
Viaje de ida y vuelta a Alemania
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Historia, Novela Gráfica
- Fecha 1 de junio de 2025
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- Etiquetas #CómicsconHistoria, Geografía e Historia 4º ESO, Historia de España 2º Bachillerato, KIM, Norma Editorial, Novela gráfica
Edición nacional: Norma Editorial, 2018. |
Guion: KIM. |
Dibujo: KIM. |
Color: KIM. |
Formato: Cartoné, 200 páginas. |
ISBN: 978-84-679-3143-3 Precio: 25€ (NIEVE EN LOS BOLSILLOS. ALEMANIA 1963 – Norma Editorial) |
Sinopsis:
Nieve en los bolsillos. Alemania 1963 es una obra autobiográfica. Nos cuenta la historia de KIM cuando teniendo él poco más de veinte años decidió embarcarse en 1963 en una aventura que le cambió la manera de percibir su propio país y que le aportó mucha información sobre los españoles que junto con él habían emigrado a Alemania.
KIM se muestra como un joven estudiante universitario de Bellas Artes que ha abandonado momentáneamente la carrera porque no es algo que le llene. Decide emprender una peripecia en el extranjero con muy poco dinero y con mucha curiosidad por conocer qué pasaba más allá de los Pirineos.
Por otra parte, siendo interesante la experiencia de nuestro autor en Colonia primero y en Remscheid después, lo es mucho más las experiencias que KIM va coleccionando a lo largo de esta historia, ya que nos muestra el caleidoscopio de situaciones que llevaron a los españoles a Alemania desde principios de la década de 1960 hasta 1973 (y más allá en algunos casos).
Así, el autor rememora las experiencias de Emilio, que salió de Pamplona huyendo de la severidad de su padre, que era militar, o Manuel, el hombre del campo andaluz que tuvo un altercado cuando trabajaba para un señorito, o Andrés, desertor en la mili después de que le pillase de lleno el conflicto de Sidi-Ifni (1957-1958).
También hay espacio para hablar de la historia de Paco, un joven homosexual que quería triunfar travistiéndose y cantando coplas encima de un escenario, o Purificación, una chica joven de Béjar que huyó de las manos de su padre.
Como podemos ver, esta amalgama de historias nos habla de una sociedad española que vivía asfixiada de formas muy diversas y que encontró en la República Federal Alemana (RFA) un medio para salir de la miseria o para huir de los problemas que atenazaban sus vidas.
Del mismo modo, en esta novela gráfica se pueden apreciar las grandes diferencias que hubo entre los inmigrantes más jóvenes (que iban en muchos casos a vivir una aventura) y los más mayores, que lo hacían por necesidad económica, ahorrando todo el dinero posible para enviárselo a sus familias en España; por no hablar del profundo pozo de los traficantes, que abusaban de los inmigrantes a cambio de manipular los pasaportes para hacer pasar a turistas como trabajadores; o lo que es lo mismo, para que pudieran trabajar legalmente en la RFA.
Es por ello que Nieve en los bolsillos es una historia dura y triste por una parte, pero que también tiene momentos de descubrimiento y de júbilo al poder experimentar unas cotas de libertad individual y colectiva que nada tenía que ver con su anterior vida en España.
Contexto histórico:
El milagro económico español y otras medias verdades.
La historia reciente de España (y la que no es tan reciente) está atravesada por una característica común, que es la emigración de la población más pobre hacia el exterior, ya sea en el contexto europeo o también el americano, por hablar de los dos continentes donde con más frecuencia han acabado los españoles a lo largo de nuestra historia.
Otra cosa muy diferente es la atención que se le ha prestado a estos inmigrantes españoles, a quienes solemos olvidar con mucha facilidad (siempre que no nos toquen de cerca), obviando también todo análisis sobre los múltiples motivos que les llevaron a emigrar y los problemas colectivos asociados a estos, porque habitualmente una persona no migra tanto por deseo propio como porque no le queda más remedio.
En esta entrada me han servido de mucho sendos artículos de Antonio Muñoz Sánchez sobre la emigración española en Alemania entre 1960-1973 y años posteriores (primer artículo y segundo artículo).
La situación económica en España a finales de la década de 1950 era muy delicada, ya que la política económica autárquica que se llevó a cabo desde el final de la Guerra Civil en 1939 hasta ese momento solamente trajo enormes carencias económicas que dejaban a España junto con Portugal a la cola de Europa en términos de desarrollo.
Esta política autárquica obedecía a la situación de aislamiento económico real que vivió España durante la década de 1940 y principios de la década de 1950, al no formar parte de la Organización de Naciones Unidas (ONU, creada en 1945) y sobre todo al no recibir tampoco fondos en 1948 del European Recovery Program (ERP), conocido popularmente como el Plan Marshall, debido a la colaboración de España con el régimen nazi durante la II Guerra Mundial (1939-1945). Precisamente este programa fue el que permitió que muchos países europeos como Inglaterra, Francia, Italia, la República Federal Alemana, Bélgica o Países Bajos entre otros pudieran reconstruirse después de padecer las peores consecuencias de la guerra.
La situación de pobreza cronificada se puede rastrear muy bien a través de la producción cultural de la época, como son la literatura y el cine. Por ejemplo, en Plácido, dirigida por Luis García Berlanga (Valencia, 1921-Pozuelo de Alarcón, 2010) y con guion de Rafael Azcona (Logroño, 1926-Madrid, 2008) y él mismo entre otros, se percibe la generalización de la extrema pobreza en España, además de la fuerte raigambre de la moral católica a través de la práctica de las obras caritativas a los más necesitados
Todo empezó a cambiar ligeramente a partir de 1953, cuando se da un incipiente aperturismo con la firma de los Pactos de Madrid (firmados el 23 de septiembre) por los cuales se facilitarían 5 bases militares a los Estados Unidos en territorio español a cambio de ayuda económica y militar estadounidense.
No obstante, ello no supuso de entrada una mejoría notable para la economía española, puesto que el incremento del coste de la vida no vino acompañado de un crecimiento real en la economía, por lo que incluso cuando hubo un aumento de los salarios para que la situación no se agravase, ello solamente sirvió para que aumentase la deuda pública y tampoco corrigió el estado de la balanza de pagos española, que era negativa porque España tenía que gastar mucho más dinero en los recursos energéticos que importaba frente a lo que exportaba al exterior.
Del mismo modo y dentro de los cambios en la política migratoria española, el 17 de julio de 1956 se creó el Instituto Español de Emigración (IEE), que facilitaría la salida de España de trabajadores poco cualificados, de forma que se reduciría la tasa de desempleo y las remesas de moneda extranjera serviría para equilibrar la balanza comercial española, puesto que no era lo mismo negociar con pesetas que con francos franceses o suizos o marcos alemanes.
En este contexto hay que tener en cuenta que prácticamente la mitad de la población española de entonces se dedicaba al sector agrario y que este estaba entrando en crisis por la implementación de las mejoras tecnológicas, que llevaron a muchos agricultores a perder sus trabajos y a tener que emigrar a otra parte. De hecho, se calcula que el éxodo rural que se dio entre 1960-1973 produjo un total de 7 millones de desplazados (que representaban un 20% de la población), de los cuales 5 millones realizaron una migración interior, mientras que los 2 millones restantes emigraron a distintos países europeos. El gobierno de los tecnócratas que comenzaron a reorganizar las líneas básicas del Estado español desde 1957 llamaron a estas políticas de emigración controlada como “válvula de seguridad».
Por otra parte, si bien es cierto que desde 1956 ya hubo acuerdos bilaterales para favorecer la salida de emigrantes españoles a Francia, fue fundamental el Acuerdo entre el Gobierno del Estado Español y el Gobierno de la República Federal Alemana sobre migración, contratación y colocación de trabajadores españoles en la RFA, firmado el 29 de marzo de 1960.
Según el mismo, el modelo de «emigración asistida» firmado con el gobierno de Bonn seguía el siguiente proceso:
1. La Comisión Alemana (CA) en Madrid recibía una oferta de empleo de una empresa alemana.
2. El IEE asignaba la oferta a una provincia concreta teniendo en cuenta el nivel de paro específico de cada una de las provincias.
3. La delegación del IEE de la provincia seleccionada convocaba a los candidatos y les hacía un primer reconocimiento médico.
4. Los candidatos seleccionados se presentaban ante el equipo volante de la Comisión Alemana, quienes les hacían un segundo reconocimiento médico y les entregaban el contrato de trabajo.
El proceso en total era muy lento, pudiendo tardar hasta medio año en completarse. Comparativamente esto no era tan lento en otros países como Turquía, Grecia o Yugoslavia, donde podía estar resuelto mucho antes.
De este modo, no solamente España venía a aliviar su situación económica y social, sino que la República Federal Alemana (en adelante la RFA) iba a recibir a muchísimos trabajadores a muy bajo coste que les ayudarían a que no se estancase la proyección de la industria alemana, que se reactivó ya en la segunda mitad de 1945 exclusivamente con trabajadores alemanes.
No obstante, cabe decir que los españoles no fueron los únicos que emigraron a la RFA, sino que ya en 1955 hubo un acuerdo previo entre la RFA e Italia para suscribir un acuerdo similar, aunque en este primer caso los alemanes no salieron del todo contentos con el resultado. Además, otras nacionalidades empezaron a sentirse en la RFA, como fue el caso de los griegos y de los turcos, que llegaron en el mismo momento que los españoles.
Con todo, los dirigentes políticos de la RFA y las autoridades que estaban gestionando todo lo relativo a extranjería esperaban que la población extranjera en el país fuera población masculina adulta que estaría temporalmente en el país y que no muchos meses después volvería a sus países de origen, que es lo que se conoce como población flotante. Lo que no era previsible es que de todos los emigrantes españoles que llegaron a la RFA de forma legal o ilegal se acabasen quedando 185.000 de ellos a vivir en 1966, asimilándose con la población alemana a través de la segunda generación de españoles una vez que los familiares de los emigrantes originales se reunieron con ellos allí.
En ese sentido, el mayor pico de la colonia española en la RFA se produjo en 1973 cuando contaba con 300.000 inmigrantes españoles, la cual posteriormente fue bajando por la crisis del petróleo de ese mismo año, creándose para ello unas cuantas asociaciones de retornados para saber cómo volver a integrarse en España después de tantos años.
Solamente en 1967 hubo un periodo de un año en el que la emigración a la RFA bajó muchísimo por un cambio puntual en las condiciones de entrada en el país, pero es un hecho marginal en un contexto general de recepción de mano de obra trabajadora extranjera.
Por lo tanto, lejos de la imagen que se trató de trasladar desde el régimen franquista, donde se ensalzó el llamado «milagro económico español», entre 1959-1973, con un auge significativo de industrias concretas como la siderúrgica, la automovilística o las refinerías, no se valoró lo suficiente el impulso que supuso para la economía española el dinero enviado por los inmigrantes españoles desde la RFA a sus familias en España, que fue otra de las palancas del desarrollo económico de estos años junto con el sector turístico, que empezó a ser puntero en aquellos años.
Ello llevó también a obviar que un porcentaje no menor de los españoles que fueron a Alemania entraron como ilegales, no disfrutando de las mismas condiciones de trabajo que los trabajadores que llegaban allí desde el Instituto Español de Emigración, por no hablar de que la metodología utilizada para seleccionar a trabajadores españoles para empezar a trabajar en la RFA era muy lenta y los puestos de trabajo no estaban equitativamente repartidos en todas las provincias. Esto explica que la mayoría de los españoles que llegaron a Alemania proviniesen de Andalucía, de Galicia, de la Región de León (que comprendía León, Zamora y Salamanca) y de Extremadura.
La connotación que el franquismo le dio a este proceso migratorio se puede rastrear muy bien en ¡Vente a Alemania, Pepe! (1971, Pedro Lazaga), donde por una parte se muestran levemente los motivos por los que emigraban los españoles, pero siempre partiendo de la base de que lo más importante era volver a España, que era donde se vivía mejor.
Por último, cabe hacer una reflexión final, que es valorar por qué el régimen franquista vio con tan buenos ojos esta asociación bilateral con la República Federal Alemana, ya que al contrario de lo que podía ocurrir en otros países como Francia, Bélgica o incluso Suiza, el país de acogida y la dificultad para aprender el idioma e integrarse plenamente favorecía que los trabajadores españoles no se introdujeran en sindicatos y por lo tanto que no representasen un daño reputacional para el franquismo en el exterior.
Esto último no parecía que fuera a pasar en la RFA porque el país tenía una marcada línea conservadora y por otra parte no podían ver ni en pintura a los comunistas de la República Democrática Alemana (RDA). No obstante, por si fuera poco, se sabe que en la RFA llegó a haber a principios de 1970 hasta 18 asesores laborales para españoles para hacer las funciones que cubría un sindicato de trabajadores. También se fundó la Casa de España, que era un lugar de reunión donde el programa cultural consistía en: misa por las mañanas, fútbol por la tarde y pasodoble por la noche. Esto impedía que los españoles se integrasen en la sociedad alemana y de paso se evitaba que los españoles emigrados allí sacasen los pies del tiesto.
En definitiva, Nieve en los bolsillos nos viene a espolear la memoria perdida, la de los que se fueron al extranjero y la de quienes se quedaron en la España franquista.
Valoración final:
- Guion
El guion de KIM es fantástico, porque nos introduce en un laberinto con múltiples salidas en el que cada uno de los caminos nos lleva a conocer un poco mejor a la sociedad española de su tiempo.
- Dibujo y color
La utilización de los tonos blancos, negros y grises dotan a la historia de una significación de pasado triste al que no se quiere volver. Es muy significativo.
+ LO MEJOR
- Las historias de la gente que KIM conoce en Alemania.
- La valentía a la hora de contar situaciones verdaderamente incómodas de recordar.
– LO PEOR
- Que esta obra no se lea habitualmente en los Institutos de Enseñanza Secundaria.
Aplicación en el aula...
Es una lectura absolutamente imprescindible en la asignatura de Geografía e Historia de 4º de la ESO y de Historia de España de 2º de Bachillerato. Es el tipo de historia que anima al alumnado a conocer mucho más sobre su propio pasado porque esto que cuenta KIM podría ser la historia de su propia familia.
Para aprender más...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
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