
Educación Ecosocial, la respuesta a los retos del s.XXI
- publicado por Javier Castillo
- Categorías Blog, medioambiente, Pedagogía
- Fecha 19 de diciembre de 2025
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- Etiquetas educación ambiental, Educación ecosocial
| Edición nacional: Editorial Tébar Flores |
| Autora: Miriam Campos Leirós |
| Año de publicación: 2024 |
| Plaza Edición: Madrid, España. |
| Formato: tapa fina, 142 páginas |
| ISBN: 9788473608299 Precio: 15.90€ |
El futuro es ahora: los retos del siglo XXI
¡Hola, de nuevo!
Estarás de acuerdo conmigo en que este último verano no dejó indiferente a nadie. Los incendios forestales, incontrolables y peligrosos, no solo acabaron con buena parte de nuestro patrimonio natural, sino que desgraciadamente también se llevaron vidas humanas. Durante los últimos años hemos sufrido sequías inimaginables, incendios de sexta generación, DANAS devastadoras e inundaciones catastróficas, fenómenos que parecen estas transformándose en una “nueva normalidad”, sombría y angustiante que está impactando en la salud mental de todas y todos.
Sé que, como docentes, estamos cada vez más concienciados con la crisis ambiental global. Ya no es una advertencia lejana, ¿verdad? Estos fenómenos catastróficos ya están afectando la escolarización de millones de estudiantes en todo el mundo, en España lo sentimos con dureza en octubre de 2024. Si una de las prioridades de la escuela es que nuestros estudiantes se adapten al mundo que les rodea, en este contexto, ¿qué podemos hacer? Como ambientólogo es mi deber ofrecerte una posible solución: la Educación Ambiental (EA). Esta práctica emerge como una herramienta pedagógica crucial, vital para capacitar a las futuras generaciones a comprender y afrontar los complejos desafíos socioambientales.
Me gustaría hablarte de cómo la EA puede ir más allá de la mera transmisión de información para convertirse en un instrumento proactivo de resiliencia y cambio social en nuestras aulas. Sin embargo, como buen ejercicio de Educación Ambiental que estoy planteando con este texto, también es prioritario para mí ofrecerte soluciones y recursos prácticos que puedas emplear en tu aula. Para ello, necesariamente tengo que hablarte de “Educación Ecosocial: La respuesta a los retos del s.XXI” de Miriam Campos Leirós y de la iniciativa de “Teachers for future”. Pero primero, algo de contexto.
La Educación Ambiental se ha vuelto urgente
La EA es más necesaria que nunca. La calidad de vida, un objetivo compartido por todos, se ve amenazada por el deterioro de los sistemas vitales de nuestro planeta. Fenómenos como el cambio climático, la desertificación, el agotamiento de recursos, la crisis de biodiversidad, la contaminación de los océanos, la pérdida de habitabilidad de amplias zonas del planeta son problemas muy graves. Debido a la dimensión de estos problemas, aunque puedan parecer incomprensibles a priori, son el resultado de acciones concretas, determinadas por nuestros modelos de producción y consumo.
La educación ambiental nace con la vocación de colaborar en la mejora ambiental, promoviendo una nueva relación de la sociedad humana con su entorno para garantizar un desarrollo personal y colectivo más justo, equitativo y sostenible. No es solo un aprendizaje, es un aprendizaje necesario para el ambicioso proyecto de cambiar la sociedad.
La educación ambiental nace con la vocación de colaborar en la mejora ambiental, promoviendo una nueva relación de la sociedad humana con su entorno para garantizar un desarrollo personal y colectivo más justo, equitativo y sostenible
La realidad en España y la percepción de nuestro alumnado
Dentro del contexto internacional, desde la Agenda 2030 y el Pacto Verde Europeo, España ha asumido un compromiso institucional masivo para la transición ecológica, movilizando fondos sin precedentes a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR). Estamos hablando de inversiones millonarias en eficiencia energética, movilidad sostenible, energías renovables, investigación verde y gestión de agua y residuos.
Pero, aquí viene el gran «pero»: la efectividad de estas políticas depende fundamentalmente de la conciencia y el compromiso de la ciudadanía. Si nuestros estudiantes no perciben los problemas ambientales como una realidad cercana y conectada a sus vidas, esta ambición gubernamental puede quedarse corta.
¿Cómo lo perciben ellos? Es paradójico. Una mayoría de nuestros jóvenes está altamente concienciada por el cambio climático, identificándolo como el principal problema futuro. Sin embargo, esta conciencia general no se traduce en un conocimiento profundo. En una encuesta realizada a jóvenes entre 18 y 35 años por la Fundación Endesa, allá por el 2016, la mayoría de los encuestados “consideraba insuficiente el tratamiento de contenidos medioambientales en clase y hubiesen preferido abordar en profundidad aspectos relacionados con problemáticas ambientales graves y posibles soluciones a éstas”
Por otro lado, uno de los problemas más comunes, es que nuestros estudiantes ven el entorno como «naturaleza» (árboles, ríos), no como un sistema del que son parte integral y en el que sus acciones tienen un impacto directo. Si los problemas ambientales se perciben como algo ajeno al consumo, el transporte o los residuos, se mitiga la responsabilidad y se cultiva una sensación de impotencia que lleva a la inacción. El problema se reduce a la degradación de un «patrimonio natural» que debe ser protegido por otros, en lugar de una crisis sistémica de la que ellos son partícipes y agentes de cambio.
Si los problemas ambientales se perciben como algo ajeno al consumo, el transporte o los residuos, se mitiga la responsabilidad y se cultiva una sensación de impotencia que lleva a la inacción.
La Ecoansiedad: Un desafío y una oportunidad
Según la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association, APA), la ecoansiedad, definida como el “miedo crónico a un cataclismo ambiental”, es una respuesta psicológica generalizada en las personas, posiblemente siendo la adolescencia una de las etapas de la vida en la que se es más vulnerable a este fenómeno. Esta se alimenta de la incertidumbre sobre el futuro y la sensación de impotencia. Sus manifestaciones pueden variar desde la angustia emocional hasta incluso efectos somáticos.
La pregunta clave es si la ecoansiedad es un catalizador o un inhibidor del comportamiento proambiental. Algunas investigaciones sugieren que un nivel moderado de ansiedad puede fomentar el compromiso, pero una preocupación intensa puede llevar a la parálisis emocional y cognitiva, especialmente en la juventud, lo que favorece respuestas de evitación y negación. La clave está en la gestión. La EA no debe buscar erradicar la preocupación, sino proporcionar herramientas para transformar esa preocupación en un sentimiento de agencia y control. ¡Ahí es donde entramos nosotros! La educación es una herramienta de resiliencia psicológica frente a la crisis climática, canalizando un sentimiento abrumador hacia la acción constructiva.
Además, el impacto del cambio climático en la educación y la salud mental es una realidad. Fenómenos extremos interrumpieron la educación de al menos 242 millones de niños en 85 países en 2024, y en España, la DANA, en un solo mes interrumpió las clases de 13.000 estudiantes. Esto no solo afecta la infraestructura, sino también la salud física y mental del alumnado, repercutiendo en su concentración y bienestar. Un estudio del Foro Económico Mundial reporta que el 67% de los jóvenes estadounidenses (18-23 años) están preocupados por el impacto del cambio climático en su salud mental.
Algunas investigaciones sugieren que un nivel moderado de ansiedad puede fomentar el compromiso, pero una preocupación intensa puede llevar a la parálisis emocional y cognitiva, especialmente en la juventud, lo que favorece respuestas de evitación y negación.
La acción es el antídoto. La conexión entre la falta de conocimiento, la impotencia y la ecoansiedad es clara. La solución no es ignorar el problema, sino proporcionar un camino tangible para la acción. La estrategia más efectiva pasa por gestionar las emociones negativas promoviendo las positivas a través de la participación activa, conclusión que ya te expliqué anteriormente en este blog y que se extrae del informe “Jóvenes y Cambio Climático – El papel de las noticias”. La participación en el activismo, el voluntariado o campañas comunitarias da a los jóvenes un sentido de agencia y control, transformando la impotencia en empoderamiento. La EA, cuando va más allá de la teoría para promover el «aprender haciendo» y la participación, se convierte en una intervención de salud pública para la juventud.
¿Es la Educación Ambiental suficiente?
Como suelo explicar en mis clases, el medio ambiente tiene múltiples factores: la atmósfera, la geosfera, la hidrosfera y la biosfera, y es que resulta que nosotros, como seres humanos que somos y por ello seres vivos, estamos incluidos en esta última esfera. El ser humano siempre ha influido en su entorno, pero cuando más influye es precisamente cuando nos asociamos en sociedades, que colectivamente, podemos producir un gran impacto, tanto positivo como negativo, en el medio y, por supuesto en nosotros mismos.
Por lo tanto ¿se puede entender la educación ambiental sin tener en cuenta su componente social? Esa es la pregunta que nos responde el libro “Educación Ecosocial: la respuesta a los retos del siglo XXI”. Su autora, Miriam Campos Leirós, aparte de una persona maravillosa que tuve el honor de conocer personalmente, es maestra, educadora ambiental y experta en gestión social de hábitat y diseño participativo, entre otras hazañas que te contaré más adelante.
¿Qué es la educación ecosocial?
Miriam, después de plantearnos un análisis de los retos ambientales, sociales y democráticos del s.XXI, nos habla de los distintos enfoques de la EA. En su libro, nos menciona y nos explica qué son la educación naturalista, la ecoeducación, la educación para la sostenibilidad, la educación resolutiva, entre otras, para finalmente presentarnos el concepto de educación ecosocial. La educación ecosocial “debe abordar todas las áreas de vida y de forma relacional, incluyendo el consumo de energía, la producción, la movilidad, la alimentación, el trabajo, el tiempo, los sistemas de cuidados, las formas de relación humana, los espacios, las formas de ocio, la participación ciudadana y la interdependencia social, entre otras”.
No se puede entender, por lo tanto, una EA que no fomente un cambio en nuestros estudiantes, por ello, la componente social de este enfoque es necesaria para:
- Promover el trabajo en equipo, pasando del “individualismo a la recuperación de conceptos como ciudadanía, comunidad y bien común”
- Transformar los centros de enseñanza, de manera que promuevan activamente la participación del alumnado, instando a la comunidad educativa al completo a comprometerse significativamente con el desarrollo sostenible mediante la participación democrática.
- Animar a nuestros estudiantes a no ser simple “decoración” sino que se impliquen no solo en la toma de decisiones compartidas, sino que propongan proyectos de manera proactiva.
- Animar a adquirir hábitos de consumo y movilidad sostenibles en nuestros centros educativos, evitando el despilfarro de recursos y la contaminación del entorno.
- Redescubrir y repensar los espacios públicos, siendo los centros educativos espacios en los que poder experimentar previamente, para después proponer cambios en los espacios públicos de su entorno que devuelvan y aumenten su valor.
- Entender que la naturaleza no es un “parque temático” al que ir de excursión de vez en cuando, sino que su propio entorno directo, en el que habitan diariamente, es también su entorno natural. De nuevo la escuela es una zona de prácticas fantástica para ello.
- Recuperar el enfoque los cuidados, de los que ya os hemos hablado en este blog analizando “El manifiesto de los cuidados”.
- Repensar el papel de la tecnología en la sociedad, democratizándola para que no esté al servicio de unos pocos y siendo conscientes de su uso racional y sostenible.
Miriam, en cada capítulo, nos da una serie de ideas para implementar estos conceptos, por lo que se presenta como una obra de carácter práctico, que también podrás utilizar en tu centro o en tu aula.
¿Te has quedado con ganas de más? Conoce Teachers for Future.
Seguro que después de leer el libro, te asaltan numerosas ideas a la cabeza sobre proyectos que podrías realizar a tu aula. Bueno, he de decirte que la autora de este fantástico libro también es la coordinadora de Teachers for Future. Si le echas un vistazo a la página, vas a encontrar una cantidad ingente de recursos didácticos para llevar a cabo la educación ecosocial en tu aula, para todos los niveles. No dudes en bucear en sus secciones de propuestas y recursos, estoy convencido de que encontrarás más de lo que puedes imaginar.
Es nuestra responsabilidad, fomentemos la educación ecosocial.
Como docentes, tenemos un papel transformador y crucial. Aquí te dejo algunas recomendaciones para llevar nuestro objetivo de promover la educación ecosocial:
- Utiliza la paradoja de la ecoansiedad como gancho: No la veas como una patología, sino como una respuesta natural que puedes canalizar positivamente a través de la educación. Ayuda a tus alumnas y alumnos a gestionar sus emociones negativas mientras promueves las positivas a través de la participación activa.
- Enfatiza que la educación ambiental es un acto de resiliencia psicológica: Proporcionar conocimientos y, sobre todo, oportunidades de acción, es la mejor herramienta para combatir el sentimiento de impotencia en nuestros estudiantes. Capacítales para la acción, individual y colectiva, para que puedan participar en la planificación y toma de decisiones.
- Inspírate en los programas y redes exitosos en España: los programas de Ecoescuelas u otros como la iniciativa de 28.000 x el clima, de Teachers for Future pueden servirte de guía y motivación para emprender tus acciones.
- Fomenta el «aprender haciendo»: Implementa metodologías de proyectos, ecoauditorías, actividades lúdicas y experienciales. Permite que el alumnado investigue, experimente y discuta alternativas, su nivel de compromiso aumentará.
- Lidera el cambio en tu centro: La educación ecosocial debe impregnar toda la acción educativa. Contempla la educación ecosocial en los documentos de planificación del centro, fomenta las ecoauditorías escolares y busca espacios y horarios que faciliten el intercambio interdisciplinar comprometiendo al claustro de tu centro.
- Busca formación continua: busca formación ambiental para el profesorado, incluye el medioambiente dentro de tus objetivos formativos.
- Promueve la participación: Involucra a las familias, a las asociaciones locales y a los ayuntamientos en los proyectos ambientales de tu escuela. La participación ciudadana es un instrumento esencial de la educación ecosocial.
Recuerda que la educación es indispensable para alcanzar la mejora de la calidad de vida y un desarrollo sostenible. ¡Tu compromiso también es clave! Transformemos juntos la preocupación en acción.
Un fuerte abrazo y gracias por leernos una vez más.
Etiqueta:educación ambiental, Educación ecosocial
Profesor de Educación Secundaria y Bachillerato. Ambientólogo y Docente de Cambio Climático acreditado por Naciones Unidas #ClimateChangeTeacher.
Creador del proyecto Aula Pública.
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