
El arquitecto de Dios
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Blog, Historia, Novela Gráfica
- Fecha 1 de abril de 2024
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- Etiquetas #CómicsconHistoria, Dibbuks, El Torres, Geografía e Historia 4º ESO, Historia del Arte 2º Bachillerato, Jesús Alonso Iglesias, Novela gráfica
| Edición original: El fantasma de Gaudí (Dibbuks, 2015) |
| Guion: El Torres |
| Dibujo: Jesús Alonso Iglesias |
| Color: Jesús Alonso Iglesias |
| Edición: Ricardo Esteban Plaza y Marion Duc |
| Formato: Cartoné, 122 páginas. |
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ISBN: 9788415850540 Precio: 22€ (El fantasma de Gaudí de El Torres | Dibbuks (malpasoycia.es)) |
Sinopsis:
El fantasma de Gaudí nos sumerge en la obra del universal arquitecto catalán de la manera más inverosímil: a través de una novela negra en la que una serie de crímenes tiene lugar en los monumentos más emblemáticos de Gaudí en la ciudad condal. Para que sea más truculento, los asesinos van siguiendo la obra de Gaudí en sentido cronológico, de forma que, entre un crimen y otro, se tiene la sensación de que el que acaba de acontecer no será el último.
El inspector Calvo se verá obligado a descubrir a contrarreloj a los culpables antes de que causen más muertos y la alarma social crezca en Barcelona hasta el punto de cerrar los monumentos de Gaudí, produciendo también un enorme impacto para el turismo de la ciudad.
El único elemento que los asesinatos tienen en común es que sus víctimas son responsables en mayor o menor grado de la degradación de la obra de Gaudí en la ciudad y ello lleva a una situación muy extraña porque los causantes de los crímenes parecen querer proteger la obra del arquitecto al tiempo que profanan sus obras maestras llenándolas de cadáveres.
Por otra parte, nos encontramos a Antonia, una cajera de supermercado, cuya vida da un vuelco tras haberle salvado la vida a un anciano que cruzaba desprevenidamente el carrer de Girona. Cuando quiere darse cuenta de lo ocurrido, se encuentra inmersa en una investigación sobre la obra de Gaudí para intentar esclarecer lo que le ha ocurrido: la aparición del fantasma de Gaudí.
Esta trepidante aventura nos ayuda a zambullirnos en la Barcelona actual a través del arquitecto que la refundó tal y como la conocemos, porque el corazón de Barcelona y el alma de Gaudí son la misma cosa.
Contexto histórico:
El alma del genio.
Ocurre todos los años. La Sagrada Familia siempre está en pugna con la Alhambra de Granada por ser el monumento más visitado de España, estando en la terna también la catedral de Santiago de Compostela. Esto se debe a que en el extranjero es uno de los monumentos que más se identifican con España, al tiempo que dentro de España Gaudí se relaciona mucho con Barcelona, ya que es el autor que más ha contribuido a la imagen contemporánea de la ciudad, aunque no siempre fue así, como ya veremos.
La figura de Antoni Gaudí (Reus/Riudoms, 1852-Barcelona, 1926) es compleja de analizar porque no hay mucha información a nivel biográfico y en muchos momentos nos movemos en un ámbito incierto que nos dificulta entender las motivaciones del arquitecto. Por ejemplo, ni siquiera sabemos a ciencia cierta si en 1852 el artista nació en Reus o Riudoms, dos localidades vecinas de la provincia de Tarragona.
Sea como fuere, sí tenemos claro que provenía de una familia de caldereros, batidores de cobre y campesinos, estando su padre especializado en la producción de alambiques para la destilación del alcohol. Ello nos explica la facilidad que desde pequeño tuvo para la captar la tridimensionalidad de los cuerpos y su disposición en el espacio.
Un elemento que seguramente condicionó su biografía es que desde los seis años padeció ataques reumáticos, de manera que no tuvo una escolarización normal porque el dolor le impedía caminar y tenía que desplazarse en burro. Ello favoreció que desarrollase unas grandes dotes de observación, sobre todo de la fauna y de la flora que le rodeaba, pero al mismo tiempo le hizo un poco retraído en las relaciones con sus iguales. Esto no quiere decir que Gaudí careciera de amistades, porque sabemos que tuvo como compañeros en Reus a Eduardo Toda y Güell (Reus 1855-Poblet, 1941), y a José Ribera y Sans (Tivisa, 1852-Madrid, 1912), con los que trabajó siendo adolescente en un proyecto de restauración del Monasterio de Poblet, pero sí le hizo ser menos expansivo en sus relaciones sociales.
En su etapa como estudiante en los Escolapios de Reus, Gaudí destacó sobre todo en los estudios de Geometría, pero curiosamente no en Historia Sagrada o Religión. No obstante, acabó trasladándose a Barcelona en 1868 para realizar primero sus estudios de Bachillerato y para entrar después en la Escuela de Arquitectura.
Como sus medios eran muy limitados, vestía de forma sencilla y desde muy pronto trabajó como ayudante de maestro de obras, como en el caso de la Cascada del parque de la Ciudadela (1875-1888) de José Fontseré (Barcelona, 1829-Barcelona, 1897), donde realizó los cálculos hidráulicos, o en el Proyecto de la fachada de la catedral de Barcelona (1882) de Joan Martorell (Barcelona, 1833-Barcelona, 1906) que no se llegó a aprobar, pero en el que se ve cómo el joven Gaudí está tomando influencias de Eugène Viollet-le-Duc (París, 1814-Lausana, 1879) (a quien leía y corregía) a la hora de realizar el dibujo de la fachada.
Gaudí fue completando sus conocimientos en arquitectura con estudios complementarios en Historia, Economía, Estética o Filosofía, además de tener otras aficiones como la literatura y el teatro, la navegación marítima y aérea, la estrategia militar y la biología y la medicina. Esto último no es nada extraño, ya que no es difícil reconocer en la obra de Gaudí elementos propios de la naturaleza.
Aunque el primer proyecto importante que realiza Gaudí en solitario es la Casa Vicens (proyectada entre 1878-1880 pero construida entre 1883-1885), el momento fundamental en su carrera tuvo lugar cuando conoció al empresario industrial Eusebio Güell (Barcelona, 1846-Barcelona, 1918) tras su participación con la Vitrina Comella en la Exposición Universal de París de 1878, que fue el inicio de una larga labor de mecenazgo por parte de Güell y cuya amistad abarcó toda la vida de ambos. Para él hará entre otras cosas los Pabellones y verjas de la casa Güell (1884), el Palacio Güell (1886-1889), la Iglesia de la Colonia Güell (1898-1914) y el Parque Güell (1900-1914).
Es en estos años en los que se va construyendo la figura cívica de Gaudí, quien todavía estará lejos de ser un asceta solitario, dado que era amigo del confort, de la buena mesa (gourmet diríamos hoy), de las golosinas, el vino y el tabaco, practicaba la equitación y gustaba de dar paseos en coche de caballos, tenía abono en el Teatro Principal y acudía a las tertulias del Liceo. Entre sus amistades contaba con poetas como Jacinto Verdaguer (Folgarolas, 1845-Vallvidrera, 1902) y Joan Maragall (Barcelona, 1860-Barcelona, 1911), eclesiásticos como José Torras y Bages (Les Cabanyes, 1846-Vic, 1916) y Jaume Collell (Vic, 1846-Vic, 1932) y arquitectos como el ya mencionado Joan Martorell y de artistas como los hermanos Joan Llimona (Barcelona, 1860-Barcelona, 1926), que era pintor y Josep Llimona (Barcelona, 1863-Barcelona, 1834), que era escultor.
Eran por otra parte evidente sus simpatías políticas hacia los planteamientos de la Liga Regionalista de Enric Prat de la Riba (Castelltersol, 1870-Castelltersol, 1917) y Francesc Cambó (Verges, 1876-Buenos Aires, 1947) porque por una parte estaba muy integrado en los planteamientos culturales de la Renaixença y, por otra, seguía los intereses de la burguesía catalana, que fueron sus clientes durante toda su carrera. Por el mismo motivo, tenía un mal concepto de los movimientos independentistas, pero también de los carlistas y de los republicanos, recordando con pavor el periodo de la I República (1873-1874).
Del mismo modo, en algún momento desde la Liga Regionalista intentaron convencer a Gaudí para que participase activamente de la política, pero él se negó a hacerlo porque no pensaba que tuviera una especial habilidad como político, o dicho por él mismo: “Cada cual tiene que emplear los dones que Dios le ha dado; la realización de esto es la máxima perfección social. Yo trabajo para Cataluña dentro de mi campo apropiado, levantando el Templo [referido a la Sagrada Familia], ya que el Templo es la más digna representación de un pueblo.”**
Por otra parte, y como últimamente se ha querido dar a entender que Gaudí fue cancelado en los Estados Unidos a principios del s.XX porque se pensaba que era comunista, nada más lejos de la realidad. Acudiendo a las fuentes podemos ver que Gaudí, como no podía ser de otra forma, tenía una muy mala opinión tanto del sindicalismo como del Comunismo soviético.
Así, de los sindicalistas dice: “Los agitadores de masas obreras las someten a una sucesión de huelgas; dicen que el hambre lleva a la desesperación y, por tanto, a la revolución. Esto es falso: el hambre lleva a la miseria y la miseria a la muerte; la desesperación viene de ver obstáculos insuperables en la realización de proyectos que de tiempo se han acariciado”.**
Por su parte, de los bolcheviques comenta: “Los dirigentes bolcheviques son analíticos y ven fragmentariamente el problema económico que se han propuesto resolver, al hacer el capital de la comunidad; como la comunidad no es de nadie, la han hecho irresponsable y de ello ha venido su destrucción”.**
Con todo, y pese a que Gaudí se convirtió con el paso de los años en un experto constructor de casas para la alta burguesía catalana y de fuera de Cataluña con obras como la Villa Quijano/El Capricho (1883-1885), la Casa Calvet (1898-1904), la Casa Batlló (1904-1906) o la Casa Milà/La Pedrera (1906-1910), el proyecto que le cambió la vida fue la construcción de la Sagrada Familia. Aquí comenzó en 1883, una vez que el arquitecto inicial, Francisco de Paula del Villar (Murcia 1828, Barcelona, 1901), abandonase el proyecto por desavenencias con el también arquitecto Joan Martorell, de manera que el promotor de la obra, José María Bocabella (Barcelona 1815-Barcelona, 1892) eligió a Gaudí para que continuase el proyecto.
Se trata de una obra capital porque al mismo tiempo que Gaudí cambió Barcelona para siempre con esta construcción, el proyecto cambió la sensibilidad religiosa de Gaudí, quien si bien es cierto que ya venía manifestando unas mayores inquietudes religiosas desde que conoció a Juan Bautista Grau (Reus, 1832-Tábara, 1893), obispo de Astorga en la construcción del Palacio Episcopal de Astorga (1887-1893), con el paso de los años, su falta de concreción de una vida sentimental (con varios rechazos en su haber) le condujeron por el camino del celibato cristiano y de la corrección espiritual.
Desde ese momento el propio Gaudí le dio mucha importancia a la mortificación y al sacrificio personal: “El ejercicio corporal, la sobriedad en el comer, beber y dormir, son mortificaciones del cuerpo que combaten eficazmente la lujuria, la pereza y la embriaguez”.**
La pérdida de los familiares más cercanos primero y de sus amigos más cercanos después fueron conduciendo a Gaudí a un cada vez mayor aislamiento social y a un refuerzo de sus convicciones religiosas, de modo que dejó de vivir en la casa que tenía en el Parque Güell para trabajar en el obrador de la Sagrada Familia y gastó su dinero por una parte en el Santuario de la Misericordia de Reus para pedir por el alma de su madre, en las obras de las Escuelas de la Sagrada Familia y en la protección de artistas desgraciados como el escultor Carles Mani (Mora de Ebro, 1866-Barcelona, 1911). También atendió a otros pobres y visitó a los obreros hospitalizados que habían contraído la tuberculosis en las obras de la Sagrada Familia.
Él mismo justificaba así su decisión de pasar sus últimos días trabajando en el gran proyecto de su vida (ininterrumpidamente desde 1914), que era consciente que nunca vería terminado: “Mis grandes amigos están muertos; no tengo familia, ni clientes, ni fortuna, ni nada. Así puedo entregarme completamente al Templo”.**
Finalmente, la muerte sorprendió a Gaudí cuando se disponía a ir como de costumbre a la iglesia de San Felipe Neri para confesarse, muriendo atropellado por un tranvía en el carrer de Girona de la capital catalana. En este punto cabe señalar que Gaudí no falleció hasta el tercer día a causa de las heridas que le provocó el accidente y que antes de que se produjese este triste acontecimiento ya había tenido problemas para cruzar por la vía pública porque para él los vehículos no tenían prioridad en un cruce. Por otra parte, la frugalidad con la que comía en los últimos años y el hecho de que apenas se le reconociera cuando se produjo su atropello tampoco fueron de gran ayuda para poder salir de esta situación.
Todo lo contrario ocurrió cuando la población se enteró del terrible suceso, de manera que multitud de gente acudió a su funeral, celebrado en la Sagrada Familia, siendo reconocido como el gran impulsor de la arquitectura modernista catalana.
No obstante, que nadie piense que Gaudí en su tiempo tenía el mismo prestigio que tiene ahora, dado que fueron frecuentes sus problemas con sus promotores porque el presupuesto inicial se disparaba o las licencias municipales no cubrían todo lo que se tenía previsto hacer o la prensa de la época se tomaba el proyecto con sarcasmo, como ocurrió con la Casa Milà, que vieron en 1912 como si fuera un aparcamiento de dirigibles.
Ni siquiera después de fallecido la obra de Gaudí fue plenamente comprendida, puesto que hasta la década de 1950 el estilo arquitectónico en la España franquista bebía mucho de los ecos herrerianos considerándose la obra de Gaudí una vulgaridad o una cosa extraña y sin sentido.
De hecho, cuando actualmente observamos proyectos de Gaudí que no se llegaron a realizar tal como fueron proyectados, por ejemplo la iglesia de la Colonia Güell de 1908-1910, nos parecen visiones del futuro porque no nos creemos todavía que nadie pudiera construir algo parecido a principios del s.XX. Sin embargo, Gaudí tenía perfectamente claro que con el uso de la curva catenaria, la parábola y la parábola cúbica no solamente la estructura sería perfectamente realizable, sino que ayudaría a reducir el gasto de materiales a la mínima expresión.
Todo ello queda muy bien explicado en el siguiente vídeo de Ter, donde señala paso por paso cómo funcionan estructuralmente los edificios de Gaudí y por qué en vez de considerarle un loco o un extravagante deberíamos valorar muy positivamente su altísima capacidad constructiva. No por nada se adelantó casi medio siglo a construcciones propias del s.XX con materiales que Gaudí jamás conoció.
Terminando por el principio, uno de los elementos que más nos ayudan a visibilizar en el presente a Gaudí como el símbolo no solamente de Barcelona, sino también de Cataluña, son los Premios Gaudí, los galardones de cinematografía de la Academia del Cine en Cataluña que reproducen la forma de los caballeros de la azotea de la Casa Milà.
**Todas las citas literales de esta entrada están tomadas de Gaudí: el hombre y la obra, de Joan Bergós y Marc Llimargas (Lunwerg, Barcelona, 2007).
Valoración final:
- Guion
El guion de El Torres es francamente divertido, ayudando a comprender la riqueza de la obra de Gaudí dentro de la ciudad de Barcelona. Además, la historia no se agota en la primera lectura, puesto que en lecturas posteriores se observan otros detalles que la primera vez pasaron desapercibidos.
- Dibujo y color
La estética de Jesús Alonso Iglesias es sensacional, sobre todo teniendo en cuenta lo complicado que es integrar la producción de Gaudí en una historia tan frenética como la que hemos leído.
+ LO MEJOR
- El planteamiento de la historia para afrontar la arquitectura de Gaudí de modo que el público de todas las edades se entretenga y aprenda.
- Los detalles que demuestran el profundo conocimiento que los autores han atesorado sobre Gaudí antes de plasmarlo en esta obra.
– LO PEOR
- Que esta obra clásica no se haya utilizado con frecuencia en las aulas de la ESO y de Bachillerato.
Aplicación en el aula
Resulta una lectura indispensable para el alumnado de Geografía e Historia de 4º de la ESO, pero también puede funcionar muy bien en la Historia del Arte de 2º de Bachillerato porque los diferentes niveles de lectura dan pie a matices que son muy útiles en este nivel.
Para aprender más...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
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