
Ese nazi enamorado de la Luna
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Blog, Historia, Novela Gráfica
- Fecha 9 de septiembre de 2025
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- Etiquetas #CómicsconHistoria, Dani Peña, Geografía e Historia 4º ESO, Historia del Mundo Contemporáneo 1º BACHILLERATO, Nacho Golfe, Novela gráfica, von Braun, Yermo Ediciones
Edición nacional: Yermo ediciones, 2022. |
Guion: Nacho Golfe. |
Dibujo: Dani Peña. |
Color: Dani Peña. |
Formato: Cartoné, 152 páginas. |
ISBN: 978-84-19296-62-7 Precio: 24,00€ (Von Braun. La cara oculta de la luna – Yermo Ediciones) |
Sinopsis:
Von Braun. La cara oculta de la Luna es una novela gráfica biográfica que narra la controvertida vida de Wernher von Braun, un ingeniero químico que en la Alemania nazi fabricó los misiles más mortíferos de la guerra y que después del conflicto consiguió borrar su pasado y trabajar en los Estados Unidos en el proyecto que llevó al ser humano a la Luna.
En von Braun encontramos a un científico soñador obsesionado con la idea de llegar a la Luna sin importar los medios. Por eso la historia narra cómo para poder llevar a cabo sus proyectos tuvo que buscar financiación en el Ejército alemán y que el consecuente contexto de la II Guerra Mundial produjo que sus investigaciones sobre cohetes aeropropulsados acabase derivando en un modelo de misil supersónico que fue el terror de ciudades como Londres, Amberes o incluso París.
Tanto es así, que el propio Hitler estaba entusiasmado con los misiles V-2 y que la inteligencia inglesa acabó detectando su fabricación en las instalaciones de Peenemünde (en la costa báltica) y las bombardeó en la Operación Hydra en agosto de 1943, antes de que causase mayores daños sobre la población civil.
Ello solamente sirvió para retrasar las operaciones alemanas, ya que trasladaron la producción junto al campo de concentración de Mittelbau-Dora, en la que como ya había pasado en Peenemünde, los nazis utilizaron a los presos más cualificados como mano de obra esclava.
Ni que decir tiene que uno de los aspectos que se suelen invisibilizar sobre la producción de los misiles V-2 es la cantidad de muertos que dejó su fabricación en Mittelbau-Dora, ya fuera por inanición, por agotamiento, por enfermedad o por represalias de los nazis contra los operarios que intentaban boicotear los misiles mientras los realizaban.
No obstante, como von Braun y su equipo supieron jugar bien sus cartas y se sabían un bien preciado para los vencedores de la guerra, pudieron elegir el lugar donde seguirían desarrollando sus investigaciones con total impunidad, de ahí que en general se hace muy complicado conectar la historia de la carrera espacial con los nazis, porque el esplendor de la llegada del Apolo 11 a la Luna en 1969 ha opacado absolutamente esta vinculación, haciendo de von Braun una figura más que respetada en los Estados Unidos durante muchos años después de su propia muerte.
Contexto histórico
Cuando el fin no justifica los medios
Aviso a los lectores y lectoras de esta reseña: la parte del contexto histórico contiene trazas de spoiler. Su consumo queda bajo la responsabilidad del lector o lectora.
Cuando uno mira las fotografías de la niñez de Wernher von Braun (Wirsitz, Imperio alemán, 1912-Alexandría, Virginia, 1977) se puede deducir que sus orígenes no eran precisamente humildes, pero pocas personas podrían presagiar que se convertiría en uno de los personajes más controvertidos e influyentes del siglo XX, pese a que no se le conozca tanto como debería (por algo será).
Hermano mediano de tres varones, el joven Wernher era hijo de Magnus von Braun Sr. (Prusia, 1878-Baviera, 1972), que fue un político conservador durante la República de Weimar y que llegó a trabajar en el Ministerio del Interior, y de Emmy von Quistorp (Greifswald,1886-Múnich, 1959), descendiente de la alta nobleza prusiana y emparentada con las casas reales de media Europa desde hacía siglos.
El interés por el espacio despertó en el joven von Braun a una edad muy temprana leyendo las novelas de Julio Verne (Nantes, 1808-Amiens, 1905) y de H.G. Wells (Londres, 1866-Londres, 1946), pero este deseo por conocer lo desconocido se potenció mucho cuando su madre le regaló un telescopio al hacer la confirmación. Tiempo después, estando dando clase en el Castillo de Ettersburg, cerca de Weimar, cayó en sus manos el libro de Hermann Oberth (Hermannstadt, Imperio austro-húngaro, 1894-Nuremberg, 1989) Die Rakete zu den Planetenräumen (Los cohetes hacia el espacio interplanetario), en el que el físico y pionero de la aeronáutica pronosticó la posibilidad de viajar al espacio exterior. Ello tuvo una influencia fundamental en las ambiciones de Wernher.
De hecho, los siguientes pasos siguieron ya en la misma línea, porque en 1930, a sus dieciocho años, se unió a la Verein für Raumschiffahrt (VfR, Asociación para los Viajes Espaciales), fundada por Max Valier (Bolzano, 1895-Berlín, 1930) y empezó a colaborar con Willy Ley (Berlín, 1906-Nueva York, 1969) en el cohete con motor de combustible líquido que este había ideado. En ese mismo año también asistió a una conferencia del pionero del globo aerostático en altura Auguste Piccard (Basilea, 1884-Lausana, 1962), a quien von Braun le dijo en privado que estaba planeando ir algún día a la Luna.
¿Y cómo un joven tan prometedor pudo acabar en un sitio tan oscuro como el Partido Nazi y las SS? Básicamente porque el Ejército alemán era el único organismo que le iba a financiar en aquellos tiempos en Alemania una investigación relacionada con los motores de propulsión de combustible líquido, que es lo que él estaba investigando para explorar el espacio exterior, pero con los que acabó construyendo misiles muy destructivos y de largo alcance. Seguidme en las siguientes líneas para que os cuente esta triste historia.
Mientras estaba estudiando la carrera de Ingeniería mecánica en el Instituto Politécnico de Berlín, en 1931, estuvo compaginando su formación con la asistencia a clases en el Instituto Tecnológico Federal de Zúrich y colaborando allí con el antes mencionado profesor Hermann Oberth en la escritura de un libro sobre la posibilidad de crear cohetes con combustibles líquidos.
Fue poco después de terminar su licenciatura universitaria en mayo de 1932 cuando se enroló en el Ejército alemán. Lo que no está claro es si el propio von Braun ingresó de forma voluntaria o si en el Ejército alemán llamó la atención su perfil (porque según la versión de von Braun a él siempre le venían a buscar) y le invitaron a entrar para que desarrollase misiles básicos y estudios sobre predicciones meteorológicas aplicadas al ámbito militar. Lo que sí sabemos es que empezó a trabajar con ellos en Darmstad.
Ya en 1933 (al principio de ese año Hitler llegó al poder), von Braun comenzó a colaborar con el capitán de artillería Walter Dornberger (Giessen, Hesse, 1895-Sasbach, 1980), quien estaba a cargo de una agencia de desarrollo armamentístico dentro del Ejército alemán en un centro de pruebas en Kummersdorf. Este sería su más estrecho colaborador durante la II Guerra Mundial (1939-1945).
Su ascenso militar fue de la mano de su progreso académico porque von Braun culminó su doctorado en Física en la Universidad de Berlín el 27 de julio de 1934, titulándose su tesis “Sobre las pruebas de combustible”. Este título que nos puede parecer tan soso tiene su razón de ser, ya que es una simplificación intencionada del título real: “Construcción teórica y solución experimental al problema del cohete de combustible líquido”, nombre que quedó censurado por sus clarísimas connotaciones militares y que acabó siendo secreto de Estado hasta 1960 junto con el resto de las investigaciones de von Braun. Especialmente lo que se trataba de ocultar es que en este trabajo académico el ingeniero alemán ya explicaba cómo se llevaría a cabo la fabricación del misil A2, que posteriormente fue mejorando hasta que se renombró como V-2 y que fue una de las armas más destructivas de toda la guerra.
En los siguientes años, el equipo de von Braun en Kummersdorf investigó la posibilidad de instalar cohetes de combustible líquido en aeronaves, como la prueba en vuelo llevada a cabo en junio de 1937 en Neuhardenberg (este de Berlín), en la que una avioneta apagó el motor para probar que solamente con la potencia del cohete podía mantener la avioneta mantenida en el aire, como así fue. En esas fechas von Braun ya era el director de la instalación de misiles de Peenemünde, situada en la costa báltica alemana. También en ese año de 1937, von Braun se afilió al Partido Nazi para facilitar su propio ascenso en el escalafón y para no comprometer las investigaciones que estaba llevando a cabo.
Por otra parte, en los años y meses previos al inicio de la II Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939, von Braun y otros investigadores alemanes siguieron manteniendo el contacto con científicos norteamericanos como Robert H. Goddard (Worcester, Massachusetts, 1882-Baltimore, 1945), que era el físico a quien se le atribuye la invención del primer cohete de combustible líquido, siendo sus investigaciones minuciosamente estudiadas por von Braun antes de la guerra y también durante la guerra, porque Goddard supo que los científicos nazis llegaron a replicar componentes inventados por él mismo en la producción de armamento.
Asimismo, von Braun siguió dando pasos que le adentraban en las esferas nazis, ya que en 1940 se alistó en las SS recibiendo de entrada la graduación de Untersturmfürer en la Algemeine-SS. Este punto es especialmente controvertido porque en entrevistas muy posteriores a colaboradores de von Braun se asegura que Heinrich Himmler (Múnich, 1900-Lonenburgo, 1945) quien ofreció con insistencia a von Braun que se uniera a ellos y no al contrario, como queriendo dar a entender que lo hizo más como una imposición que por propia voluntad. Esto es complicado de creer teniendo en cuenta que von Braun recibió varios ascensos dentro de la jerarquía de las SS promovidos por el propio Himmler y que fuese condecorado por Hitler también en varias ocasiones.
Entre 1942 y 1943 son los años decisivos para la materialización de los misiles de largo alcance nazis. Dichos misiles V-2, cuyo nombre original Vergeltungswaffe 2 quiere decir Arma de la venganza/represalia nº2 se empezaron a producir a gran escala a finales de 1942 por orden directa de Hitler, para lo cuál se utilizó mano de obra esclava en Peenemünde gracias a la iniciativa del general de las SS Hans Kammler (Szczecin, 1901-Praga, 1945) quien de forma no muy discreta intentó adherir este proyecto a las SS por los logros militares que se preveía que cosecharían.
Precisamente el 7 de julio de 1943 von Braun hizo llegar a Hitler la grabación de un test del lanzamiento de un misil V-2 (entonces todavía llamados A-4), con el que el dictador nazi quedó completamente entusiasmado. El pequeño detalle que no le dijo es que fue el único test que hicieron que quedó bien grabado.
No obstante, tanto la inteligencia británica, como la rusa ya eran conocedoras de este proyecto porque les habían llegado imágenes aéreas donde se veía claramente que estaban produciendo misiles. Ello daría pie a la Operación Hydra, liderada por el piloto John Henry Searby, quien dirigió el bombardeo nocturno sobre las instalaciones de Peenemünde, que se llevó a cabo la madrugada del 17 al 18 de agosto de 1943 en la que el centro de producción de misiles quedó completamente inutilizado, donde murieron mucha de la mano de obra esclava que los nazis utilizaban y donde también falleció Walter Thieln (Breslau, 1910-Karlshagen, 1943), uno de los colaboradores más estrechos de von Braun.
Esta misión aérea de la RAF (Royal Air Force) fue fundamental para salvar vidas de la población civil en Inglaterra porque los nazis tuvieron que trasladar la producción en septiembre de 1943 al campo de concentración de Mittelbau-Dora (Turingia), no pudiendo utilizar los misiles inmediatamente, tal y como pretendían hacer antes de este bombardeo.
No obstante, la actividad en la nueva localización se incrementó a marchas forzadas tanto porque los nazis hicieron una apuesta decidida por ella incrementando exponencialmente y sin cesar el número de mano de obra esclava que trabajaba allí, pasando de 7000 presos en octubre de 1943 a 20.000 presos en marzo de 1944 (sin contar los muchísimos que se morían allí trabajando). También vino dada por la invención de una estructura móvil para lanzar los misiles, que permitió que hubiera mucha más versatilidad a la hora de hacer esta operación sin comprometer el centro de producción fundamental, que esta vez estuvo alojado bajo tierra en los 20km de corredor de las minas de Mittelbau.
Debido a todo esto, a partir de septiembre de 1944 se empezaron a producir continuos bombardeos nazis en Londres, Amberes y París (en orden de importancia), siendo un periodo muy complicado porque los misiles ideados por el equipo de von Braun, al romper la velocidad del sonido, eran completamente imperceptibles para las defensas militares porque ni siquiera se oían cuando te caían encima, por lo que causaban enormes niveles de histeria colectiva ya que no sabías cuándo te podía tocar a ti. En ese sentido fue tristemente representativo el bombardeo de los cines REX de Amberes el 16 de diciembre de 1944, día que se estrenaba la película de Buffalo Bill y que dejó una masacre con 567 muertos y 291 heridos. De hecho, se ha apuntado siempre cómo habría podido cambiar el devenir de la guerra el hecho de que los nazis hubieran tenido acceso a este tipo de armamento varios meses antes de que los hubieran utilizado, ya que las consecuencias podrían haber sido muy enormes.
A principios de 1945 von Braun y su equipo ya tenían claro que Alemania perdería la guerra y que su vida sería valiosa tanto en cuanto supieran vender sus secretos militares a una de las futuribles potencias vencedoras de la II Guerra Mundial. En ese sentido, Francia ni se lo plantearon, Inglaterra nunca sería posible por el destrozo que hicieron allí sus misiles V-2, la Unión Soviética no les apetecía en absoluto y la única opción valida por tanto fue la de ofrecerse a los Estados Unidos por tener una tendencia económica y política mucho más dominante a nivel internacional. Para ello tuvieron que enterrar toneladas de documentación útil en una mina sin que se enterasen las SS, que tenían órdenes de asesinarles antes de que cayeran en las manos del enemigo.
Finalmente se produjo la evacuación del campo de concentración de Mittelbau-Dora en abril de 1945. Por si os habíais pensado que la falta de humanidad de los nazis había concluido, os equivocabais, porque a los 1016 prisioneros supervivientes del campo de Doroa-Mittelbau fueron llevados en tren a un granero de Gardeleger y una vez todos dentro incendiaron el edificio para exterminarlos. Después de que alguno de los presos intentase escapar de una muerte segura, los soldados nazis les dispararon para que no sobreviviera nadie. Finalmente acabaron salvándose 11 de estos presos (siete polacos, tres rusos y un francés).
Por su parte, von Braun y sus colegas se entregaron al Ejército norteamericano el 2 de mayo de 1945 al paso por Austria de la 44 División de Infanteria. Después de ser interrogado por ingenieros expertos norteamericanos vinculados al Ejército, el día 15 de mayo dieron con las 14 toneladas de documentos que von Braun y su grupo de trabajo había escondido en las semanas previas en la mina abandonada de Harz en Goslar, salvando así el control de las SS sobre la maniobra que estaban haciendo.
No sería hasta el 20 de junio de 1945 cuando el por entonces Secretario de Estado, Edward Stettinius Jr. (Chicago, 1900-Greenwhich, 1949) ordenó que von Braun y el resto de científicos alemanes que le acompañaban fueran llevados a los Estados Unidos, aunque no se hizo público hasta el 1 de octubre, cuando ya estaban allí y ya habían firmado un contrato todos ellos con el Ejército de los Estados Unidos.
A este proceso de hacerse con antiguos científicos nazis para el beneficio propio se lo conoció como la Operation Paperclip, siendo una acción que también se dio de forma similar en el Ejército soviético y que fue un elemento que denotaba que la Guerra Fría ya estaba en ciernes una vez terminada la II Guerra Mundial.
Evidentemente la rehabilitación social de von Braun y de los suyos en suelo norteamericano no se dio sin más, ya que para Harry S. Truman (Misuri, 1884-Misuri, 1972), presidente de los Estados Unidos en esos momentos y la inteligencia norteamericana recelaban muchísimo de su reciente pasado nazi y preferían tenerles a todos ellos controlados y en la sombra. En cuanto al hecho de que ninguno de ellos fue juzgado por los crímenes contra la humanidad cometidos durante la guerra, vino dado porque era una de las condiciones de su rendición y llegada a los Estados Unidos y también porque de las entrevistas que les hicieron, evaluaron que no eran perfiles peligrosos para la seguridad nacional norteamericana.
Otra cosa muy diferente es que en este contexto von Braun y los demás mintieran descaradamente encubriéndose los unos a los otros para dar a entender que ellos eran nazis (y alguno de ellos pertenecía a las SS, como von Braun), pero que en realidad solamente se limitaron a ejecutar órdenes que les venían de más arriba y que su intención no era aniquilar a nadie fabricando misiles, sino progresar en el estudio de los cohetes de carburante líquido.
Dentro de esto, lo más divertido es que von Braun marcó un perfil pretendidamente antinazi, comentando que mostró disconformidad por la situación de los presos en Peenemünde y en Mittelbau-Dora y que él mismo llegó a estar encarcelado durante quince días por las SS al ser pillado comentando que sus investigaciones no iban a ninguna parte y que Alemania iba a perder la guerra. Desgraciadamente para su impoluta versión, hay testimonios muy posteriores de supervivientes de Mittelbau-Dora señalando que sí fue activo en los castigos a dichos presos y tampoco existe un registro de que von Braun y sus colaboradores hubieran sido encarcelados por la Gestapo (sobre esto último, también se ha elucubrado que los registros se habrían podido borrar, pero no se ha llegado a probar).
De ese modo, tocaba hacer una nueva vida en suelo norteamericano, de forma que von Braun ya estando en Nuevo México en 1946 se convirtió en cristiano evangélico para el resto de su vida (anteriormente era marcadamente agnóstico aunque procedía de un entorno luterano) y se casó con Maria von Quirstorp (Berlín, 1928, Alexandria, Virginia, 2016) el 1 de marzo de 1947 formando una familia en los años siguientes.
En cualquier caso, en los primeros años de estancia en los Estados Unidos especialmente von Braun se sentía ninguneado porque estaba trabajando en White Sands (Nuevo México) en la reproducción de su misil V-2 y él y las personas de su equipo tenían problemas para integrarse en la sociedad norteamericana porque todavía llevaban el estigma de haber sido nazis.
Él intentó cambiar drásticamente esta percepción volviendo al objetivo original, que era el de llevar al ser humano a la Luna o incluso más allá, ya que en 1949 escribió una novela de Ciencia-ficción llamada Project Mars: A Technical Tale que absolutamente nadie quiso publicarle en la época, de modo que no llegó a imprenta hasta 2006.
La situación empezó a cambiar un poco gracias al traslado de todo el equipo a Huntsville, Alabama, donde empezaron a trabajar en el misil balístico Júpiter y los cohetes Redstone, que posteriormente serían utilizados por la NASA (que hasta 1958 no existiría como tal) para el programa Mercury. Fue entonces cuando von Braun empezó a darse cuenta de que para salir del ostracismo lo que tenía que hacer era salir en la prensa para expandir el mensaje con el que él quería que se le relacionase, que era el proyecto de llevar al ser humano a la Luna. Así es como apareció por primera vez en The Huntsville Times el 14 de mayo de 1950 asegurando que los vuelos aeroespaciales podrían llegar a la Luna aunque estaban al comienzo de estas investigaciones o en la revista Collier’s, donde acompañado por ilustraciones de Chesley Bonestell (San Francisco, 1888-California, 1986) señaló que “el hombre conquistará el espacio pronto”.
Curiosamente (o no tan curiosamente), uno de los grandes blanqueadores de von Braun de cara a la opinión pública norteamericana no fue otro que Walt Disney (Chicago, 1901-California, 1966), con quien el ingeniero alemán encabezó un programa de televisión de divulgación científica llamado Man in Space, que trataba sobre las misiones espaciales y que tuvo muy buena acogida de audiencias.
Con todo y queriendo aprovechar esta nueva visibilidad, von Braun propuso a las autoridades norteamericanas su propio proyecto de lanzadora orbital, pero este fue denegado. Tampoco sirvió de mucho que el mismo von Braun se nacionalizase estadounidense el 14 de abril de 1955, tenía que pasar algo más para que sus proyectos tomasen forma.
A raíz de esto y a los fracasos continuados en la década de 1950 con el programa Vanguard, además de crearse la NASA como tal el 29 de julio de 1958, el presidente Dwight D. Eisenhower (Texas, 1890-Washington, 1969) decidió rectificar con von Braun y su equipo y les transfirieron del Ejército norteamericano a la NASA para encargarse de la construcción de los cohetes Saturno, que con los años servirían para llevar al espacio el primer satélite americano, el Explorer 1 y en el futuro al ser humano a la Luna.
De hecho, siguiendo con su promoción dentro de los puestos de responsabilidad de la NASA, von Braun se convirtió el 1 de julio de 1960 en el primer director del Marshall Space Fight Center.
No obstante, y como ensayo previo, al envío de seres humanos a órbita, los Estados Unidos subieron la apuesta de la perra Laika llevando al primer homínido que viajó al espacio exterior, que fue el chimpancé Ham el 31 de enero de 1961 a bordo de la Mercury 5, siendo la tercera misión del Proyecto Mercury. La nave llegó a los 679 km de altitud, un tercio más de lo esperado y el chimpancé volvió sano y salvo a la Tierra.
Muy poco después, el 1 de febrero de 1961, los soviéticos volvieron a mandar a otro perro al espacio y el homónimo soviético de von Braun, Serguéi Koroliov (Volinia, Imperio ruso, 1907-Moscú, URSS, 1966), dio el visto bueno para enviar a una persona en misión espacial, que no sería otro que el cosmonauta Yuri Gagarin (Klúshino, URSS, 1934-Novosyolovo, URSS,1968), quien el 12 de abril de 1961 consiguió completar el primer paseo orbital de un ser humano (sobre este episodio puedes leer esta reseña: ¡Hasta el infinito y más allá!).
A pesar de todo, posiblemente el mayor espaldarazo al proyecto de von Braun en los Estados Unidos se lo dio John Fitgerald Kennedy (Brookline, Massachusetts, 1917-Dallas, 1963) con su discurso We choose to go to the Moon, pronunciado en Houston (Texas) el 12 de septiembre de 1962 y que fue al mismo tiempo la decidida entrada de los Estados Unidos en la carrera espacial para quitarle la preeminencia a la URSS.
Por otra parte, para que veamos hasta que punto le persiguió a von Braun la larga sombra de su pasado nazi (por lo menos hasta antes del Apolo 11), en 1963 dio una entrevista en la que por una parte mencionaba lo que le aportó Goddard de cara al proyecto de los misiles V-2 (lo cuál él trató de minimizar) y por otra parte, dejó una reflexión sobre el daño causado por los misiles que él ayudó a crear:
“Siento un profundo y sincero pesar por las víctimas de los cohetes V-2, pero hubo víctimas en ambos bandos… Una guerra es una guerra, y cuando mi país está en guerra, mi deber es ayudar a ganar esa guerra”.
No parece que las palabras de von Braun despertasen una gran controversia en estos años, sobre todo teniendo en cuenta de que en Inglaterra solamente produjeron en torno a 9.000 víctimas (sin contar las de Amberes o París, por ejemplo) y que se calcula que los presos muertos en Mittelbau-Dora ascendieron a más de 20.000 (sin contar los previos de Peenemünde).
En los siguientes años von Braun siguió experimentando con los prototipos de cohete que llevarían al ser humano a la Luna o incluso más allá, porque entre 1966-1967 participó en una investigación de la NASA en la Antártida para probar las condiciones climáticas adversas que podrían llegar a darse en otros planetas.
Del mismo modo, ya en 1967 von Braun dio por muy avanzados los diseños de los motores, que fueron probados con éxito en ese año, dedicando este gran paso a Abe Silverstein (Indiana, 1908-Ohio, 2001), quien había acertado en la forma en la que el combustible líquido podría ser realmente efectivo en su misión.
Así es como el 16 de julio de 1969 se produjo finalmente el lanzamiento del Apolo 11 en Cabo Cañaveral, Florida, siendo un éxito sin precedentes para el ser humano, puesto que la nave Eagle con Neil Armstrong (Ohio, 1930-Ohio, 2012), Michael Collins (Roma, 1930-Florida, 2021) y Buzz Aldrin (Nueva Jersey, 1930) alunizaron en la Luna el 21 de julio de 1969, pisando Armstrong y Aldrin la superficie lunar.
Tras este enorme éxito, von Braun pasó a ser un hombre muy celebrado en los Estados Unidos y ello sepultó casi definitivamente su pasado nazi, estando completamente rehabilitado para la sociedad.
Con todo, ello no quiere decir que él terminase sus días en activo en la NASA, ya que después de haberse mudado a Washington para dirigir el plan estratégico de la NASA en 1970, en 1972 dejó la agencia para trabajar en Fairchild Industries, que es donde se jubilaría prematuramente el 31 de diciembre de 1976 porque ya estaba aquejado de un irreversible cáncer de páncreas que acabaría terminando con su vida el 16 de junio de 1977. Ni siquiera pudo recibir la Medalla Nacional de Ciencias e Ingeniería que le concedió el presidente Gerald Ford (Omaha, Nebraska, 1913-California, 2006) a principios de 1977 porque su estado de salud ya era muy precario.
En los últimos treinta años ha habido bastante revisión sobre la figura de von Braun, ya que en 1995 hubo testimonios de supervivientes del campo de concentración de Mittelbau-Dora que pusieron en entredicho la versión nada intervencionista del ingeniero alemán allí durante el Holocausto. En 2014 el Gymnasium von Braun en Friedberg (Hesse) cambió de nombre a esta Escuela Secundaria que llevaba con ese nombre desde 1979.
Valoración final:
- Guion
El guion de Nacho Golfe es interesantísimo, ya que juega con la información contrastada sobre los hechos protagonizados por von Braun (sobre todo los más oscuros) al tiempo que sabe dar voz a los miles de presos forzados anónimos que construyeron los misiles V-2.
- Dibujo y color
Los diseños y el colorido con el que Dani Peña da vida a estos personajes es muy atractivo visualmente, sobre todo para que la gente más joven se pueda acercar a las páginas de esta novela gráfica.
+ LO MEJOR
- La obra permite descubrir la verdadera cara de von Braun.
- Ayuda mucho a comprender cómo se desarrolló la carrera espacial durante la Guerra Fría.
– LO PEOR
- Que esta obra posiblemente no haya tenido toda la visibilidad que se ha merecido.
Aplicación en el aula
Es una lectura muy recomendable en la asignatura de Geografía e Historia de 4º de la ESO y en la Historia del Mundo Contemporáneo de 1º de Bachillerato, porque aporta matices al discurso histórico general sobre este periodo. En asignaturas como Valores Éticos de 4º de la ESO o en Filosofía de Bachillerato también podría plantearse un debate sobre cómo las sociedades valoran más los avances científicos a las vidas humanas que en ocasiones estos se cobran.
Para aprender más...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
Debe haber un ictiosaurio por aquí cerca, ¿lo buscamos?
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