
El holandés errante
- publicado por Manuel Fernández Luccioni
- Categorías Blog, Novela Gráfica
- Fecha 18 de junio de 2024
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- Etiquetas Barbara Stok, Gauguin, Geografía e Historia 3º ESO, Historia del Arte 2º Bachillerato, Novela gráfica, van Gogh
Edición original: Vincent (Salamandra cómics, 2017) |
Guion: Barbara Stok |
Dibujo: Barbara Stok |
Color: Barbara Stok |
Formato: Rústica, 142 páginas. |
ISBN: 9788416131310 Precio: 17€ (Vincent | Penguin Libros) |
Sinopsis:
Vincent nos lleva a conocer de primera mano los últimos meses de la vida de van Gogh en Arlés y Auvers entre febrero de 1888 y julio de 1890, quizá uno de sus periodos más fructíferos y en el que van Gogh nos legó varias de sus obras maestras. También será un periodo plagado de crisis nerviosas y episodios estrambóticos que marcarán su biografía hasta el presente.
La acción comienza en febrero de 1888, cuando Vincent van Gogh parte desde París hacia la ciudad provenzal de Arlés en busca de un clima más benigno que le ayude a mejorar sus maltrechos nervios. Allí se instalará en el Hotel Carrel durante tres meses, donde comenzará a pintar abundantemente, sobre todo series de árboles.
En mayo, después de una disputa con el regente del hotel y con perspectivas de que Paul Gauguin acabase yendo con él a Arlés, alquiló cuatro habitaciones en la Casa Amarilla, la cual acabará de adecentar cuando tenga la confirmación de Gauguin de acudir al sur de Francia realizando incluso la instalación de luz de gas. Para van Gogh este iba a sería el inicio de una escuela pictórica independiente que lideraría el propio Gauguin y que serviría para atraer a otros grandes pintores como Émile Bernard o Charles Laval.
En cambio, con Gauguin nada funcionó como van Gogh esperaba, porque aquel, lejos de pensar en fundar una escuela independiente de pintura, llegará a Arlés para visitar a van Gogh mientras ahorra un poco de dinero para volver a la isla de la Martinica, en el Caribe. La constatación de esta realidad por parte de van Gogh le ocasionará una fuerte discusión con Gauguin y una sucesión de crisis nerviosas que incluirán la automutilación de su oreja izquierda, el ingreso por petición popular en la celda de aislamiento de un sanatorio mental y su ingreso voluntario en el hospital psiquiátrico de Saint Rémy por sentirse responsable de los altercados que ha protagonizado. A todo esto, Gauguin volverá a París comentando que van Gogh «vive en otro mundo».
Contexto histórico
Pintar para dejar de sufrir.
Sobre Vincent van Gogh (Zundert, 1853-Auvers, 1890) se han escrito ríos de tinta dirigidos a presentarnos a este autor como el prototipo de artista maldito; es decir, un pintor que sacrifica su vida en pro de ofrecer a los artistas venideros un camino de experimentación artística que seguir para el avance del arte.
Para ello siempre es conveniente dotar a la biografía del artista maldito de unas cuantas cucharadas de drama, las cuales en el caso concreto de van Gogh pueden enumerarse desde que le pusieron el nombre de un hermano mayor que nació muerto (igual que a Dalí), que nunca vendió un cuadro en vida pero que después de muerto su obra alcanzaría precios desorbitados, que estaría ciertamente loco, tomando como prueba de cargo que se automutiló una oreja, concluyendo todo el argumentario con su propio suicidio, por aquello de terminar por todo lo alto.
Aunque a día de la versión oficial sobre los elementos más característicos de la vida de van Gogh sigue siendo muy inflexible, cada vez hay una mayor discrepancia en torno a los aspectos que han generado la imagen del pintor para el imaginario colectivo.
Lo que sí sabemos sobre el pintor holandés es que fue el segundo hijo de siete de un humilde pastor protestante llamado Theodorus van Gogh (1822-1885). También es cierto que Vincent recibió el nombre de un hermano mayor que murió un año antes de nacer él y que esto le debió marcar durante su niñez y en la relación con su padre, porque sintió que se proyectaban en él la expectativas que se habían puesto en su hermano fallecido.
La vinculación de van Gogh con el arte como creador fue más indirecta de lo que nos pensamos, porque antes de convertirse en pintor profesional Vincent fue vendedor de obras de arte (1869-1876), predicador (1876-1879) y misionero en Bélgica (1879-1880). No obstante, él siempre tuvo un vivo interés por el arte, dado que, después de trabajar en distintas sedes de Goupil & Co., fue despedido en 1876 por poner sus gustos personales por delante de las ventas, o incluso mientras estuvo como misionero en Borinage le interesó dibujar a los mineros a los que predicaba.
Lo que más llama la atención cuando se analiza la obra de van Gogh es el poco tiempo que empleó en crearla, dado que solamente abarca diez años (1880-1890) durante los que llegó a realizar 900 pinturas, sin tener en cuenta los dibujos y bocetos. Hay que recordar además que los primeros de estos años son de formación, estando con Anthon van Rappard (Zeist, 1858-Santpoor-Zuid, 1892) en diferentes etapas y con quien se considera que le dio la primera formación sólida, Anton Mauve (Zaandam, 1838-Arnhem, 1888), durante su estancia en Etten en 1881.
Tras ello trabajaría de forma más libre tanto en Amberes en 1885, donde entró en contacto con las estampas japonesas, como principalmente en París en 1886, ciudad en la que gracias a su hermano Theo van Gogh (Zundert, 1857-Utrecht, 1891) conoció de primera mano el Impresionismo, profundizó aún más en el ukiyo-e y entabló relación con los pintores más grandes de Montmartre como Émile Bernard (Lille, 1868-París, 1941), Henri de Toulouse-Lautrec (Albi, 1864-Saint-André-du-Bois, 1901), Paul Gauguin (París, 1848-Islas Marquesas, 1903), Paul Cézanne (Aix-en-Provence, 1839-Aix-en Provence, 1906) o Camille Pisarro (Islas Vírgenes, 1830, París, 1903), entre otros.
Aquí es cuando conectamos con lo que Barbara Stok nos narra en su novela gráfica, la llegada de van Gogh a Arlés en 1888 cuando tenía 35 años, siendo estos últimos dos años de vida los que van a convertir a nuestro autor en el pintor que pasó a la posteridad y que le lleva a aparecer en todos los libros de Historia del Arte.
Sabemos que van Gogh viaja a Arlés porque el clima más benigno del sur le podía favorecer para calmar sus nervios al tiempo que un cambio de paisaje le ayudaría a seguir progresando en su experimentación estética, sobre todo en el campo del color, que era un aspecto que a Vincent le interesaba mucho y sobre lo que había leído varios libros de teoría artística.
Además, van Gogh, siguiendo lo que había visto en París con el grupo impresionista o mediante el conocimiento que tenía de lo que estaban haciendo los Nabis en Bretaña, anhelaba crear su propio grupo artístico en Arlés, pero que estuviera comandado por Gauguin, a quien tenía como el gran visionario de su generación. Estaba convencido de que, si le convencía de que fuera con él a Arlés, luego vendrían otros grandes pintores del momento y se crearía en la Provenza una comunidad artística que supondría un hito a nivel estético.
Al final Gauguin acabó aceptando ir a Arlés (básicamente porque Theo van Gogh pagó de su bolsillo todas las deudas que había contraído en Bretaña) a visitar a van Gogh sin tener en cuenta que este pensaba que su estancia allí sería muchísimo más prolongada y que había aceptado formar parte del proyecto de escuela independiente, lo cual a Gauguin no se le pasó por la cabeza en ningún momento. Su deseo era volver a Martinica, que era para él en esos momentos el verdadero paraíso.
El chasco para van Gogh fue importante cuando quiso darse cuenta de la realidad, porque él se había cambiado de domicilio en Arlés y había alquilado y acondicionado la Casa Amarilla (con cuatro habitaciones) para que fuera la sede de la nueva escuela independiente que pretendía fundar. El rechazo de Gauguin implicaba que todo este proyecto vital se rompía en mil pedazos y eso llevó a van Gogh al colapso. Otra cosa muy diferente es cómo se desarrollase la situación en la realidad, porque hay múltiples versiones sobre la fuerte discusión que tuvo con Gauguin y que desencadenó que van Gogh acabase perdiendo su oreja izquierda. No está claro y posiblemente nunca se pueda demostrar que el maestro holandés perdiera los nervios, se automutilase la oreja y se la llevase envuelta en un pañuelo de tela a una prostituta de Arlés, porque esta es la versión transmitida por Gauguin, quien tras el altercado se marchó de allí inmediatamente hacia París y nunca más retomó el contacto con van Gogh.
Tras lo ocurrido y una vez recuperado, van Gogh se autorretrató varias veces aún con la venda puesta en la oreja ayudándose de un espejo (por eso a simple vista puede llegar a pensarse que la oreja mutilada fue la derecha en vez de la izquierda), pero pronto entró en una etapa muy turbia, siendo más frecuentes los ataques de nervios y más violentas las reacciones en público porque él percibía que la gente iba contra él y que incluso le querían envenenar. Después de esto estuvo un tiempo encerrado por petición popular (más de 80 firmas presentaron al alcalde los vecinos de Arlés) tanto en una celda de aislamiento de un sanatorio mental primero como dentro de su propia casa después custodiado por la policía
Ello le llevó a tomar la decisión de internarse voluntariamente en el sanatorio mental de Saint-Rémy el 8 de mayo de 1899, dado que, si bien él mismo no pensaba que estuviera loco, sí se sentía responsable de los altercados que había protagonizado y en cierto modo entendía que había causado una alarma social en la población. Estando allí, ejerció la pintura como una forma terapéutica de calmar sus maltrechos nervios. De hecho, en las primeras semanas ni siquiera salió de su habitación. Fue después, cuando se fue animando, cuando empezó a pintar dentro de las instalaciones de Saint-Rémy e incluso alguna vez fuera, acompañado por un médico. Así es como surgió La noche estrellada, quizá la obra más famosa de van Gogh. En este punto cabe señalar la conexión existente entre van Gogh y los pintores del Art Brut del s.XX, dado que aunque el artista holandés no era un pintor sin formación, sí que presenta rasgos como la inadaptación social, la atribución de la locura y una gran dosis de autodidactismo.
Otro aspecto que es bastante desconocido sobre van Gogh es que mientras estuvo en Saint-Rémy participó en varias exposiciones tanto en París como en Bruselas, donde envió obra. La primera de ellas fue la Exposición de los Independientes entre mayo y octubre de 1889, donde van Gogh envió dos obras: Iris y La noche estrellada, mientras que la segunda fue la celebrada en Bruselas en 1890 por el grupo Les XX, en la que envió seis obras y vendió El viñedo rojo a Anna Boch (Hainaut, 1848-Bruselas, 1936), una de las pintoras integrantes en dicho grupo artístico. Ello rompe con la idea de que van Gogh no vendió una obra en su vida fuera de su círculo familiar, lo cual queda refrendado en una entrada del propio Van Gogh Museum.
Tras ello, ya en mayo de 1890 van Gogh decide pedir su traslado a Auvers, donde también iba a estar supervisado médicamente por el doctor Paul Gachet (Lille, 1828-Auvers-sur-Oise, 1909), pero ya sin restricciones de movimiento como ocurría en Saint-Rémy. Con todo, no se puede hablar de una clara mejora en el estado de salud de nuestro pintor, ya que, aunque los ataques estaban más distanciados en el tiempo, eran cada vez más violentos. Estos podrían ser ataques epilépticos, que es lo que Barbara Stok plantea en su novela gráfica.
En los últimos dos meses de vida, van Gogh pintó de manera compulsiva, siendo también sus obras más expresivas y características. Se calcula que en este periodo pudo llegar a realizar hasta setenta obras entre las que destacan La iglesia de Auvers-sur-Oise (1890) o Campo de trigo con cuervos (1890), que tradicionalmente se ha tenido como la última obra de van Gogh, aunque actualmente sabemos que no es así, porque la última obra que estuvo pintando y que dejó inacabada fue Raíces de árbol (julio 1890), que también se detalla en otra entrada del museo van Gogh.
Finalmente, queda mencionar la peliaguda cuestión de la muerte de van Gogh, dado que la versión que dice que se disparó en el estómago y que murió a causa de las heridas pocas horas después cada vez tiene menor peso. De hecho, no está del todo claro que la causa de la muerte fuese el suicidio porque no hay indicios claros de que así sucediera (la autora de esta novela gráfica no se ha querido postular al respecto). Con todo, cabe decir que esta es otra de las cuestiones en torno a la vida de van Gogh que posiblemente nunca se llegue a resolver.
Por todo ello y siendo el pintor holandés una figura bastante enigmática, sí es conveniente señalar que no hay elementos suficientes para asegurar que estuviera loco y que su manera nerviosa de pintar venía a ser la manera en la que el pintor gestionó su propio estado de nervios a sabiendas de que pintar era una actividad que le venía bien anímicamente.
Valoración final:
- Guion
El guion de Barbara Stok divide perfectamente los últimos dos años de la vida de van Gogh intercalando la acción con cartas que se fue enviando con su hermano Theo, de manera que nos ayuda a escuchar la verdadera voz del pintor holandés.
- Dibujo y color
Aunque el dibujo y el color puedan parecer naíf en un primer momento, transmiten perfectamente el contraste entre los colores puros que muchas veces utilizaba van Gogh con su carácter tan rígido y sus fuertes sacudidas emocionales.
+ LO MEJOR
- Que se pueden seguir los últimos dos años de van Gogh (quizá los más relevantes a nivel de influencia artística) con mucha claridad.
- La captación de los espacios en los que se desenvuelve la vida de van Gogh.
– LO PEOR
- En alguna reflexión el personaje de van Gogh parece un poco presentista, como cuando dice que estaba convencido de que solamente le valorarían cuando hubiera muerto o que debía de sacrificarse para ser el testigo de la siguiente generación de artistas.
Aplicación en el aula
Resulta una lectura recomendable para el alumnado de Geografía e Historia de 3º de la ESO, pero sobre todo funcionaría muy bien en la Historia del Arte de 2º de Bachillerato porque esta novela gráfica te ayuda a entender al hombre por encima del mito.
Para aprender más...
Profesor de Geografía e Historia. Apasionado por la Historia del Arte y por las novelas gráficas.
El día 1 de cada mes os traeré una nueva reseña de novelas gráficas históricas en la sección #CómicsconHistoria.
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