
«Una mujer no puede viajar sola»
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Blog, Feminismo, Historia, Novela Gráfica
- Fecha 2 de mayo de 2024
- Comentarios 0 Comentarios
- Etiquetas Geografía e Historia 3º ESO, Geografía e Historia 4º ESO, Luciana Cimino, Novela gráfica, Sergio Algozzino
| Edición original: Nellie Bly (Tunué S.r.l., 2019). |
| Edición en castellano: Editorial Libre Albedrío, 2022. |
| Guion: Luciana Cimino |
| Dibujo (digital): Sergio Algozzino |
| Color (digital): Sergio Algozzino |
| Maquetación y diseño: Gabriel Regueiro Poza |
| Dirección editorial: Gema Sirvent Laguna |
| Traducción: Inés Sánchez Mesonero |
| Formato: Rústica, 144 páginas. |
ISBN: 9788412405286 Precio: 21€ (La verdadera historia de Nellie Bly | Editorial Libre Albedrío (editoriallibrealbedrio.com)) |
Sinopsis:
La verdadera historia de Nellie Bly cuenta la vida de Elizabeth Jane Cochran, más conocida como Nellie Bly, que fue muy célebre en su momento por ser la primera persona que realizó la vuelta al mundo en menos de 80 días, pero cuya vida fue mucho más rica y trascendente de lo que en un principio podríamos llegar a pensar.
Precisamente esta novela gráfica de Luciana Cimino y Sergio Algozzino viene a rendir tributo y a reivindicar su figura, dado que Nellie Bly fue la primera reportera de investigación y gracias a su contribución a través de sus artículos en prensa, ayudó a mejorar la vida de las personas que vivieron en su entorno.
Para ello se servirán de un personaje y unas circunstancias ficticias, que son una joven periodista, Miriam, que estudia en la Universidad de Periodismo de Columbia y que desea entrevistarse a finales de 1921 con Nellie Bly para conocer más sobre el trabajo de investigación que esta realizó en el sanatorio mental de Blackwell’s Island en Nueva York en 1887.
Pero la cosa no queda ahí, previamente Nellie Bly había inaugurado el género del periodismo de investigación al hacerse pasar por una obrera en una fábrica pudiendo desmentir así la mala reputación que tenían las obreras por el hecho de trabajar fuera de casa, ya que según se pensaba ese ambiente las hacía propensas a caer en el adulterio o incluso en la prostitución. También había estado seis meses como corresponsal en México durante el gobierno de Porfirio Díaz (Oaxaca, 1830-París, 1915), del cual tuvo que salir escopetada por las amenazas que recibió de este.
Contexto histórico:
Todo empezó en Pittsburgh.
Posiblemente cuando en este lado del Atlántico nos hablan de Pittsburgh y de Pensilvania nos cuesta trabajo localizarlo dentro de la costa este de los Estados Unidos y jamás conectaríamos a dos personajes como Nellie Bly (Pensilvania, 1864-Nueva York, 1922) y Andy Warhol (Pittsburgh, 1928-Nueva York, 1987), que nacieron en el mismo estado, pero precisamente ahí es donde surgió la fascinante historia de Nellie Bly.
Nacida como Elizabeth Jane Cochran en un entorno próspero hasta el fallecimiento de su padre cuando contaba con pocos años de vida, Nellie Bly desde muy joven experimentó a través de su madre las dificultades que una mujer de su tiempo tenía para salir adelante económicamente, viéndose muchas veces atrapada en matrimonios no deseados y con un papel vinculado a la casa y a los cuidados.
Fue precisamente en este contexto en el que en 1884 en The Pittsburgh Dispatch apareció un artículo de opinión firmado por Erasmus Wilson titulado “What the Girls are Good for?”, en el que se argumentaba que el lugar de la mujer era el hogar y no la calle, lo que provocó una catarata de protestas en forma de cartas al director, entre la que se encontró una en particular, firmada con pseudónimo por The Orphan Girl y que llamó la atención de George Madden, director del medio. Este puso un anuncio en su periódico prometiendo que publicaría dicha carta si la persona que lo había escrito se presentaba en la sede del periódico para identificarse, que es lo que hizo Elizabeth Cochran (quien todavía no había tomado el nombre de Nellie Bly).
Gracias a ello, Elizabeth fue contratada como articulista en el periódico, pero decidió cambiar su nombre por un pseudónimo: Nellie Bly, que provenía de una canción popular homónima creada por Stephen Foster en 1850. A pesar de ello, su estilo sería inconfundible desde el principio, porque en “The Girl Puzzle” (1885) habla de lo fundamental que es el trabajo para la mujer, lo cual no se reduce a una necesidad, sino que también es un derecho.
Tras sus primeras experiencias como articulista, Nellie Bly realizó su primera gran aventura fuera de los Estados Unidos siendo corresponsal en México durante seis meses. Ella pretendía demostrar a los lectores norteamericanos que la visión generalizada que se tenía sobre los mexicanos era más fruto de los prejuicios que de la realidad, de modo que fue allí con su madre y estuvo recorriendo el país para descubrir su realidad. Desgraciadamente, finalmente tuvo que regresar de allí a los seis meses porque el gobierno republicano de Porfirio Díaz no aceptaba bajo ningún concepto que la prensa cuestionase sus decisiones políticas. Tres años después, Nellie recogió sus experiencias mexicanas en Six Months in Mexico (1888).
Antes de dar el salto a Nueva York, Nellie Bly realizó su primera incursión como periodista de investigación encubierta, una experiencia que le sería de gran utilidad en el futuro para poder analizar problemas que de otro modo hubieran sido completamente imposibles de abordar desde el periodismo. Hablamos del periodo de 1886 en el que estuvo trabajando como obrera en una fabrica de cajas de Pittsburgh y que sirvió para poder estudiar no solamente las condiciones de trabajo de las obreras, sino para ver qué pensaban ellas sobre su situación y sobre lo que se decía de ellas. Además de los artículos donde defendía su profesionalidad y donde denunciaba el abuso laboral al que se veían sometidas, en 1889 publicó una novela llamada The Mystery of Central Park, donde imagina a una serie de obreras neoyorquinas luchando por sus derechos y organizando una huelga.
Después de mandar artículos a muchos medios para conseguir trabajo en la gran manzana, finalmente nuestra reportera acabó llegando a The New York World, periódico dirigido por Joseph Pulitzer (Makó (Hungría), 1847-Carolina del Sur, 1911), a quien se tiene como referente del periodismo de investigación, aunque otras fuentes también lo incluyen dentro de la prensa amarilla. Allí es donde protagonizó su reportaje más duro en lo personal, pero que sirvió para impulsar una gran mejora en la ciudad de Nueva York, que es el referido al manicomio de Blackswell’s Island.
Según acabó señalando tanto en su reportaje “Behind Asylum Bars”, como en su posterior libro Ten Days in a Mad-House (ambos publicados en 1887), el manicomio de Blackswell’s Island era como una trampa para ratones porque era muy fácil entrar e imposible salir. Allí podía acabar toda mujer cuya familia la quisiera encerrar tras haber sido violada o cuyo marido la encerrase para poder casarse de nuevo o mujeres que manifestasen algún signo incipiente de depresión. Una vez dentro, a las mujeres se les daban duchas heladas varias veces al día, les encerraban en armarios, se les pegaba con bastones y se les metían la cabeza en cubos de agua hasta casi ahogarlas.
La revelación del caso a la opinión pública gracias a la publicación del reportaje de Nellie Bly, llevó al fiscal del distrito a realizar una inspección a dicho manicomio y tras ello se decidió dotar de mayor presupuesto a las cárceles, hospitales y asilos de Nueva York y a reformar las instituciones públicas que tenían a enfermos mentales a su cuidado.
Es precisamente en medio de esta vorágine cuando Jules Verne (Nantes, 1828-Amiens, 1905) publicó en 1888 La vuelta al mundo en 80 días, que cautivó a sus lectores en todo el mundo, especialmente a una persona tan aventurera como Nellie Bly, quien se propuso hacer un nuevo reportaje llevando a la práctica lo que el escritor había novelado. Cabe destacar que en un principio en la redacción de The New York World se negaron en rotundo porque estimaban que sería una completa locura que una mujer joven y sola realizase un viaje de esas características por el peligro que supondría para ella, pero Nellie amenazó con publicar el reportaje en otro medio y finalmente accedieron.
Acerca del viaje, cabe decir que Nellie Bly realizó algunas modificaciones, como por ejemplo parar un día en Amiens para visitar al propio Jules Verne en persona ya que este le había invitado a su casa tras enterarse de su proyecto. Tampoco pasó por Calcuta, que con seguridad la hubiera retrasado en su viaje, ya que tampoco tenía a ninguna princesa a la que rescatar. Finalmente, es llamativo desde un punto de vista geopolítico que salvo en Yokohama, Nellie Bly nunca dejó de pasar por territorios controlados directa o indirectamente por el Imperio británico, lo cual también habla de lo bien calculados que estaban todos los riesgos a la hora de realizar el viaje.
Por otra parte, sería muy injusto que en esta historia Elizabeth Bisland (Louisiana, 1861-Virginia, 1929) no tuviera su hueco, porque al mismo tiempo que Nellie Bly partía desde Nueva York a Londres al inicio de su vuelta al mundo, Bisland hizo el recorrido en sentido contrario para la revista ilustrada Cosmopolitan, creando en las primeras semanas una tensión entre los lectores de ambas publicaciones por ver quién llegaba antes. De este modo y aunque finalmente Nellie Bly superase el reto planteado por Verne en su novela y Bisland no pudiera realizarlo a tiempo, cabe destacar que sí se pudo romper doblemente la idea de que la mujer no debía viajar sola porque estaría expuesta a multitud de peligros. De ese modo, en esta carrera ambas participaron de ese éxito.
La aventura emprendida por Nellie Bly demostró varias cosas. En primer lugar, que el itinerario planteado por Jules Verne en su libro era bastante razonable para los medios de transporte de la época. En segundo lugar, que una mujer podía viajar sola por el mundo sin que nadie la asaltase, ni la violase, ni la matase; convirtiéndose en un ejemplo para que muchas otras mujeres intentasen romper otros techos de cristal después de ella. Finalmente, demostró que el reportaje sí tenía interés para el público de este momento, ya que hasta la prensa internacional se hizo eco del proyecto de Nellie Bly y hasta en Yokohama la despidieron cuando partió en barco hacia San Francisco, el penúltimo punto antes de su llegada a Nueva York.
Fue tal la sensación que causó el viaje de Nellie Bly, que, en los siguientes años además del libro que publicó (Nellie Bly’s Book: Around the World in seventy-two days), surgió un importante merchandising relacionado con su gesta, como todo tipo de juegos de mesa y complementos para la mujer. Incluso el vestido que llevó en el viaje se puso de moda entre la sociedad neoyorquina de la época, liberando a la mujer de los vestidos tan voluminosos e incómodos que hasta entonces solían llevar y dotándola de una mayor capacidad de movimiento, ideal para emprender sus propias aventuras.
Tras ello la carrera de Nellie Bly sería algo más irregular, porque en 1895 tras casarse con el industrial Robert Seaman (Nueva York, 1822-Nueva York, 1904) aparcó temporalmente su carrera como periodista y a la muerte de este, se hizo cargo de sus empresas, donde mejoró las condiciones laborales de sus trabajadores.
Posteriormente volvería al periodismo, realizando entrevistas a mujeres destacadas de su momento como Susan B. Anthony (Massachussetts, 1820-Nueva York, 1906) o Emma Goldman (Kaunas, 1869-Toronto, 1940), participando en la Convención a favor del sufragio femenino de 1913 (conseguido en 1920) o incluso siendo la primera mujer corresponsal de guerra al estar en el frente serbio durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
Nellie Bly falleció en 1922, siendo enterrada en el cementerio de Woodlawn, donde también sería enterrada Elizabet Bisland en 1929. Desgraciadamente su memoria no ha sido firmemente recuperada hasta varias décadas después, como la lápida encargada por la asociación de la prensa de Nueva York en 1978, con su integración en el National Women’s Hall Fame en 1998 o con la reciente instalación que la escultora Amanda Matthews (Kentucky, 1968- ) le ha dedicado en Roosevelt Island en 2019.
Valoración final:
- Guion
El guion de Luciana Cimino reconstruye la figura de Nellie Bly superando la visión estereotipada que quedó del personaje a raíz de su vuelta al mundo. Además, su manera de reivindicar a Nellie Bly a través de la joven periodista sirve para compensar la falta de reconocimiento que nuestra protagonista tuvo en vida como periodista de investigación.
- Dibujo y color
La última parte de la novela gráfica es un ejercicio de sinceridad por parte de Sergio Algozzino que es muy a valorar, dado que nos cuenta cómo a través de medios digitales pudo dotar a la novela gráfica de la estética que una historia tan potente demandaba. El resultado es francamente bueno.
+ LO MEJOR
- La forma tan hermosa en la que se ha rescatado del olvido la figura de Nellie Bly, valorando la enorme trascendencia que tuvo en su tiempo.
- Es una obra dinámica y entretenida sin perder ni pizca de rigor histórico.
- Que una obra tan humilde desde el punto de vista editorial haya roto fronteras y hayamos podido disfrutar de ella en España.
– LO PEOR
- Que la obra no haya tenido todo el recorrido que merece hasta el momento y que no se haya utilizado como recurso educativo.
Aplicación en el aula
Muy recomendable para grupos de Geografía e Historia de 3º y 4º de la ESO y sobre todo de Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato. Se puede aplicar como lectura dirigida para actividades de ampliación o como recurso para trabajar en clase el Día Internacional de la Mujer por ser un gran referente para nuestro alumnado.
Para aprender más...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
También te puede interesar
¿Y si cuidar fuera el corazón de la educación?
Dos holandeses tras los pasos de Caravaggio
