
¡Iactus! O cómo apostarse la merienda con un adictivo juego romano de 2000 años de historia
- publicado por Antonio
- Categorías Blog, Historia
- Fecha 17 de agosto de 2022
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- Etiquetas historia, juegos de mesa, Roma
Los romanos, grandes jugadores
No es ningún secreto que los romanos eran grandes jugadores, que no desaprovechaban la oportunidad de quedarse con los bolsillos vacíos en el momento que tuvieran unos dados a mano.
En el post de hoy vamos a hacer una introducción a uno de estos juegos que, por su dinamismo y sencillez, ha conseguido envejecer magníficamente.
¿Qué es Iactus?
Iactus es el término latino traducido como “lanzado, arrojado”, y se refiere a la acción de lanzar los dados, que es la base en la que se fundamenta este juego. Un término que resulta familiar cuando aprendemos una de las locuciones latinas más famosas, no otra que “Alea Iacta Est”, atribuida al mismísimo Julio Cesar. Éste, alcanzando el punto de no retorno en el año 49 a.C., habría pronunciado dicha frase para referirse a lo peligroso e irreversible de su decisión de cruzar el rio Rubicón y enfrentarse junto a sus tropas a Pompeyo, lo que daría comienzo a una larga y cruenta guerra civil que sumiría en el caos a Roma en los últimos años del periodo republicano.
Traducida habitualmente como “la suerte está echada”, se desconoce la verdadera autoría o si alguna vez fue pronunciada, tal y como afirmaba Suetonio en su obra “Vidas de los doce césares”. cierta o no la historia de esta frase, no cabe duda que entronca con una forma de pensar y ser muy propias del mundo romano, donde conceptos como apuesta, azar y fortuna estaban muy presentes en el día a día.
¿Cómo se juega?
Dicho esto, pasemos ahora al juego. Pero recordad, una vez os atrape, no podréis dejar de jugar.
Las reglas, materiales y espacio necesarios para jugar son muy sencillos, una mesa, bandeja, suelo o cualquier otra superficie nivelada, y unos cuantos dados. Para los demás materiales, fichas y denario, haremos un poco de artesanía.
Necesitaremos una ficha o figurilla que represente a Venus, deidad femenina romana del amor, la fertilidad y belleza, equivalente a la diosa Afrodita griega. Para ello podemos imprimir y pegar en un cartón de unos 10 cm de alto la siguiente imagen de la diosa:
Seguidamente pasaremos a la siguiente ficha. El perro. En concreto, la denominaremos “Canis”, y en este caso confeccionaremos dos fichas en lugar de una.
El perro fue siempre un símbolo de fidelidad y protección para los romanos, y era habitual encontrar en las entradas de algunas domus o villas romanas mosaicos o pinturas representando un perro con aspecto de muy pocos amigos junto a la siguiente leyenda: “Cave canem” cuyo significado era “Cuidado con el perro” … ¿Te suena?
Por último, necesitaremos una moneda. Para su confección, será tan sencillo como recortar un círculo de cartón y pegar la siguiente imagen de un denario del emperador Augusto por ambas caras (anverso y reverso). También podéis dar rienda suelta a vuestra faceta artística, envolviendo el circulo de cartón en papel de aluminio y dibujando los rasgos de la imagen:
Una vez contemos con tres dados, una venus, una moneda y dos canis, la partida puede
empezar. La suerte está echada…
El objetivo del juego es la obtención por parte de un jugador de todas las piezas en juego, por lo que el primer jugador que consiga una Venus, una moneda y dos canis habrá salido victorioso de la pugna.
Cada pieza tendrá unos valores específicos, necesitándose para la Venus un triple de seis, para la moneda un triple de uno y para el canis un triple de cada uno de los números indistintamente, del uno al seis.
Como decíamos al principio, las reglas e instrucciones son muy sencillas, una de las virtudes del juego. Para comenzar, nos centraremos en la modalidad de dos jugadores.
- En primer lugar, cada uno de los jugadores tirará un dado. El que obtenga una puntuación mayor será el que dé el pistoletazo de salida a la partida.
- Una vez determinado quién empieza, el jugador tirará los tres dados a la vez. El objetivo es que todos los dados coincidan, y el resultado ideal serían tres dados con el número uno, tres con el dos, tres con el tres…hasta el número seis. Si el primer jugador no consigue un triple en la primera ronda, dará paso al siguiente jugador.
- El siguiente jugador podrá lanzar todos de nuevo o solo los que le convengan según su estrategia. Imaginemos que el resultado anterior fueros dos unos y un tres, este jugador tirará solo el dado con el número tres con el objetivo de obtener un uno y hacer pleno, lo que en este caso le otorgaría una moneda (tres unos = 1 moneda).
- Si el segundo jugador fallase en su intento de conseguir un triple, el turno pasará de nuevo al primer jugador, hasta que uno de los dos se haga con el preciado resultado.
- Una vez uno de los jugadores consiga la combinación, terminará esa ronda, y éste recibirá su recompensa, siendo el ganador el que comenzará la siguiente ronda siempre con los tres dados de nuevo.
- En la medida que haya posibilidades de ganar una de las recompensas disponibles en el tablero, los jugadores harán uso de ellas, pero si no fuera así (por ejemplo, el otro jugador tiene la moneda y tú has obtenido un triple uno) en ese caso se robará la preciada pieza al contrincante.
- El primero en obtener todas las piezas, será digno de la corona de laureles.
- Por último, si en la partida jugaran tres contrincantes, se utilizarían dos Venus, dos monedas y cuatro canis, y si jugaran cuatro, tres venus, tres monedas y seis canis.
Esperamos que disfrutéis jugando al Iactus tanto como lo hicieran los romanos en esas horas muertas entre las que maquinaban un complot en contra del emperador y veían un sangriento combate de gladiadores en las arenas del anfiteatro. ¡Suerte, y juego limpio!
¿Te interesa saber más sobre los juegos de mesa romanos?
Aquí tienes algunos títulos que podrían interesarte.
- G. Austin, Roman Board Games,
greece and Rome IV, 1939/35.
Irving Finkel (ed.),
Ancient Board Games in Perspective. Papers from the first international
colloquium on the board games of antiquity, supplemented by additional papers.352p, 150
b/w illus (British Museum Press 2006)
¡Hasta la próxima!
Etiqueta:historia, juegos de mesa, Roma
De cuando sapiens empezó a preguntarse qué eran las estrellas.
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