
El poder de la palabra
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Blog, Historia, Novela Gráfica
- Fecha 30 de marzo de 2026
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- Etiquetas #CómicsconHistoria, Alicia Jaraba, Geografía e Historia 2º ESO, Hernán Cortés, La Malinche, Novela gráfica, Nuevo Nueve
Edición original: Celle qui parle (Bamboo Éditions, 2022) |
Edición nacional: Nuevo Nueve, 2022. |
Guion: Alicia Jaraba Abellán |
Dibujo: Alicia Jaraba Abellán |
Color: Alicia Jaraba Abellán |
Corrección: Ulises Ponce López |
Editor: Ricardo Esteban Plaza |
Formato: Cartoné, 224 páginas. |
ISBN: 978-84-19148-05-6 Precio: 30€ ( SOY LA MALINCHE – Nuevo Nueve) |
Sinopsis:
En vida tuvo muchos nombres y no ha llegado hasta nosotros cuál de todos ellos fue el suyo, pero ha sido recordada a través de la versión castellanizada de su apodo: La Malinche.
También es una figura muy controvertida en México porque durante décadas ha sido vista como la gran traidora a los pueblos nativos de esta región, mientras que, por otra parte; en las últimas décadas se está haciendo cada vez más hincapié en su labor como facilitadora de acuerdos a través del dominio de las lenguas, que es el enfoque utilizado por Alicia Jaraba en Soy La Malinche.
Esta obra recorre la vida de Malinalli, la joven hija de un cacique de Oluta, desde sus años de adolescencia hasta la llegada junto con Hernán Cortés y las tropas castellanas a Tenochtitlan.
Para ella fue un proceso muy convulso, dado que incluso antes de que los castellanos llegasen a las costas de la Península del Yucatán, murió su padre, ella fue secuestrada y vendida como esclava (con la aceptación del nuevo cacique) a unos comerciantes de esclavos mexicas y finalmente fue cedida como tributo al cacique maya de Tabasco después del enfrentamiento entre los mayas y los mexicas.
Pero todo cambió para siempre con la llegada de los castellanos, quienes vencieron a los indígenas mayas de Tabasco en la batalla de Centla, tras la cual Malinalli fue entregada junto con otras mujeres esclavas a Hernán Cortés y a sus hombres.
Pronto Malinalli se convirtió en una pieza fundamental para las relaciones que Hernán Cortés y los castellanos fueron estableciendo con las distintas poblaciones indígenas, ya que entre ella y el clérigo Gerónimo de Aguilar (que fue quien le enseñó a ella castellano) se fueron complementando para poner en comunicación a personas de dos culturas que nada tenían que ver entre sí hasta la fecha.
Después de dominar el castellano, ella misma se haría cargo de todas las traducciones entre los castellanos con los representantes de los pueblos originarios de México.
Por todo ello, esta novela gráfica incide más en su labor de utilizar sus conocimientos lingüísticos para evitar mayores atrocidades que la de una colaboradora necesaria en la colonización del México precolombino por parte de los castellanos.
Contexto histórico:
Mucho más que una traductora.
La gran paradoja cuando estudiamos la figura de La Malinche (Huilotlan, c. 1500-Ciudad de México, c. 1527) es que nada de lo que sabemos de su biografía nos ha llegado directamente de ella, por lo que se trata de un personaje histórico muy condicionado por los sesgos que se le han aplicado en uno u otro momento.
Esto es especialmente paradójico porque el vocablo Malintzin (que es de donde proviene el sobrenombre que se castellanizó como Malinche), hace alusión a su importancia social y que le da derecho a hablar frente a altos dignatarios a pesar de que ella era una mujer.
Dicho de otra forma, gran parte de la información que incluso hoy manejamos sobre Malinalli (que podría ser como ella se llamase realmente aunque no hay certezas de ello) nos tenemos que remitir a la Historia verdadera de la conquista de Nueva España, escrita por Bernal Díaz del Castillo (Medina del Campo, c. 1496-Santiago de Guatemala, 1584) en 1568 y que se conservó en manuscrito hasta que fue publicada por primera vez en 1632 por Fray Alonso Remón (Vara del Rey, Cuenca, 1561-Madrid, 1632).
En dicha obra, la visión que se da de Malinalli es tremendamente elogiosa, considerándola su autor fundamental para la conquista del Imperio azteca por parte de Hernán Cortés (Medellín, Badajoz, 1485-Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 1547), figura de la quien es imposible desligarla, al igual que de la propia acción colonizadora castellana.
En ese sentido resulta muy difícil saber las verdaderas motivaciones de nuestra protagonista a la hora de tomar las decisiones que tomó o que se le atribuyen. Incluso desconocemos cuál era su verdadero aspecto más allá de las descripciones que sus contemporáneos hicieron de ella, dando lugar a un terreno bastante pantanoso en el que todo el mundo habla y opina de un personaje de quien realmente sabemos mucho menos de lo que creemos.
Incluso en fuentes primarias como podría ser el Lienzo de Tlaxcala (ver completo aquí), que hemos conservado únicamente gracias a la copia en color que Manuel de Yllañez realizó en 1773 de la obra original de 1552, en la que el cabildo de Tlaxcala y el virrey Luis de Velasco y Ruiz de Alarcón (Carrión de los Condes, 1511-Ciudad de México, 1564) solicitaban al emperador Carlos V (Gante, 1500-El Escorial, 1558) una mayor indulgencia para con este pueblo dado que originalmente apoyaron a Hernán Cortés en la conquista de los aztecas.
De este modo, aunque Malinalli aparece siendo la coprotagonista de varias de estas imágenes, siempre se la realza como la traductora de Hernán Cortés en todas las gestiones que este tuvo que realizar en su misión. En alguna de estas imágenes incluso se la ve portar un escudo y una espada bajo la cartela que alude a Tepotzotlan, aunque los historiadores no han concluido que se trate de ninguna batalla en concreto. En ningún caso los tlaxcaltecas iban a dar una mala imagen de ella.
Por todo ello, aunque se pueden rastrear fuentes de época, ninguna de ella nos revela lo que los aztecas o los mexicas pensaban de Malinalli y mucho menos lo que ella opinaba sobre el tiempo en el que le tocó vivir.
De hecho, esta imagen nos ha llegado sin apenas cambios prácticamente hasta principios del s.XX, momento en el que se nos aporta una representación bastante inventada de cómo pudo ser este personaje en The Mastering of Mexico, de Kate Stephens (Londres, c. 1853-San Diego, 1954), que es una revisión modernizada de La verdadera historia (…) de Bernal Díaz del Castillo.
De este modo, la joven Malinalli habría sido la hija de un cacique chontal de Huilotlan, quien a la muerte de su padre habría sido secuestrada por unos comerciantes de esclavos de Xicalango y entregada al cacique de Tabasco tras una batalla entre estos y los mayas de Potonchán. La razón que hubiera facilitado el secuestro es que su madre habría tenido un hijo varón con el nuevo cacique local de Huilotlan y Malinalli se habría convertido en un incordio desde el punto de vista sucesorio.
En su tiempo como esclava del cacique de Tabasco, Malinalli habría aprendido a hablar con soltura el maya chontal además de su lengua materna, que era el náhuatl.
Con la llegada de los castellanos su vida cambió completamente, ya que los mayas chontales de Tabasco perdieron en la batalla de Centla (14 de mayo de 1519) contra el ejército de Hernán Cortés, de forma que Malinalli fue entregada como esclava a los castellanos junto con otras diecinueve mujeres, además de piezas de oro y algunas mantas. Hernán Cortés la asignó al capitán Alonso Hernández Portocarrero (Medellín, Badajoz, c. 1480-c. 1521) siendo por entonces una esclava más. Al día siguiente la bautizaron y le dieron un nombre cristiano, por lo que empezó a ser conocida como Marina entre los castellanos.
Poco más de un mes después, el 25 de abril de 1519, estaban los castellanos en el actual San Juan de Ulúa (Veracruz) cuando recibieron la visita de varios emisarios del emperador azteca Moctezuma Xocoyotzin (más conocido como Moctezuma II) (Tenochtitlan, c.1466-Tenochtitlan, 1520), cuyo idioma era incomprensible para todos los presentes incluso para Gerónimo de Aguilar (Écija, 1489-Pánuco, 1531), el único intérprete que iba en la expedición de Hernán Cortés que hablaba el idioma maya. Fue Malinalli, quien pudo traducir del azteca al maya para que Gerónimo tradujese sus palabras a Hernán Cortés al castellano. Es así como los castellanos se dieron cuenta de su valor estratégico.
No obstante, el peso específico de Malinalli en la expedición castellana fue agrandándose cuando Hernán Cortés envió a Portocarrero a la Península para entregarle al emperador el quinto real y la primera de sus Cartas de relación, donde él mismo justifica todas sus acciones (ya que estaba actuando por libre en contra de lo que le había ordenado Diego Velázquez de Cuéllar (Cuéllar, 1465-Santiago de Cuba, 1524) como gobernador de Cuba). Fue ese el momento en el que ella quedó bajo su directa tutela y su colaboración (y relación personal) se hizo aún más estrecha.
Desde entonces el papel de Malinalli empezó a ser cada vez más decisivo, puesto que no actuó como una simple intérprete, sino que ayudó a Hernán Cortés a entender el contexto sociopolítico de la región y para que pudiera tener una ventaja en cada decisión que fuera tomando. No solamente fue la lengua de Cortés, sino también sus ojos hasta la conquista total de Tenochtitlan y las muertes de Moctezuma y de Cuahutémoc (Tenochtitlan, 1496-Las Hibueras, Honduras, 1525) en 1520 y 1525 respectivamente, que significaron en la práctica la desaparición del Imperio azteca.
En los siguientes años, Malinalli, no siendo ya esclava, convivió con Hernán Cortés en el palacio de Coyoacán y tuvieron un hijo en común, Martín Cortés, llamado El Mestizo (Coyoacán, c. 1522-Granada, 1569), que no fue reconocido por Hernán Cortés como hijo natural hasta que una bula papal promulgada en 1529 por Clemente VII (Florencia, 1478-Roma, 1534), obligó a su padre a reconocerle junto con otros dos hijos más que el conquistador tuvo fuera de su primer matrimonio con Catalina Suárez Marcayda (Colación de Santa María Magdalena, Sevilla, c. 1498-Coyoacán, 1522).
Pocos años después del nacimiento de su hijo, en octubre de 1524, Malinalli tuvo que acompañar a Hernán Cortés en calidad de intérprete de lengua maya a Las Hibueras (actual Honduras), donde el conquistador tenía que acabar con la rebelión de Cristóbal de Olid (Jaén, 1488-Honduras, 1524). Tras ello Hernán Cortés decidió casar a Malinalli con el capitán Juan Jaramillo (Barcarrota, Badajoz, finales s.XV-Ciudad de México, 1550), con quien Malinalli tuvo una segunda hija llamada María.
Con todo, Malinalli no viviría mucho tiempo más, ya que bien a finales de 1526-principios de 1527 o bien a 1529 (no hay consenso al respecto), habría caído enferma de sarampión o de viruela y habría fallecido como tantas otras personas nativas que sufrieron las mismas consecuencias epidemiológicas tras la llegada de los castellanos a América.
Curiosamente, esta segunda hija, María Jaramillo (1525-s.XVI), junto con su esposo Luis de Quesada, publicaron un libro sobre su madre en 1547 (el año que falleció Hernán Cortés) titulado Probanza de méritos de Doña Marina.
Muy diferente es la imagen que se ha proyectado sobre La Malinche en el México contemporáneo, ya que siempre ha sido vista como la traidora que propició la conquista castellana de los pueblos nativos de lo que hoy es México.
Para ello, se ha argumentado que utilizó sus conocimientos lingüísticos para obtener ventajas como colaboracionista del conquistador y que en determinadas situaciones podría haber optado por otra decisión que no beneficiase la política colonial de Hernán Cortés, como su decisiva intervención en Cholula para evitar que los castellanos cayeran en una emboscada y que derivó en la matanza de Cholula del 18 de octubre de 1519.
Tanto es así, que cuando José Vasconcelos (Oaxaca, 1882-Ciudad de México, 1959) planteó el ciclo de murales del actual Centro Histórico de Ciudad de México sobre la historia del país, encargó a José Clemente Orozco (Ciudad Guzmán, 1883-Ciudad de México, 1949) una escena relativa a Hernán Cortés y La Malinche en la que ninguno de los dos sale bien parado (especialmente él).
De ahí ha surgido el término malinchismo, que alude directamente a las consecuencias de la traición de La Malinche sobre la población nativa americana.
En los últimos años ha habido un nuevo viraje sobre la visión que se tiene sobre La Malinche, ya que se ha intentado proyectar una imagen de ella como intermediaria entre personas de dos culturas enfrentadas que nada tenían que ver entre sí, incidiendo por lo tanto en su labor diplomática.
Por último, cabe destacar como signo de los tiempos que corren, que la figura de La Malinche ha sido revisitada en los últimos años por Nacho Cano (Madrid, 1963- ) en su musical homónimo con el objetivo de reivindicar la labor colonizadora y evangelizadora castellana sobre la población autóctona. Del mismo modo, se ha tratado de vender la falsa idea del primer mestizaje entre los dos pueblos a través de La Malinche y Hernán Cortés (porque no fue el primero), olvidando alevosamente las terribles consecuencias que la conquista supuso para la población local desde el punto de vista demográfico, político y económico.
Deseamos que en el futuro la figura histórica de Malinalli, Marina o La Malinche pueda ser estudiada poniendo en el centro a dicha persona en vez de ser utilizada como punta de lanza para los intereses particulares de unos pocos.
Valoración final:
- Guion
El guion de Alicia Jaraba es fantástico porque busca acercarse a la persona que fue La Malinche, con sus dudas, con sus fallos y con sus contradicciones.
- Dibujo y color
La estética de la obra es muy atractiva, ayudándonos a cobrar interés por unos personajes y mentalidades que están muy alejadas de nuestro tiempo.
+ LO MEJOR
- La cercanía con la que la autora aborda un tema tan complejo, poniendo a la persona y al lenguaje en el centro de la trama.
- La obra ayuda a percibir la tremenda complejidad que encierra este tema.
– LO PEOR
- Que la obra no haya tenido tanto reconocimiento como merece.
Aplicación en el aula...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
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