
Este también es mi mundo. ¿Cómo podemos hacerlo mejor?
- publicado por Javier Castillo
- Categorías Blog, medioambiente, Recursos didácticos
- Fecha 15 de diciembre de 2025
- Comentarios 0 Comentarios
- Etiquetas ODS, Sostenibilidad
| Edición nacional: Lóguez Ediciones |
| Guion: Gerda Raidt |
| Dibujo: Gerda Raidt |
| Color: Gerda Raidt |
| Formato: tapadura, color, 112 páginas. |
| ISBN: 9788412311693 Precio: 16.10€ |
El futuro es ahora, guiemos a nuestro alumnado en el camino de la sostenibilidad.
Seguro que cada vez que lees las noticias en tu teléfono móvil, tu ordenador o incluso un periódico o revista, te das cuenta de que aparece alguna noticia relacionada con el medioambiente. No sé si te has dado cuenta, seguro que sí, ¿es esta noticia positiva o negativa? Bueno, lógicamente no habrás tardado mucho en responder. Estamos rodeados de noticias negativas (las que mayor repercusión tienen en los medios de comunicación) que nos afectan a nuestra forma de pensar, de sentir y de reaccionar frente a lo que, por desgracia, está sucediendo en nuestro amado y único planeta, el que nos permite la vida.
La preocupación por el estado de nuestro planeta es una realidad creciente, y esta inquietud no es ajena a las aulas. Muchos de nuestros estudiantes, desde Primaria hasta Bachillerato, perciben esta crisis ambiental no como un problema lejano, sino como una amenaza que ya impacta sus vidas y su futuro. Esta situación genera a menudo sentimientos de ansiedad o incertidumbre, la llamada “ecoansiedad”, que puede afectar a la salud mental de nuestra alumnas y alumnos generando reacciones que pueden recorrer todos los estados de un duelo en toda regla: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. También, debemos incluir el concepto de «duelo ecológico» como el sentimiento de pérdida ante la degradación del medio ambiente.
La preocupación por el estado de nuestro planeta es una realidad creciente, y esta inquietud no es ajena a las aulas.
Aquí debemos fijarnos muy bien, ya que seguro que habréis podido detectar alguno de esos estados de duelo en vuestros estudiantes a la hora de hablar con ellos sobre el medioambiente, es decir sobre su futuro más cercano. La negación, que es el primero de los estados, es en el que muchos de ellos se quedan atascados, algo que es aprovechado por toda suerte de malhechores con la pretensión de guiar a las personas, como si fuera ganado, para cumplir sus objetivos electoralistas y sus ansias de relevancia y poder. De hecho, mi segunda publicación en este blog la aproveché para hablar sobre el negacionismo y la importancia de la ciencia y la educación. Lo tienes aquí para echarle un ojo.
Negacionismo ambiental: un desafío para la salud mental de nuestro alumnado.
En un mundo donde la información fluye constantemente, por desgracia, el «negacionismo ambiental» representa un obstáculo para nuestra labor como docentes muy a tomar en cuenta. El negacionismo se define como la negación sistemática o el rechazo obstinado de hechos o eventos históricos, científicos o sociales que están ampliamente aceptados y empíricamente verificados. Aunque es importante diferenciarlo de la simple «negación» como una respuesta humana natural ante información incómoda, en el caso del negacionismo ambiental, es un movimiento organizado que utiliza argumentos retóricos para crear una apariencia de debate legítimo donde no lo hay y que lo consigue debido a que la mayoría de los problemas ambientales, como el cambio climático, representan esa información incómoda con la que no podemos lidiar.
Las formas comunes de negacionismo incluyen:
- Negación del hecho: «El cambio climático no está ocurriendo.»
- Negación de las causas: «Es un fenómeno natural, no causado por humanos.»
- Negación de las consecuencias: «No es peligroso para nosotros.»
- Negación de las implicaciones prácticas: «No hay nada que podamos hacer.»
Como mencionaba antes, las motivaciones detrás del negacionismo son diversas, abarcando intereses políticos, ideológicos, emocionales y, muy a menudo, económicos. Estas tácticas incluyen la selección arbitraria de datos («cherry picking«) y la creación de expectativas irreales sobre lo que la ciencia puede lograr. El negacionismo no es ignorancia, es una estrategia deliberada que explota la psicología humana y sirve a intereses particulares, resistiéndose a verdades inconvenientes. Por ello, debe ser nuestro compromiso el fomentar el pensamiento crítico para que nuestras alumnas y alumnos puedan identificar y deconstruir argumentos manipuladores y falaces, más allá de solo presentar hechos.
El negacionismo no es ignorancia, es una estrategia deliberada que explota la psicología humana y sirve a intereses particulares, resistiéndose a verdades inconvenientes.
Estudios recientes revelan que los jóvenes son particularmente vulnerables a estos sentimientos, con un alto porcentaje expresando preocupación, tristeza, enojo, impotencia y la percepción de un «futuro aterrador». La desinformación y la sensación de impotencia, en parte alimentadas por las redes sociales, exacerban esta eco-ansiedad. El negacionismo, al sembrar dudas y promover la inacción, contribuye a esta carga de salud mental al validar sentimientos de impotencia y desesperanza.
¿Cómo está la situación a día de hoy?
Por analizar una parte de la crisis ecológica, centrémonos en el Cambio Climático. Recientemente, Elaborado por ClicKoala, FAD Juventud, la Universidad de Castilla-La Mancha, la Universidad Rey Juan Carlos y el instituto Empírica Influentials & Research han publicado un estudio titulado “JÓVENES Y CAMBIO CLIMÁTICO: El papel de las noticias en la motivación y la desconexión climática de la juventud”. Tal y como se expone en su sitio web, este estudio “parte de una muestra representativa de 1.000 jóvenes menores de 35 años en España. Con una mirada centrada en sus motivaciones y barreras, busca claves para conectar mejor con una generación que, pese a los desafíos, sigue abierta al cambio.” Puedes descargar gratuitamente este estudio completo en su página web.
En el propósito del informe se detalla que “el estudio ha detectado una preocupante desafección de los jóvenes en la lucha contra el cambio climático, acompañada de un descenso en el nivel de preocupación por otros problemas ambientales y sociales”. En él, se analizan los siguientes puntos:
- Cómo influyen las noticias climáticas en la juventud
- El activismo entre los jóvenes
- Cómo afecta un desastre climático a la juventud
Se presentan tres enfoques, y es de lo más interesante para nosotros. Se analizó como afecta al nivel de activación emocional noticias de carácter tecno-optimista, colapsista y activista, detectando que las de carácter activista son aquellas que más motivan a actuar. Además, dentro de los aprendizajes y conclusiones del estudio, cabe resaltar que “Una vez más, se evidencia que los jóvenes necesitan ver resultados tangibles de sus esfuerzos. Para activarlos, es clave evitar la culpabilización y el exceso de noticias negativas sin soluciones, que en lugar de movilizarlos, los paralizan. Quieren cambiar las cosas, pero no se lo ponemos fácil: carecen de orientación clara y mensajes motivadores que les indiquen por dónde empezar.” Este, para mí, es el punto clave sobre el que deberíamos actuar como docentes.
Posteriormente, se celebró un coloquio para dar opinión al cual tuve el honor de asistir, por lo que agradezco infinitamente la invitación de los amigos de ClicKoala. En sus conclusiones vemos como la preocupación por el cambio climático cae durante los últimos 5 años, aparte de preocupar menos a la franja de edad de 16 a 24 años, que a la de 25 a 34 años. Claramente algo estamos haciendo mal, ya que en esa franja es donde estamos desempeñando nuestra labor hoy en día.
Pensad por un momento, los docentes somos los que estamos poniendo en contacto a nuestro alumnado con las noticias y el mundo en general, ya que el dichoso algoritmo les está estrechando el punto de mira hasta el límite de la desconexión total con la realidad ambiental y del cambio climático. Para colmo, lo poco que les llega, en su mayor parte, se trata de desinformación. A la luz de semejante revelación, no son de extrañar los resultados mostrados en las gráficas mostradas.
¿Por qué es tan importante la educación en este contexto?
La educación no solo se ve afectada por las crisis medioambientales de nuestro planeta, sino que es, a su vez, una de las herramientas más poderosas para hacerlas frente. Si nos embarcamos en la empresa de la educación para la sostenibilidad, estamos realizando una acción fundamental. Nuestra tarea como docentes es llamar a la acción, es decir, movilizar a nuestro alumnado para que sienta y actúe de manera transformadora, ayudándoles a superar la “ecoansiedad” ofreciéndoles “ecoesperanza”. Como dice Daniel Jiménez Lorente, periodista independiente especializado en sostenibilidad, es fundamental hablar de la “ecoesperanza” entendida en sentido activo, propositivo y positivo, si es que se quieren cambiar las cosas.
Es fundamental que no nos limitemos a presentar los hechos sobre la degradación ambiental, sino que empoderemos a nuestros estudiantes. Esto significa equiparlos con las habilidades, conocimientos, conductas y actitudes necesarias para afrontar un mundo en constante cambio, fomentando un sentido de compromiso y responsabilidad que les permita transformar la preocupación en acción constructiva y ayudarles a interiorizar la idea de que este también es su mundo.
¿Cómo podemos hacerlo mejor?
Esta pregunta es justamente la que se plantea Gerda Raidt en su libro ilustrado titulado “Este también es mi mundo. ¿Cómo podemos hacerlo mejor?”, un libro que os propongo como ejemplo práctico para llevar a cabo en vuestras aulas.
Gerda Raidt nació en 1975, estudió diseño gráfico en Halle e ilustración en el HGB Leipzig. Desde 2004 ha trabajado como ilustradora y ha publicado varios libros de no-ficción como “Basura. Todo sobre la cosa más molesta del mundo” y el tomo que aquí te presento. Todos los tienes en Lóguez Ediciones.
El libro tiene la siguiente estructura:
- Sección de cambios: en esta primera parte la autora presenta los cambios positivos llevados a cabo por el progreso humano, sin embargo cuando empieza a detallar los inconvenientes aparece un recurso narrativo que se presentará reiteradamente a lo largo de la historia: el pensamiento capitalista/negacionista, identificado por personajes que usan un bocadillo de color amarillo. Este recurso será fundamental para el desarrollo del pensamiento crítico de nuestras alumnas y alumnos, ya que les presenta la realidad de lo que escuchan en su entorno, contrastándolo con todo lo que se propone en este libro.
- Sección sobre alimentación (Nuestra comida): en esta sección se explican los grandes impactos ambientales de la ganadería, agricultura y pesca, para después marcar el énfasis en las acciones que podemos llevar a cabo individual y colectivamente.
- Sección sobre consumo (nuestras cosas): de estructura similar a la anterior.
- Sección sobre movilidad (nuestro tráfico): igualmente, nos presenta los problemas para después proponer soluciones concretas y realizables. Acompañadas, por supuesto, de esos comentarios acríticos de color amarillo.
- Sección sobre el consumo energético (nuestra electricidad): presenta las alternativas renovables y da consejos para evitar el despilfarro eléctrico.
- Finalmente, presenta una sección sobre la sociedad (las personas): plantea cuestiones importantes y sobre todo, promueve la reflexión en la medida en que nos pone frente a un espejo. Fenomenal para trabajar el pensamiento crítico.
Uso práctico en el aula: lectura voluntaria y realización de trabajo mediante guion.
Como en ocasiones anteriores, propongo la utilización de este cómic en el aula, dentro de la promoción de la lectura, como actividad voluntaria para subir nota en los cursos de primero de la ESO, aunque también puede ser una obra indispensable en 6º de Primaria.
Hay que tomar varias consideraciones previas:
- El precio: como suele ocurrir con esta clase de cómics puede llegar a ser algo limitante para parte de nuestro alumnado. Por ello, se propone la compra de al menos tres ejemplares, tanto por parte del Departamento o por parte de la Biblioteca del centro, poniéndolas a disposición del alumnado en préstamo.
- El tiempo: generalmente, y debido al punto anterior, hay que dar tiempo para que nuestro alumnado de 1ºESO disponga de tiempo suficiente para tomarlo en préstamo, leerlo y trabajar con él. Por ello, se propone como una lectura trimestral.
- La extensión: al tratarse de un cómic, poco extenso, permite que el alumnado trabaje con el cómic en préstamo en poco tiempo, de manera que este quede libre para otro alumno y así poder dar cobertura a una clase con una ratio en torno a los 27 alumnos.
- El lenguaje: el propio lenguaje secuencial del cómic, y la narración, con los elementos comentados anteriormente, favorecen el entendimiento y la comprensión del mensaje que se pretende transmitir, especialmente para aquel alumnado menos entrenado en la lectura comprensiva.
- La temática: es interesante para tratar contenidos referidos a los ecosistemas, las plantas, los animales y la geosfera, así como los hábitos saludables. También, podría ser una lectura estupenda para proponer en tutoría, ya que también trata sobre los valores ambientales, los ODS y la responsabilidad individual y colectiva.
- Impulso de otras actividades relacionadas: puede dar pie a la realización de otras actividades más prácticas, como la creación de campañas relacionadas con la sostenibilidad del centro así como debates que ayuden al alumnado a desarrollar el pensamiento crítico.
Una vez más os lo voy a poner muy fácil: os he incluido este guion de lectura totalmente editable, que podréis imprimir o modificar a vuestro antojo.
En este caso la ficha está editada con la fuente Atkinson Hyperlegible, del Instituto Braille. Confiere una alta visibilidad y favorece la lectura por parte de nuestros alumnos. La puedes descargar e instalar, de manera totalmente gratuita, en este enlace.
Espero de corazón que esta propuesta os guste, y que sirva para poder generar un cambio, aunque sea pequeño, pero entre todas y todos podremos hacer que sea algo más grande. Nos vemos pronto.
Etiqueta:ODS, Sostenibilidad
Profesor de Educación Secundaria y Bachillerato. Ambientólogo y Docente de Cambio Climático acreditado por Naciones Unidas #ClimateChangeTeacher.
Creador del proyecto Aula Pública.
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