
Vida de un cortesano de Sevilla
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Blog, Novela Gráfica
- Fecha 1 de diciembre de 2023
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- Etiquetas #CómicsconHistoria, Historia del Arte 2º Bachillerato, Javier Olivares, Novela gráfica, Santiago García, Velázquez
Edición original: Las Meninas (Astiberri, 2014) |
Guion: Santiago García |
Dibujo: Javier Olivares |
Color: Javier Olivares |
Maquetación: Manuel Bartual |
Formato: Cartoné, 192 páginas. |
ISBN: 9788415685487 Precio: 18€ (Las meninas: Astiberri Ediciones) |
Sinopsis:
Las Meninas fue la obra con la que Santiago García (1968) y Javier Olivares (1964) consiguieron el Premio Nacional del Cómic en 2015. No se trata únicamente de una reflexión sobre la obra maestra de Velázquez, ni siquiera es una biografía de Velázquez; trata también sobre los entresijos de la sociedad en la que vivió el pintor sevillano y la forma en la que su obra sigue marcando a otros artistas y al público en general varios siglos después.
Es por ello que la historia que nos narra Santiago García no responde a un arco temporal claro, dado que anda yendo y viniendo por distintos pasados, explorando a Velázquez a través de un caleidoscopio de diferentes momentos en los que escenas de su propia vida y desarrollo como artista se combinan con otras que nos revelan cómo fue observado por la posteridad, como por ejemplo por Michel Foucault (1926-1984), Goya (1746-1828), Dalí (1904-1989), Picasso (1881-1973), Buero Vallejo (1916-2000) o Pedro de Madrazo (1816-1898), que es quien le dio a la obra el nombre por el que es mundialmente conocida en la actualidad.
Del mismo modo, además de episodios muy concretos de la vida de Velázquez como su llegada a la Corte, su encuentro con Rubens (1577-1640), su viaje a Italia o la decadencia de Felipe IV tras los fallecimientos de Isabel de Borbón (1602-1644) y sobre todo de su heredero Baltasar Carlos (1629-1646), en Las Meninas también nos encontramos episodios de la sociedad de la época, como la llegada a Madrid del Príncipe de Gales (el futuro Carlos I de Inglaterra y de Escocia, 1600-1649) para concertar su matrimonio con la infanta María Ana de Austria (1606-1646), el asesinato de Juan de Tassis, conde de Villamediana (1582-1622) o la crisis de Cataluña de 1640 que acabaron con la carrera política del conde-duque de Olivares (1587-1645).
Es una obra por lo tanto que, sin dejar de ensalzar al genio que fue Velázquez como artista, no deja de poner al hombre en tela de juicio con base en sus actos, por ejemplo los hechos acontecidos en su segundo viaje a Italia y que demoraron su regreso más de lo prudencial o su evidente deseo de medrar socialmente a través de la obtención del hábito de Santiago, quedando claro en la novela gráfica lo fraudulento que fue dicho proceso.
Contexto histórico:
La fortuna crítica de Velázquez hasta la actualidad
Si en la actualidad preguntásemos quién es el artista más representativo de la Historia del Arte español, seguramente un alto porcentaje señalaría a Velázquez como el destinatario de tan gran honor, pero el autor sevillano, aunque siempre fue apreciado, no en todos los tiempos fue tan popular como lo es ahora.
Además, lo llamativo en Velázquez es que su corpus es bastante más corto que el de la mayoría de sus contemporáneos, solamente siendo superior entre los grandes maestros a la producción de Vermeer (1632-1675) y Caravaggio (1571-1610), pero siendo notablemente menor que el de otros autores como Rembrandt (1606-1669) o Murillo (1617-1682), por no hablar de Rubens, cuya producción se disparó por el gran taller que tuvo en Amberes, que parecía una factoría.
No obstante, su condición de pintor cortesano hizo que en su tiempo Velázquez fuese reconocido en los círculos de la Corte y poco más, porque gran parte de su exigua producción desde su llegada definitiva a Madrid en 1623 hasta su fallecimiento en 1660 fue realizada para el rey Felipe IV (1605-1665), además de otras obras realizadas para la alta nobleza. Es por tanto complicado encontrar obra de Velázquez en su época en espacios públicos, como sí ocurría con otros autores contemporáneos, como Francisco de Zurbarán (1598-1664), Alonso Cano (1601-1667) o el célebre Bartolomé Esteban Murillo, siendo este último muy del agrado popular por sus múltiples imágenes de devoción.
Este “enclaustramiento cortesano” de Velázquez y de su obra es muy notable con el paso de los siglos, porque anteriormente a la apertura pública del Museo Real de Pinturas el 19 de noviembre de 1819 (actual Museo Nacional del Prado), quienes tendrán acceso a ver su obra y admirarla serán artistas como Luca Giordano (1634-1705), quien en 1700 definió a Las Meninas como “La teología de la pintura”, por no hablar de Francisco de Goya (1746-1828), quien antes de fijarse en esta obra para realizar La familia de Carlos IV (1800) había realizado grabados de los retratos de Velázquez y los había comercializado en 1778 cuando comenzaba en la Corte como pintor de cartones para tapices.
De hecho, es muy notable ver cómo en el expolio de obras de arte producido por parte de las tropas napoleónicas en el contexto de la Guerra de la Independencia (1808-1814), dado que se expoliaron muchas más obras de Murillo que de Velázquez.
Por otra parte, una vez terminada la contienda es sabido que Fernando VII reconoció la labor del duque de Wellington (1769-1852) obsequiándole con El aguador de Sevilla (c. 1620-1623), de su época sevillana y que hoy se encuentra en la Apsley House, Londres.
No obstante, el redescubrimiento de la obra de Velázquez vino de la mano de la apertura al público del Real Museo de Pintura en 1819, porque permitía por primera vez que el público en general apreciase las obras velazqueñas, siendo Édouard Manet (1832-1883) en el año 1865 el más decisivo de los visitantes que pasaron por sus salas en lo que a la fortuna artística de Velázquez se refiere.
De la visita de Manet se conserva, además de su firma estampada en el registro de copistas, cartas que le remitió a su amigo Henri Fantin-Latour (1836-1904) dándole noticia de sus impresiones sobre el Pablo de Valladolid (c. 1635), del cual dice Manet: “Quizá el trozo de pintura más asombroso que se haya realizado jamás es el cuadro que se titula Retrato de un actor célebre en tiempo de Felipe IV. El fondo desaparece. Es aire lo que rodea al personaje, vestido todo él de negro y lleno de vida”. La influencia de Velázquez en Manet es tan inmediata que se puede ver en obras como El pífano (1866).
Desde entonces se produjo una renovación desde el extranjero del interés por la pintura española en general y de la pintura de Velázquez en particular, de manera que en la segunda mitad del siglo XIX hubo pintores alemanes como Franz von Lenbach (1836-1904) o Ernst von Liphart (1847-1934) que copiaron obra en 1867, los norteamericanos Mary Cassatt (1844-1926) en 1872, John Singer Sargent (1856-1925) en 1879 y William Merritt Chase (1849-1916) a principios de la década de 1880. Es normal por tanto que mientras autores del Romanticismo español como Antonio Mª Esquivel (1806-1857) tuvieran todavía a Murillo como referencia, ya a finales del siglo XIX autores como Joaquín Sorolla (1863-1923) cambiasen su mirada hacia Velázquez.
La otra fuente de retroalimentación de la obra velazqueña en el extranjero fueron las fotografías que realizó Jean Laurent (1816-1886) en el Museo del Prado para su distribución en París entre 1879-1890 y por otra parte la invención del grafoscopio, un aparato de rotación manual que servía para mostrar la Galería Central del Museo del Prado entre 1882-1883, lugar donde estaban situadas muchas obras de Velázquez en aquellos años. En el cambio de siglo también surgieron las primeras monografías relevantes de nuestro autor, como Velázquez y su siglo (1888) del historiador del arte alemán Carl Justi (1832-1912) y Velázquez (1898) del paisajista español Aureliano de Beruete (1845-1912).
Otro hecho muy relevante en la proyección de Velázquez ya en el s.XX fue el ataque que recibió La Venus del espejo en 1914 por la sufragista Mary Richardson (1882-1961), quien golpeó el cuadro con un machete de cocina dejando la tela muy maltrecha pese a que las restauraciones no nos dejen verlo.
Tristemente la misma obra ha vuelto a ser agredida a martillazos en las últimas semanas (6 de noviembre de 2023) por activistas de Just Stop Oil como acción de protesta contra el cambio climático, de manera que la obra ha tenido que ser retirada de la sala para su restauración.
Con todo, y a pesar de la entrada de las vanguardias históricas y de su evolución a lo largo del siglo XX, la obra de Velázquez siguió siendo revisitada por los grandes maestros, como Picasso, que tiene muchas versiones de Las Meninas, o el Equipo Crónica con La salita (1970) y Francis Bacon (1909-1992) con Estudio del Retrato del Papa Inocencio X de Velázquez (1953).
No obstante, a nivel literario también resulta interesante ver que, además del célebre texto de Miguel de Unamuno (1864-1936) de 1920, durante el periodo de la posguerra también hubo poetas como León Felipe (1884-1968) que en 1945 volvió su mirada hacia el Cristo crucificado (c. 1632) de Velázquez:
Tras ello se han ido celebrando grandes exposiciones y trabajos de investigación muy interesantes sobre el artista sevillano. Muy importante fue toda la actividad científica generada en 1960, año en que se celebraba el tercer aniversario de la muerte del artista. También fue trascendental la exposición monográfica que se celebró en el Museo del Prado en 1990, reuniendo por primera vez en Madrid casi toda la obra velazqueña.
Cómo será la cosa que, pese a que se dice que el cadáver de Velázquez estaría enterrado la iglesia de San Juan Bautista (actualmente situada bajo la plaza de Ramales de Madrid), en realidad sabemos que Velázquez sigue vivo porque trabaja haciendo retratos robot de excelsa calidad en el Ministerio del Tiempo.
Valoración final:
- Guion
El guion de Santiago García está hecho por un gran conocedor de la vida y obra de Velázquez y de todo lo que gira en torno a ella. Además, está escrito con tal dinamismo, que te atrapa como lector.
- Dibujo y color
La estética con la que Santiago Olivares dota a la novela gráfica nos hace ver un nuevo prisma sobre la obra velazqueña. El dibujo es una joya en sí mismo.
Lo mejor y Lo peor
- La manera tan seria en la que se ha abordado la biografía de Velázquez.
- Es una novela gráfica que invita a investigar más sobre el artista sevillano una vez terminada la lectura.
- LO PEOR
- Que no se planteen más recursos didácticos para trabajar la obra en el aula.
Aplicación en el aula
No es una lectura recomendable para el alumnado de Geografía e Historia de 2º de la ESO, pero es indispensable para grupos de Historia del Arte de 2º de Bachillerato.
Para aprender más...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
Trabajo de lectura del 1er trimestre (Historia del Arte 2º de Bachillerato)
Trabajos de los museos del 2º trimestre (ESO) (curso 2023-2024)
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