres Artistas Suecas.
Bibliografía
Para acercarse a la figura de Hilma af Klint recomendamos los siguientes libros, publicados recientemente:
–Catálogo de la exposición Hilma af Klint que tuvo lugar en el Museo Guggenheim de Bilbao entre octubre de 2024 y febrero de 2025. Incluye varios artículos breves sobre la figura de la artista, un eje cronológico y reproduce todas las obras que se mostraron en el museo. En relación con esta exposición, está disponible la visita online: Hilma af Klint | Guggenheim Bilbao Museoa
–Hilma af Klint, visionaria. Publicado por Atalanta en 2023. Se trata de seis estudios que exploran cuestiones como los principales acontecimientos de la vida y obra de af Klint, la teosofía o la influencia de los avances científicos de la época en la producción de la artista.
–Cosmología esotérica. Arte, ciencia, espiritualidad y utopía de mujeres visionarias. Este libro, compuesto por varios artículos, se acerca no sólo al caso de Hilma af Klint, sino de otras artistas muy vinculadas al espiritismo tanto de finales del siglo XIX como del XX. Lo publicó Sans Soleil Ediciones en 2024.
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