
Frida Kahlo: resiliencia a la mexicana
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Blog, Novela Gráfica
- Fecha 1 de enero de 2025
- Comentarios 0 Comentarios
- Etiquetas #CómicsconHistoria, Geografía e Historia 4º ESO, Historia del Arte 2º Bachillerato, Novela gráfica, Vanna Vinci
Edición original: Frida. Opereta amorale a fumetti (24 ORE Cultura, 2021) |
Edición nacional: Planeta de Cómic, 2024. |
Guion: Vanna Vinci |
Dibujo: Vanna Vinci |
Color: Vanna Vinci |
Traducción: María Palma Carvajal Lara |
Formato: Rústica, 184 páginas. |
ISBN: 978-84-1161-229-6 Precio: 22,00€ (Frida. Opereta amoral – Vanna Vinci | PlanetadeLibros) |
Sinopsis:
Frida Kahlo. Vida amoral en ilustraciones cuenta de forma pormenorizada los cuarenta y siete años de vida de Frida Kahlo, la artista mexicana más célebre a nivel mundial. No obstante, esta no es una biografía convencional, puesto que su autora se sirve como recurso estilístico de un diálogo entre la propia Frida Kahlo y la figura esquelética de la muerte, ya que ambas estuvieron inseparablemente unidas desde el terrible accidente que la artista sufrió en 1925 hasta su desaparición en 1954.
De esta manera tan socrática, Vanna Vinci nos lleva al comienzo de la novela gráfica desde los peculiares orígenes familiares de Frida hasta el momento en el que ella nace, muy cercano a la Revolución Mexicana (1910-1917). De hecho, hace bien en desvelarnos cómo la propia Frida en sus propios diarios retrasaba su nacimiento tres años para hacerlo coincidir con la Revolución, que vivió siendo pequeña con sus hermanas mayores y con Cristina, que era su hermana pequeña y que tenía pocos meses.
En la historia también se narra la adolescencia de Frida con los problemas derivados por la poliomielitis que contrajo teniendo seis años y que lastraron su niñez (y también su vida adulta), puesto que la diferencia de crecimiento entre sus dos piernas provocó que sufriera acoso escolar cuando estaba en el colegio y que practicase todo tipo de deportes para fortalecer su pierna derecha, que era la que tenía afectada.
Con todo, el acontecimiento que define la vida de Frida será el accidente que tuvo en 1925 cuando volvía en bus con su novio de entonces, Alejandro Gómez desde Coyoacán. De hecho, tan pocas esperanzas tenían en que pudiera sobrevivir, que mientras las ambulancias atendieron a otros heridos llevándoles al hospital primero, a ella acabaron llevándola después al hospital más cercano.
Por sorprendente que parezca, la recuperación de Frida fue mucho más rápida de lo esperado, dándole el alta al mes de estar ingresada. Lo que acabó completamente roto de aquel trance fue su relación con Alejandro, quien acabó viajando a París por estudios y desarrollando su propia vida ajena al destino de Frida, que se centró por primera vez en la pintura como medio de expresión de todo lo que la estaba ocurriendo en primera instancia, y como profesión en el largo plazo.
Desde entonces, la vida de Frida se vinculó a Diego Rivera, famoso muralista mexicano que ya tenía mucha reputación a nivel nacional, del mismo modo que eran conocidas sus andanzas como mujeriego. A él se acercó Frida para pedirle consejo artístico cuando todavía no era nadie en el mundo del arte y de la atención por parte de él acabo surgiendo una relación amorosa y tóxica a partes iguales.
A partir de entonces y durante los siguientes años la pareja se fue moviendo entre Estados Unidos y México, siguiendo principalmente los encargos que iba recibiendo Diego en ciudades como San Francisco, Detroit o Nueva York. En este tiempo ella no dejó de ser la “esposa de”, pero marcando perfil propio a través de la indumentaria que llevaba, que estaba directamente vinculada con el arraigo cultural mexicano.
Al mismo tiempo, Frida fue sufriendo varios abortos de los embarazos que fue teniendo con Diego (y con algún otro) por las severas consecuencias que el accidente de bus produjo en su pelvis. No obstante, lo más doloroso para ella fueron las continuas infidelidades que Diego tenía con casi cualquier mujer que se le cruzase en su camino.
Precisamente coincidiendo con lo peor de su relación de pareja con Diego surgió la Frida con mayor personalidad y reconocimiento artístico, celebrando sus primeras exposiciones individuales en los Estados Unidos o en París y teniendo cada vez más conciencia de tener una voz artística particular y valiosa en el mundo del arte de la época. Así es como Frida Kahlo se fue convirtiendo en el icono cultural que acabó siendo.
Desafortunadamente, la novela gráfica también recoge los grandes padecimientos físicos y psicológicos que Frida sufrió en sus últimos años, primero con la pérdida de su padre y después con el continuo deterioro físico que la llevaron a pasar muchas veces por el quirófano y con una ingesta de medicamentos muy fuerte, abrazando finalmente la muerte en 1954.
Contexto histórico:
La célebre desconocida.
Si hay algo claro es que la figura de Frida Kahlo (Coyoacán, 1907-Coyoacán, 1954) es universalmente reconocible, ya sea con la célebre fotografía que le hizo Nickolas Muray (Szeged, Hungría, 1892-Nueva York, 1965) en 1939 o a través de cualquiera de las reproducciones de esta imagen, por muy cutre que esta sea. Pero la pregunta que debemos respondernos es, ¿más allá de reconocer la imagen de Frida Kahlo, conocemos realmente su obra y qué nos quería transmitir con ella? Si después de reflexionar un poco, tu respuesta es no, sigue leyendo este post.
Hablemos por lo tanto de Magdalena Frida Carmen Kahlo y Calderón (Coyoacán, 1907-Coyoacán, 1954), que es el nombre completo de Frida Kahlo.
Su padre, Guillermo Kahlo (Pforzeim, 1872-Ciudad de México, 1941) era un fotógrafo alemán que emigró a México tras la muerte de su madre con un matrimonio previo en el que habían nacido dos hijas. Era bastante reservado y tenía ataques epilépticos, que es algo que unió mucho a Frida con él. Él la llamaba “Frieda”, con una connotación más germánica, que es algo que ella asumió como natural durante parte de su vida (llegó a firmar así alguna de sus obras de juventud).
Su madre, Matilde Calderón (Oaxaca, 1874-Ciudad de México, 1932) tenía antecedentes españoles e indios. Ella fue quien convenció a Guillermo para que se hiciera fotógrafo y que trabajase para el gobierno haciendo paisajes de México. Ella era muy devota y fuerte de carácter, además de ser quien llevaba la economía familiar. Con Frida no tuvo una relación muy estrecha porque eran muy parecidas entre sí, pero le trasmitió su amor por las raíces culturales mexicanas.
Allí conoció a un grupo de estudiantes con quienes estableció una relación de camaradería muy profunda, dado que se integró con ellos en un grupo llamado Los Cachuchas (por las gorras que llevaban), que defendían ideas políticas entre anarquistas y revolucionarias y que estaban involucrados en todas las luchas estudiantiles. Es en este contexto donde conoció al que sería el primer gran amor de su vida, que fue Alejandro Gómez Arias (Oaxaca, 1903-Ciudad de México, 1990), quien con el tiempo sería un destacado político mexicano.
También en esos años como estudiante conoció por primera vez a Diego Rivera (Guanajuato, 1888-Ciudad de México, 1957), a quien fue a ver pintar en 1922 La creación en el Anfiteatro Simón Bolívar del Antiguo Colegio de San Ildefonso, siendo él ya un pintor de reconocido prestigio en México.
Fue el 17 de septiembre de 1925, en plena adolescencia, cuando sucedió el acontecimiento que cambió para siempre su vida: Frida sufre un accidente muy aparatoso volviendo en autobús desde Coyoacán, donde un tranvía choca con el autobús en el que iban. Hubo fallecidos y ella acabó con graves secuelas físicas:
- Columna rota en tres pedazos en la región lumbar.
- Clavícula fracturada.
- 3ª y 4ª costilla fracturadas.
- Once fracturas en la pierna derecha.
- Pie derecho torcido y aplastado.
- Hombro izquierdo dislocado.
- Pelvis rota por tres partes.
- Barra de metal que le atravesó el abdomen desde el costado izquierdo y le salía presuntamente por la vagina (no todas las versiones mencionan esto último, pero ella en su diario lo asegura de forma muy explícita).
Como ya hemos visto, Alejandro pronto se desentendió pese a que Frida seguía igualmente enamorada de él, mientras que en el entorno familiar estuvieron muy afectados porque la madre de Frida se quedó sin habla durante un mes y su padre estuvo enfermo veinte días, siendo su hermana Matilda la única que estuvo con ella en el Hospital de la Cruz Roja.
A modo de terapia, el padre de Frida le instaló en su cama un caballete adaptado a su cama para que pudiera dibujar y ella desde entonces encontró en la pintura a la aliada perfecta para saber gestionar aquellos momentos de angustia y de dolor y sobre todo para expresar todo lo que llevaba dentro, que será una de las características de su obra.
Por otra parte, y para quienes dicen que Frida no sabía pintar, traigo como muestra uno de sus primeros autorretratos, que realizó para regalárselo a Alejandro antes de que se marchase a París y que tiene una excelente factura, además de apoyarse en modelos europeos bastante clásicos. Habitualmente se dice que Frida antes del accidente habría estado trabajando para pagarse los estudios en la imprenta de arte de Fernando Fernández y que allí habría aprendido a dibujar copiando grabados. No obstante, Frida nunca tuvo una formación reglada como tal, siendo en sentido general bastante autodidacta.
Entre 1927-1928 y a través de un líder estudiantil llamado Germán del Campo, Frida habría entrado en contacto con algunas de las figuras comunistas vinculadas al mundo de la cultura, como el círculo de Julio Antonio Mella (La Habana, 1903-Ciudad de México, 1929), comunista cubano exiliado en México y la fotógrafa italiana Tina Modotti (Údine, 1896-Ciudad de México, 1942), que son quienes le permitieron retomar el contacto con Diego Rivera, quien por entonces también pertenecía al Partido Comunista de México (PCM).
Junto con otros miembros de Los Cachuchas, Frida se afiliará al PCM en 1928 y comenzará una relación con Diego Rivera, quien ya había estado casado en dos ocasiones y que le doblaba la edad. Es en ese momento cuando ella empieza a aparecer en composiciones que Diego estaba pintando en esos momentos, como el mural En el arsenal, que forma parte del ciclo Balada de la Revolución, que realizó en la Secretaría de Educación Pública (SEP). Finalmente se casaron por lo civil el 21 de agosto de 1929 por mucho que la madre de Frida estaba encolerizada porque su hija se iba a casar con un mujeriego y un comunista.
No obstante y justo al inicio de la relación, Frida sufrió un primer aborto a principios de 1930 cuando estaba embarazada de tres meses. En este caso, el doctor que le atendió comentó que la causa era “una desfavorable presentación de la extremidad pélvica”.
Tras ello el matrimonio Rivera, que era como se les conoció durante años, comenzó en noviembre de 1930 un periplo por los Estados Unidos, siguiendo los encargos que le fueron surgiendo a Diego allí, como los frescos que realizó en San Francisco en el Luncheon Club y en la Escuela de Arte.
En California en 1931 Frida conoció al doctor Leo Eloesser (San Francisco, 1881-Tacámbaro, 1976), un cirujano estadounidense que sería su consejero médico durante toda su vida. Acudió a él porque le seguían aumentando los dolores y la deformación en su pierna derecha al tiempo que le pintó un retrato. En aquellos años también realizó un retrato póstumo del célebre botánico Luther Burbank (Massachussets, 1849-California, 1926), que recuerda por su lenguaje a las pinturas del aduanero Henri Rousseau (Laval, 1844-París, 1910), que es la razón por la que tradicionalmente se ha vinculado la pintura de Frida Kahlo al arte naíf.
Es en julio de 1931 cuando a Diego Rivera el Museum of Modern Art de Nueva York (MoMA) le encarga una exposición que le proporcionará mucho prestigio como uno de los grandes artistas contemporáneos. Esta se inauguró el 23 de enero de 1932, teniendo Frida un perfil muy bajo ya que acompañaba a Diego en calidad de esposa y no daba a entender que ella también era pintora porque consideraba que el que realmente tenía mérito artístico era él, aunque Diego en ese sentido nunca dudase del talento artístico de Frida. De hecho, ese año realizó una obra llamada Autorretrato en la frontera entre México y Estados Unidos en la que firma como “Carmen Rivera”, asumiendo una identidad artística que nada tiene que ver con cómo venía firmando sus obras y que también es muy diferente en comparación con la que luego se hará famosa.
En abril de 1932 el matrimonio Rivera se trasladó a Detroit porque a Diego el Detroit Institute of Art le encargó Los murales de la Industria de Detroit bajo el patrocinio de Henry Ford (Michigan, 1863-Michigan, 1947). En esos momentos Frida estaba embarazada por segunda vez y no sabía que hacer, por lo que le pidió una segunda opinión al doctor Eloesser, dado que las razones que le estaba dando el doctor Pratt, que le insistía en que el aborto era algo antinatural y malo para el sistema nervioso, además de que le aseguraba de que podría tener al niño mediante cesárea.
Eso y que en Estados Unidos estaba penalizado el aborto son los motivos que hicieron que Frida siguiera adelante con el embarazo, pero pocas semanas después, el 4 de julio de 1932 sufrió un segundo aborto en el Henry Ford Hospital, realizando poco después una pequeña pintura con el mismo nombre a modo de exvoto en la que exorcizaba lo mal que lo había pasado en este proceso ya que el feto estaba casi desintegrado cuando lo expulsó y nunca la dejaron verlo.
Por si fuera poco, en el mes de septiembre de ese año avisaron a Frida de que su madre estaba para morirse tras empeorar mucho después de que le realizasen una operación de vesícula biliar. Acudió a México junto con Lucienne Bloch (Ginebra, 1909-California, 1999), una asistenta artística de Diego mientras este se quedaba trabajando en los Estados Unidos.
Tras el fallecimiento de su madre pintó Mi nacimiento, que es una obra muy críptica porque a pesar de tener el formato propio de un exvoto no existe agradecimiento alguno en la obra, sino que en el acto de darse a luz a sí misma (escena que está presidida por una Virgen afligida) hace referencia a la diosa azteca Tlazoltéolt, que era la diosa del pecado y de la inmundicia, pero también de la purificación. Así es como las referencias a las raíces culturales mexicanas se multiplican en la obra de Frida.
Unos meses después, en marzo de 1933 el matrimonio Rivera vuelve a estar en Nueva York porque Diego tiene que realizar un mural en el Rockefeller Centre por encargo de John D. Rockefeller Jr. (Cleveland, 1874-Arizona, 1960) hijo del magnate de la industria estadounidense. En esta obra acabó siendo cancelada por la propia familia Rockefeller antes de que fuese terminada dado que Diego Rivera había incluido el rostro de Lenin en la misma y ello iba contra los valores de esta familia, por lo que la obra fue destruida causando en Rivera un gran malestar.
En ese contexto es cuando Frida pintó Allá cuelgo mi vestido, obra claramente simbólica donde Frida ya utilizaba el traje tradicional de tehuana como seña de identidad que le acompañaría el resto de su vida al tiempo que se apoya en una estética metafísica propia de Giorgio de Chirico (Volos, Grecia, 1888-Roma, 1978) a la hora de retratar el ambiente de Nueva York.
Tras el varapalo de Nueva York, Frida y Diego volvieron a México para residir en las casas que Juan O’Gorman (Ciudad de México, 1905-Ciudad de México, 1892) les había construido en San Ángel, un suburbio a las afueras de Ciudad de México. Estas serían dos casas independientes, siendo la Casa grande para Diego y la Casa chica para Frida.
Además, Frida volvió de Estados Unidos embarazada por tercera vez, por lo que ya en 1934 tuvo que volver a interrumpir el embarazo a causa de “infantilismo en los ovarios”, como señalaron sus médicos. Aparte, la operaron por primera vez del pie derecho y le amputaron varios dedos, lo que le causó una gran conmoción.
Es en este contexto tan difícil en el que Diego, que tenía relaciones fuera del matrimonio con mucha asiduidad (para sorpresa de nadie), comenzó una relación amorosa con Cristina, la hermana pequeña de Frida con quien siempre había estado muy unida. Ello produjo que la situación se volviera insostenible, por lo que en 1925 abandonará la casa de San Ángel y se instalará por varios meses en un piso propio.
También en esos meses apareció un caso de feminicidio en la prensa en el que el hombre que estaba siendo juzgado por matar a su mujer dijo en el juicio que le había dado “unos cuantos piquetitos”, siendo este el motivo que Frida tomó para realizar una pintura homónima, siendo posiblemente es una de las primeras obras que denuncian la violencia machista en el arte y que han llevado a Frida Kahlo a ser considerada en la actualidad como uno de los símbolos del feminismo.
Aunque frecuentemente se ha tomado como contradictoria la actitud de Frida Kahlo con Diego en su relación de pareja, cabe señalar que, pese a que ella vuelve a la casa de San Ángel en 1936, su relación ya no será igual, porque desde los meses previos ella también está abierta a otras relaciones al igual que Diego siempre había dispuesto de otras mujeres cuando le venía en gana. Esto explica que Frida antes de su vuelta a la casa hubiera tenido un romance con el escultor norteamericano Isamu Noguchi (Los Ángeles, 1904-Nueva York, 1988). Aparte, ese año fue operada de nuevo del pie derecho y se enroló en el comité que se creó en México en solidaridad con los republicanos españoles.
Otro hecho fundamental en la vida de Frida fue la llegada el 9 de enero de 1937 al puerto mexicano de Tampico de Trotski (Yánovka, Ucrania, 1879-Ciudad de México, 1940) y de su mujer Natalia Sedova (Rommy, Ucrania, 1882-Corbeil-Essonnes, Francia, 1962), siendo ella la encargada de recibirles en nombre de Diego Rivera, puesto que él estaba hospitalizado en aquellos momentos y no pudo acudir a la cita pese a haber hecho todas las gestiones pertinentes con el presidente de México de entonces, Lázaro Cárdenas (Jilquipan de Juárez, 1895-Ciudad de México, 1970).
En ese sentido, Frida también se encargó de alojar temporalmente a Trotski y Natalia en la Casa Azul, yéndose su padre y sus hermanas a vivir a una casa cercana. Para garantizar la seguridad de Trotski también se tapiaron las ventanas y se llenó el edificio de guardaespaldas. No obstante, y aunque ella no vivía allí, existen evidencias de que hubo algún tipo de aventura con Trotski y que la relación no terminó del todo bien porque él deseaba continuar con la relación. Ella a modo de ruptura le regaló un autorretrato en el que porta una carta dirigida a él. Igualmente, tampoco parece que la relación entre Diego y Trotski fuera buena, dado que eran dos personalidades que chocaban constantemente.
Fue en 1938 cuando Frida se encuentra más segura como pintora. Con ello coincide la invitación que le realizará el galerista neoyorquino Julien Levy (Nueva York, 1906-Connecticut, 1981) para que presentase en su galería 25 obras siendo esta la primera exposición individual de Frida Kahlo, aunque en la muestra todavía siguió utilizando el apellido de casada. Es razonable pensar que en el mundo artístico de la gran manzana el apellido Rivera todavía seguía teniendo mucha resonancia.
En la inauguración, celebrada el 1 de noviembre, además de reencontrarse con Isamu Noguchi, Frida conoció a Clare Boothe Luce (Nueva York, 1903-Washington, 1987), editora de la revista Vanity Fair y a Georgia O’Keeffe (Wisconsin, 1887-Nuevo México, 1986) y Alfred Stieglitz (New Jersey, 1864-Manhattan, 1946), que también fueron a ver su obra. En cuanto a las ventas, sabemos que varias de las obras expuestas fueron vendidas y que estrellas de Hollywood de entonces como Edward G. Robinson (Bucarest, 1893-Los Ángeles, 1973) adquirieron obras de Frida.
Además, a partir de entonces Frida comenzó una relación con Nickolas Muray, que era el fotógrafo de las estrellas de Hollywood y que es bastante responsable de la proyección de la imagen de Frida a nivel internacional, dado que son las fotos que él hizo de ella las que más se han reproducido acompañando o no a la obra pictórica de la artista mexicana.
Ese mismo año en México también conoció a André Breton (Tinchebray, 1896-París, 1966) y a su pareja Jacqueline Lamba (Saint-Mandé, 1910-Rochecorbon, 1993), que fueron allí a encontrarse con Trotski y se encontraron con Frida y con Diego Rivera porque la segunda esposa de este, Guadalupe Marín (Ciudad Guzmán, 1893-Ciudad de México, 1981) les prestó su casa para que se alojasen.
En lo que se refiere a André Breton, no es que a Frida le cayera especialmente bien, porque pese a que dijo de ella que era un “listón de seda alrededor de una bomba”, que en lenguaje bretoniano era algo parecido a un halago, a ella le pareció que era un tipo fanfarrón, aburrido y que opinaba de todas las cosas todo el tiempo.
Por su parte, en marzo de 1939 y con un ambiente prebélico muy claro en Europa, Frida viajó a París donde formó parte de una exposición colectiva sobre México en la Galerie Renou & Cole. Esta exposición es particularmente importante para la carrera artística de Frida, no solamente porque se dio a conocer en Europa y pudo ver en la inauguración a personalidades artísticas como Pablo Picasso (Málaga 1881-Mougins, 1973) o Yves Tanguy (París, 1900-Connecticut, 1955), sino porque el Musée du Louvre adquirió para sus colecciones El marco un autorretrato suyo realizado en 1938 y que fue la primera obra de un artista mexicano que era comprada en la época por un museo internacional. Actualmente puede verse en el Centre Pompidou de París.
Del mismo modo y aunque por su estética a Frida se le quiso poner la etiqueta de pintora surrealista, ella nunca la aceptó, porque entendía que ese lenguaje no la representaba y porque pensaba que para 1939 el Surrealismo ya había perdido todo su poder transgresor. De hecho, al contrario que otras autoras surrealistas afincadas en México y conocidas de Frida como Remedios Varo (Anglés, 1908-Ciudad de México, 1963) o Leonora Carrington (Clayton Green, 1917-Ciudad de México, 2011), que llevaban años utilizando un lenguaje surrealista, Frida nunca representó nada relativo a los sueños o el subconsciente, sino que hablaba de la realidad vivida. Aparte, siempre se expresó a través de códigos propiamente mexicanos, los cuales en muchas ocasiones han resultado exóticos desde un punto de vista eurocéntrico y no siempre han sabido interpretarse correctamente. Por ello es común verla metida en el mismo saco que otras pintoras surrealistas contemporáneas.
Por otra parte, este éxito hizo que la figura de Frida Kahlo, quien en esta exposición todavía seguía utilizando el apellido Rivera, pero cada vez de forma más tangencial, cobrase una mayor relevancia, porque en 1940 ya son muchas las exposiciones colectivas en las que Frida participó en los Estados Unidos. También hay que tener en cuenta que a finales de 1939 Diego Rivera le pidió a ella el divorcio y este se hizo oficial en enero de 1940, por lo que a partir de entonces ya no tenía sentido usar el apellido Rivera en ningún contexto.
Precisamente el año 1940 es bastante rocambolesco en la vida de Frida y de Diego, porque es al mismo tiempo el año en el que se divorciaron oficialmente (enero) y también en el que se volvieron a casar de nuevo (diciembre).
Para encontrar una explicación a algo que en un principio parece tan extravagante, tenemos que centrar la atención en el intento de asesinato y el asesinato consumado de Trotski, porque en ambos casos los dos fueron tratados como sospechosos por la cercanía que tenían con el dirigente soviético y también con quienes le atacaron.
En el primer caso, el 24 de mayo ya se produjo un intento de asesinato de Trotski en el que participó el muralista mexicano David Alfaro Siqueiros (Santa Rosalía de Camargo, 1896-Cuernavaca, 1974), que era amigo de Diego Rivera y que tuvo que exiliarse a Chile.
En el caso del asesinato de Trotski el 21 de agosto a manos de Ramón Mercader (Barcelona 1913-La Habana, 1978), este había conocido a Frida en París, por lo que la estuvieron interrogando durante doce horas, pero finalmente no hubo cargos contra ninguno de ellos.
Esta situación traumática debió de unirles de nuevo, aunque no como pareja convencional. De hecho, en las cláusulas que se dieron antes de volver a casarse (y en las que Frida salía perdiendo) se acordó que:
- Debían mantenerse económicamente por su cuenta.
- Pagarían a partes iguales los gastos de la casa.
- No habría nada de sexo entre ellos.
Es por ello que desde entonces llevaron vidas sentimentales por separado aunque formalmente estuvieran casados, al tiempo que se apoyaron mutuamente a nivel artístico y en lo relativo a las cuestiones familiares y de salud.
Por otra parte, la década de 1940 es para Frida un periodo de grandes contrastes, porque representa por una parte el momento de mayor estima hacia su producción artística junto con el tiempo en el que va entrando en un mayor declive físico y emocional. Esto último será iniciado por el fallecimiento de su padre el 14 de abril de 1941 a causa de un ataque cardíaco. A partir de entonces, Diego y Frida vivirán de nuevo en la Casa Azul, mientras que Diego utilizaría la casa de San Ángel como estudio.
La actividad creativa de Frida se combinará por un breve periodo con su actividad como docente en la Escuela de Arte “La Esmeralda”, donde ejercerá la docencia de una forma bastante alternativa, puesto que su enfoque estaba muy alejado de lo académico ya que quería enriquecer la visión de su alumnado en vez de hacerles pasar por un camino formativo que ella misma no había recorrido. “Los Fridos”, que era como se hicieron llamar su alumnado dio clases con ella en la academia desde 1943 hasta el año siguiente, momento en el que fueron ellos quienes tuvieron que ir a dar clases a la Casa Azul debido a que Frida tenía grandes problemas de movilidad.
Entre medias, en 1942 es cuando Frida comienza a escribir sus diarios, los cuales hay que cogerlos con pinzas porque están escritos desde la perspectiva de un personaje público y que por lo tanto altera ciertos pasajes de su vida.
Es a partir de 1944 el año en el que Frida Kahlo entra en una vorágine de operaciones, cambios de corsé y consumo de medicamentos que la lastraron mucho en sus últimos años de vida.
Primero probaron con el uso de corsés de todo tipo y condición (hasta llevó uno metálico dentro de los veintiocho distintos que usó a lo largo de su vida), después con operaciones que casi siempre salían mal, como la que le practicó el doctor Wilson en 1946, quien le quitó un trozo de la pelvis para soldarle cuatro vértebras, viéndose tiempo después que soldó las vértebras equivocadas y que produjo que tuvieran que operarle de la espalda unas cuantas veces más.
Entre los corsés que tuvo sabemos que era frecuente que ella los pintase cuando los tenía puestos, pues era su manera de hacerlos suyos. Otra cosa es que según el dolor que la produjesen los aguantase puestos más o menos tiempo.
Parece lógico que Frida acabase autorretratándose como un venado asaeteado casi recordando la iconografía de un San Sebastián, dado que es como ella se sentía. Además, cada vez estaba más aturdida por el efecto de la medicación y las llagas de su cuerpo provocaban repulsión por su hedor. Frida sentía que su cuerpo estaba en estado de descomposición y que su vida no tenía remedio.
Para colmo, en 1950, año que pasó casi en su totalidad ingresada en un hospital, se le gangrenó la pierna y el pie derecho, por lo que tomaron la decisión de cortarle el pie y volver a operarla de nuevo de la espalda.
En 1951 Frida estaba tan desesperada que decidió darse de baja del hospital, aunque a partir de entonces solamente pudiera desplazarse en silla de ruedas y tomando anabólicos de manera continua. En los últimos dos años de su vida estuvo gran parte del tiempo drogada y en ocasiones se sentía morir.
La única alegría que tuvo Frida en los últimos meses de vida fue la exposición individual organizada por Lola Álvarez Bravo (Lagos de Moreno, 1903-Ciudad de México, 1993) en la Galería de Arte Moderno y a cuya inauguración Frida asistió llevada con su cama a cuestas, siendo un acontecimiento multitudinario.
Poco después de eso le amputaron su pierna derecha hasta la rodilla y en ese momento perdió completamente las ganas de vivir. Incluso antes de fallecer finalmente tuvo dos ingresos hospitalarios en 1954 por intentos de suicidio.
Finalmente, y después de haberse enfermado de una afección pulmonar, aún durante la convalecencia y en contra del criterio de sus médicos, Frida participó en la manifestación contra la intervención norteamericana en Guatemala, de forma que recayó y finalmente falleció en la Casa Azul el 13 de julio de 1954.
Por lo tanto, a pesar de que su obra es corta y su formación fue casi autodidacta, Frida Kahlo a nivel popular no solamente es la mujer artista más célebre de todos los tiempos, sino que es una de las artistas más relevantes del s.XX. Cabe destacar que en México es una de las voces que mejor han sabido interpretar las raíces culturales de su país al tiempo que en su obra nos iba narrando su propia biografía.
Valoración final:
- Guion
El guion de Vanna Vinci comprende perfectamente el espíritu de la obra de Frida Kahlo, desarrollándola con mucha profundidad sin perder un ápice de interés en el proceso.
- Dibujo y color
El trabajo de Vanna Vinci a nivel estético es aún más interesante porque introduce las obras maestras de la artista al tiempo que hilvana su vida.
+ LO MEJOR
- Poner de relieve el verdadero valor de la obra de Frida Kahlo.
- Saber diferenciar entre los aspectos verdaderos y ficticios de su vida.
– LO PEOR
- Que el gran público todavía siga desconociendo hasta qué punto fue importante Frida Kahlo en el mundo del arte.
Aplicación en el aula
Imprescindible en la asignatura de Historia del Arte de 2º de Bachillerato y muy recomendable para que el alumnado de Geografía e Historia de 4º de la ESO comprenda mejor otras variedades de arte contemporáneo no europeas.
Para aprender más...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
También te puede interesar
¿Y si cuidar fuera el corazón de la educación?
Dos holandeses tras los pasos de Caravaggio
